miércoles, 25 de noviembre de 2015

Alba de Tormes y SantaTeresa de Jesús (1)

ALBA DE TORMES Y SANTA TERESA DE JESÚS
  (1)


 Llegamos a una hora muy bonita a Alba de Tormes, y vemos reflejadas en el río dos torres, la de la iglesia de san Juan y la de san Pedro y en el centro, tras esas blancas casas, la inacabada mole de la que iba a ser una gran Basílica en honor de la Santa...



 Y en lo alto, también reflejándose en el rio,  el Castillo de los Duques de Alba, (o mejor dicho lo que resta de él) cuya construcción había iniciado, en el siglo XV, Don Gutiérrez Álvarez de Toledo, obispo de Palencia y arzobispo de Sevilla y Toledo, al que el rey Juan II concedió el Señorío de Alba de Tormes en 1430, en compensación a los servicios prestados a la corona por esta emergente familia. El prelado mandó construir una inexpugnable fortaleza en la parte más alta de Alba, dominando todo el extenso valle del Tormes.


Torre de la Armería, la única que quedó en pie

  Este Señorío lo heredó su sobrino Fernando Álvarez de Toledo y Sarmiento, al que Juan II convirtió en Conde de Alba de Tormes en 1438.

Y en 1472 (por voluntad de Enrique IV) se elevó a Ducado, en la persona de  su hijo García Álvarez de Toledo  que se convirtió en el primer Duque de Alba.

El segundo duque  fue su hijo don Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez, cuyo hijo primogénito, García Álvarez de Toledo y Zúñiga, que se había casado en 1505, murió en la cruenta batalla de la isla de Gelves (*) por lo que el título pasó a su pequeño hijo de tres años,  Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, que fue educado por su abuelo y vivió con él en esta fortaleza hasta que a su vez se convirtió en el conocido como el "Gran Duque de Alba" (1507-1582)


Él recibió una educación humanista, y siguiendo los pasos de su abuelo convirtió este castillo en un lujoso palacio renacentista, ejerciendo un gran mecenazgo sobre las Artes y las Letras. 


Plano del castillo según las excavaciones arqueológicas realizadas en 1991
  En sus decoradas salas  se representaron las primeras obras de Juan de la Encina (Fermoselle 1468-León 1529), el cual había entrado al servicio del II Duque de Alba (abuelo como hemos visto del Gran Duque) en cuya Corte organizó festejos y escribió música y comedias. En la noche de Navidad de 1492 se representaron dos de sus églogas en este castillo de Alba de Tormes.


Su época de esplendor concluyó con la Guerra de la Independencia. En 1809 las tropas napoleónicas toman el Castillo y en su retirada, en 1812, según algunas fuentes, no le dejaron demasiado dañado... Pese a ello y como prevención de un posible regreso de los franceses,  Julián Sánchez, conocido como "El Charro"(**) decidió incendiarlo. Después el tiempo, y la utilización de sus piedras para otros fines, han hecho el resto... Solamente se conserva esta gran torre, de las seis que tuvo, pero ella, por sí sola, se merece una detenida visita interior muy recomendable porque es una verdadera sorpresa (***)



Pero dos reproducciones de sendos grabados, de Gustavo Doré uno y de Pérez Villaamail otro, ambos del s. XIX,  quizá basados en otros anteriores,  que se muestran en la visita y donde ya  se aprecia su deterioro

 

nos pueden servir para imaginar mejor cual sería su aspecto, cuando lo contemplara Teresa, mientras atravesaba el largo puente que le conducía a Alba.


Del Puente se habla ya en el Fuero fundacional de la villa en 1140. Sus 23 arcos, han sufrido muchos avatares a causa de las fuertes avenidas del rio, y también de las muchas batallas que le han tocado soportar; por ejemplo, en los seis años de la guerra de la Independencia, cambió diez veces de vencedores.

Según va oscureciendo todo se vuelve más mágico y es más fácil imaginar como sería Alba cuando llegó la Santa, que había sido llamada para atender en el parto a la joven Duquesa de Alba, en aquel atardecer del dia 20 del mes de septiembre de 1582, ya tan enferma y presintiendo, seguramente, su próxima muerte.






¿Recordaría Teresa entonces su llegada a Alba, once años atrás,  para llevar a cabo su octava fundación con el visto bueno de los Duques?


Convento de Carmelitas Descalzas, donde murió y está enterrada Santa Teresa. 
Precisamente fue aquí, en este convento, donde falleció, tras 15 días de agonía, el 4 de octubre de 1582, (que pasó a ser el 15 de octubre,  por la implantación de la reforma gregoriana que modificó el calendario).  



Iglesia de la Anunciación. En el centro del retablo mayor se encuentra el camarín, que también visitaremos, con el sepulcro de la santa,
 


La relación de Teresa con Alba de Tormes vino a través de la todo poderosa Casa de Alba, en concreto con la esposa de don Fernando Álvarez de Toledo, doña María Enríquez, de la ilustre familia de los Almirantes de Castilla, con los que los Alba habían emparentado a partir del I Duque, pero en
realidad no se sabe muy bien cuando y como se  inició esta amistad entre ambas. Quizá pudo ser porque una sobrina de la Duquesa, llamada Teresa de Toledo, eligió ingresar  de carmelita en Ávila en 1568

Lo cierto es que la fundación del octavo convento reformado se hizo en 1571 en Alba de Tormes y fue propiciada  por don Francisco Velázquez, contador del Duque, y su esposa, que cedieron sus casas y dotaron al convento. Ambos están enterrados en esta iglesia ... al igual que la hermana menor de Teresa, y su esposo, el caballero Juan de Ovalle, ecónomo del Duque de Alba.


Un precioso testimonio de esta relación con la familia Alba, es que en el Libro de la Moradas (Sexta Morada, cap. 4, p.8) la propia Teresa menciona, (pero desde un punto de vista espiritual) su impresión cuando visitó "el Gabinete de la Duquesa"...

Otra cosa que imagino conocería Teresa en Alba, sería el increíble apostolado, que se cree figuraba en una de sus portadas y que actualmente preside la iglesia mudéjar de san Juan donde, como bien se anuncia a su entrada, tenemos "lo mejor del románico a la altura de nuestros ojos"





y que por sí sola se merece todo un post, tanta es su belleza que la veremos con mayor detenimiento

El Salvador y los doce apóstoles. Hacía 1200. Piedra arenisca policromada (románico-bizantina)





Cuando nos alejemos de Alba, pensaremos que quizá también Teresa contempló desde aquí algún atardecer similar a éste. 




Con motivo de la beatificación de Teresa, en 1614, se organizaron muchos actos en su honor en todos los lugares de sus  fundaciones en España. En Madrid se convocaron, entre otros, unas "Justas poéticas", que fueron presentadas en la iglesia de los Padres Carmelitas de san Hermenegildo (actual Parroquia de San José en la calle Alcalá) dirigidas por Lope de Vega y en las cuales participó Cervantes, con ya 67 años, con un canto "A los Éxtasis de la Beata Madre Teresa de Jesús".
 
Aunque naciste en Ávila,

se puede decir que en Alba fue donde naciste;
pues allí nace, donde muere el justo.
Desde Alba ¡oh Madre! Al cielo te partiste,

Alba pura, hermosa, a quien sucede
el claro día del inmenso gusto.

(*) A esta cruenta batalla dedicaron sus dolidos versos, entre otros, Garcilaso de la Vega y Góngora. Y en el "Lazarillo de Tormes" se hace una expresa mención a la misma, cuando la madre de Lazarillo dice refiriéndose a él que "era hijo de un buen hombre, el cual por ensalzar la fe, había muerto en la de Los Gelves". Actualmente la isla se llama  Yerba,  pertenece a Túnez y es un destino turístico de lujo.

(**) Julián Sánchez "El charro" (Santiz, Salamanca 1774- Etreros, Segovia, 1832) Fue militar y también guerrillero durante la Guerra de la Independencia, famoso por su bravura. En Ciudad Rodrigo tiene un monumento.

(***) En 1991 la Casa de Alba cedió el Castillo al Ayuntamiento de la villa, para que este lo utilizara con fines turísticos. Se ha convertido en un Museo en torno a su larga historia, con un gran mirador en su parte superior.

Bibliografía

El Gran Duque de Alba, soldado de la España Imperial,   de Henry Kamen, Madrid 2004-

El duque de hierro, Fernando Álvarez de Toledo III Duque de Alba,  de Manuel Fernández Álvarez, Madrid 2007


Biografía de Doña María Enríquez, mujer del III Duque de Albaen el Boletín de la Real Academia de Historia, 1947, 7 - 39  

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons


martes, 17 de noviembre de 2015

La Bolsa de Madrid

LA BOLSA DE MADRID






 He visitado el pasado octubre  la Bolsa de Madrid, dentro del Programa de la XII Semana de la Arquitectura 2015, cuya gran iniciativa tantas cosas interesantes nos permite conocer desde hace doce  años






 Innumerables veces había pasado por delante de este gran edificio, pero nunca había entrado en él ni conocía su historia.





 Pero antes de centrarme en el edificio voy a remontarme al origen de esta institución  que se inició por la necesidad de fijar un lugar en el que vendedores y compradores pudieran encontrarse y ejercer su trabajo.   Y, como en tantas otras cosas, descubrimos que los griegos fueron pioneros al establecer en el pórtico del Pireo un lugar que sirvió de centro de contratación de los comerciantes atenienses y que, más tarde, los romanos fueron los primeros que construyeron un edificio para este fin, el llamado collegium mercantorum de Roma. 

En la Edad Media la cultura islámica fue la promotora en las ciudades de Al-Andalus de las alcaicerias y las alhóndigas;   lugares de propiedad real, las primeras,  donde se almacenaban y vendían productos de lujo, y las segundas, especializadas  por productos, servían de alojamiento para los comerciantes a la vez que como lugar de almacenamiento y de venta. Todo ello se fue transformando con el tiempo en la Europa cristiana en las llamadas lonjas de contratación. Y a partir del XVI el auge del comercio internacional  provocó  la aparición de centros especificios en toda Europa, dando lugar a las primeras Bolsas modernas. 

(Todos estos datos los he obtenido del interesante catálogo titulado "Del As al Euro. Una Historia del dinero en Castilla la Mancha", editada por  Caja Castilla-La Mancha y que constituyó una exposición itinerante por muchos lugares de esta Comunidad)


La ciudad de Amberes fue la primera que fundó la suya en 1531. Hace años tuve ocasión de visitarla. El edificio actual es una reconstrucción del antiguo y data de 1872 como puede verse en su fachada.

Bolsa de Amberes. Las Bolsas comerciales no sólo son un "invento" flamenco desde un punto de vista arquitectónico, sino desde todos los aspectos. En esta impresiona su gran patio porticado.Se debe a Dominicus van Wagemaker (autor igualmente de la gran Estación de tren de la ciudad, conocida como "la Catedral de las Estaciones")

La calle donde se encuentra, es sencilla de recordar: es la de Twaalfmaandenstraat (que está claro significa "calle de los doce meses")

 Sirvió de ejemplo para la londinense en 1558, y la siguAmsterdan en 1608. En Sevilla "La Casa de Contratación", centrada en el comercio americano, fundada en 1585, fue lo más parecido a ellas, hasta que, en el 1831, se decidió la creación de la Bolsa en Madrid.

 
Brujas, una ciudad tan bella que parece de un cuanto de Hadas.

 Y por último, antes de entrar en "nuestra Bolsa", debemos saber que el origen de este nombre nos llega de la ciudad belga de Brujas, que muy pronto se habia convertido en uno de los principales centros comerciales de Europa; allí una familia de mercaderes, los Van der Buerse, en cuyo escudo figuraban tres pequeñas bolsas, se convirtieron en el mayor centro de negocios de los Países Bajos. Cualquier mercader que llegase a la ciudad  se dirigía rapidamente "a la bursa"... ("la bolsa") y así es como se fue imponiendo como nombre de todos los centros mercantiles del mundo latino.



 Y ya entramos en el neo-clásico edificio de la Bolsa, también conocido con toda justicia como el Palacio de la Bolsa. Como hemos visto, en 1831  se decidió la creación de la Bolsa en España, y desde ese momento tuvo varias  ubicaciones en Madrid pero no tuvo un edificio propio hasta 1893, concretamente el 7 de mayo de dicho año la Reina Regente María Cristina lo inauguró sobre los terrenos cedidos por el ayuntamiento de Madrid, en la Plaza de Lealtad, justo enfrente del lugar donde ya se había puesto la primera piedra de un monumento para conmemorar a los fusiladospor orden del General Murat, en este mismo espacio, tras los sucesos del 2 de Mayo de 1808 en Madrid.

El Monumento se inauguró el 2 de mayo de 1840

El concurso para la elección del arquitecto encargado de construir la Bolsa  lo ganó Enrique María Repullés y Vargas (Madrid 1845-1922) con un proyecto presentado bajo el lema "Sin Paz no es posible el Comercio". Él era hijo de un Agente de Cambio y Bolsa y por eso, sabiendo muy bien la gran tensión bajo la que trabajaban, creó un edifició de planta Basilical, para reforzar su imagen de "templo de la Economía", con amplios espacios llenos de luz y cálidos colores para favorecer su relajación. También la decoración está llena de simbolismos en alusión al Comercio.




En primer lugar en lo alto de su fachada aparecen cuatro medallones en alusión a los cuatro pilares del Comercio en aquellos momentos

Primero a la derecha "La navegación"  y el segundo "La Agricultura"

1º a la izquierda "La Industria" y el "Comercio"
 Cada uno de estos bajo relieves, además de un rostro, muestran un símbolo, un barco, unos frutos, un tren, y en el caso del Comercio, el rostro del dios romano Mercurio (el equivalente al Hermes griego) con sus alas en el sombrero y tras él el Caduceo, regalo de Apolo,  que veremos varias veces en el interior. Son obra de Francisco Molinelli, escultor madrileño (1834-1905) del cual hay varias esculturas de ángeles y apóstoles en San Francisco el Grande de Madrid (y una famosa Virgen del Rosario en la fachada del Palacio del Marqués de Dos Aguas en Valencia).

 


Una vez que atravesamos el gran pórtico de columnas con capiteles corintios entramos en el salón llamado de "Los pasos perdidos", pues estuvo cubierto de una gruesa alfombra que los amortizaba. Aquí ya empezamos a encontrar esos simbolismos de los que hablamos desde el principio




Por ejemplo en dos de su muros vemos relieves que, en la parte inferior reproducen el "Caduceo" mitológico, regalo de Apolo a Mercurio, nombrado protector del Comercio en Roma que tiene dos serpientes enfrentadas, que pueden interpretarse aquí como la oferta y la demanda, separadas por un palo o vara, que sería la Bolsa que actúa de árbitro... Y, en la zona superior dos alas (propias de Mercurio como mensajero)  que significan la rápidez con que han de tomarse las decisiones, algo esencial en la Bolsa.

Mercurio. Escultura de Ramón Barba (Murcia 1767-1831) de 1806. Museo del Prado



El Caduceo, Dibujo obtenido de Wikipedia

En las paredes del salón de los pasos perdidos

 También vemos un ancla, un remo y un arpón, símbolos de la navegación, la rueda dentada de la industria, y dos cornucopias ( o "cuernos de la abundancia") símbolo de la agricultura abundante ... 

 En la cenefas superiores, de trecho en trecho, se ve representada la Peseta, que desde 1868 era la moneda oficial, en sus tres versiones de oro, plata y cobre. Son esos pequeños redondeles, uno dorado otro plateado y uno oscuro








 Y en las preciosas vidrieras de esta sala se aprecia la estrella de seis puntas, símbolo de la comunidad judía  tan activa en la cuestión comercial






El pintor Luis Taberner y Montalvo  (Madrid 1844-1900) fue el encargado de la decoración pictórica del interior. En la llamada Sala de Cotizar pintó en el techo una alegoría del Comercio con los cinco continentes 



Pintó a Mercurio como mujer, portando el Caduceo, y los cinco continentes unidos por cables que parten de una torre telegráfica, como símbolo del progreso en las comunicaciones


 En el gran Salón de Contratación Taberner pintó, sobre fondo oro, alegorías de las provincias españolas más prósperas a finales del XIX, incluídas Cuba y Filipinas, representando además los principales productos y actividades economicas de cada una. Aparecen Madrid, Valencia, Bilbao, Zaragoza, Coruña, Santander y Cádiz a un lado, y Barcelona, Sevilla, Oviedo, Badajoz, Valladolid, Baleares, Granada y Canarias, Cuba y Filipinas a otro. En el centro de ambas, "La Prosperidad de España bajo la protección de la Paz".

Escudos y  representación de Sevilla (a la derecha) y Barcelona a la izquierda) y los Escudos de Argentina y Alemania;  bajo el escudo y sobre  la columna que separa los ventanales, el Caduceo.


Aquí podemos apreciar, pese a la distancia (y a la sencillez de mi máquina de fotos), en la intersección de los ventanales, los pequeños Escudos de los diecinueve países con los que habia intercambio comercial en aquella época: China, Perú, Bélgica, Estados Unidos, Austria, México, Italia, Francia, Portugal, Argentina, Alemania, Chile, Inglaterra, Brasil, Rusia, Dinamarca, Uruguay, Turquia y Holanda. Bajo todos ellos el caduceo dorado.

Y, con muy buena voluntad,   podemos distinguir el escudo de Chile, una estrella de plata de cinco puntas sobre dos segmentos, el superior de azul turquí y el inferior rojo de púrpura. Y, casi "adivinar", que sobre todos los escudos hay como una pequeña corona con forma de castillo y sobre ella, en la franja que recorre toda la sala, la famosa "bolsa" que evoca a su nombre como ya hemos visto.

También se aprecia en la decoración muchas hojas de roble y de olivo, muy relacionadas ambas con la mitología como signos de fortaleza y de paz respectivamente, ambas muy necesarias para un comercio próspero.

 Desde la Galería superior que la circunda 




podemos contemplar la Sala de Contratación



 Y apreciar el famoso suelo de parquet, y el de "tarima" en el centro, que sólo podían pisar los agentes de cambio y bolsa, inversores y entidades financieras, mientras cada diez minutos, controlados por el reloj de esferas situado en lo alto de la columna (copia del de Amsterdam) y a toque de campana, exponían a viva voz las palabras clave: "tomo" ( compro), "doy" (vendo) y "vale" (hecho). Todo en torno a los llamados "corros" formados por personas de un sector de valores concretos.






Esto sucedió hasta la aplicación de la reforma de la Ley del Mercado de Valores de 1988. La llegada de la informática dejó obsoletos y vacíos de contenido todos estos espacios.
El 22 de diciembre de 2006 se inauguró en Las Rozas (Madrid), una nueva y totalmente diferente sede de las Bolsas y Mercados Españoles, con lo cual este edificio ha quedado para determinados actos institucionales y como un nostálgico museo de un tiempo que pasó y que merece ser conocido y visitado. 

  

 Bolsa de Madrid, Plaza de la Lealtad 1
Telef. 917 09 50 00 (consultar los horarios de visitas)

Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM)
Calle Hortaleza 63
tele. 91 595 15 45



Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.