viernes, 17 de marzo de 2017

Monasterio de Sacramenia


Al hablar en el anterior post de la ermita de San Baudelio de Berlanga y contar el expolio que sufrió y como muchas de sus pinturas se encuentran en Estados Unidos, comentamos que en realidad son varios los edificios, unos civiles y otros religiosos (o mejor dicho las partes más notables de ellos), que han sufrido este forzado exilio en el pasado siglo XX. Y como muestra tenemos el Palacio de Vélez Blanco de Almería (en 1905), el Patio de la Infanta en Zaragoza (en 1908), el ábside de la Iglesia de San Martín de Fuentidueña (en 1958) y el Monasterio Bernardo de Sacramenia, ambos de Segovia y el de Ovila en Guadalajara (en 1930). De todos ellos el único que ha conseguido regresar a su origen ha sido el Patio de la Casa de la Infanta en Zaragoza.

Monasterio de Sacramenia

 Nos centramos ahora concretamente en la historia  de este primer convento bernardo edificado en Castilla, en el año de 1141, en el lugar más indicado por el espíritu de la Orden, es decir, alejado del pueblo, en un solitario valle cruzado por un arroyo, con la Iglesia situada al Norte y los demás recintos conventuales ordenados en torno al único claustro. El acceso era un gran portalón  con zaguán cubierto y coronado por las estatuas de la Virgen y de Alfonso VII y Alfonso VIII los dos grandes benefactores del Monasterio.

El 11 de Octubre de 1835 un real Decreto estableció la supresión de “todos los Monasterios de órdenes monacales, las de canónigos seglares de San Benito (...) cualquiera que sea el número de monjes de que en la actualidad se compongan”...Pero la acaudalada familia que lo adquirió, no tuvo ninguna sensibilidad artística e inicio la larga serie de destrozos e injurias a sus venerables piedras, tabicando y arrancando cuanto les estorbaba para convertir sus diversas piezas en establos o almacenes... A pesar de ello,  su belleza consiguió interesar a los agentes del millonario americano William Randolph Hearts que buscaba precisamente nostálgicas ruinas románicas para instalarlas en su disparatada finca  californiana  “La Cuesta Encantada” y compró a los propietarios - con el cómplice silencio de las autoridades - el claustro y las salas anexas, por medio millón de dólares, equivalente a unos 5.000.000 de pesetas en el año 1925.

A partir de ese momento, las piedras de Sacramenia iniciaron una aventura digna de la más prodigiosa novela de viajes y aventuras, que las llevaron desde las tierras segovianas, hasta las tropicales de Florida, donde hoy se encuentran, rodeadas de palmeras y eucaliptos gigantes. Pero entre medias trascurrieron treinta años, desde que, primero en camiones, llegaron a Peñafiel, luego  a Madrid en tren, y luego a Cádiz donde embarcaron  para Nueva York a principios de 1927. Eran 35.784 piedras, embaladas en 10.751 cajas de madera. Pero al llegar a Nueva York, la existencia de fiebre aftosa en la zona de procedencia de la paja utilizada para el empaquetado hizo que las autoridades sanitarias obligaran a abrir todas las cajas, quemar toda la paja y reemplazarla por viruta de madera.

La depresión económica del 29 puso al millonario al borde de la ruina, por lo cual, las diez mil cajas estuvieron durante veinticinco años depositadas en un almacén de Brooklyn, hasta que en 1951, a la muerte de Hearts, sus herederos las vendieron a unos promotores inmobiliarios que pensaron sería una buena inversión para promocionar el incipiente desarrollo turístico de Miami, así que fueron nuevamente embarcadas y al abrirlas descubrieron, con horror, que muchas piezas habían sido cambiadas de lugar y aquello se había convertido en un gigantesco puzzle de casi 36.000 piezas en tres dimensiones... Casi dos años de intenso trabajo y lograron reconstruir una parte del Claustro, la Sala Capitular y el Refectorio, dentro de un exhuberante parque bordeado por un arroyo llamado de la serpiente, donde ahora los turistas de todo el mundo acuden a contemplarlo. La Virgen, Alfonso VII y Alfonso VIII les dan la bienvenida... Ellos también han hecho un largo viaje...

 Una magnifica coleción de fotografías de este Monasterio en la actualidad puede verse en este enlace.

William Randolph Hearst

William Randolph Hearst (nació en 1863 en San Francisco y murió en 1951 en Beverly Hills) fue un magnate de la prensa y los medios estadounidenses,  uno de los más poderosos personajes de la escena política y empresarial de dicho país, que "gobernaba" desde sus 28 periódicos. Le conocemos más gracias a la película de Orson Welles "Ciudadano Kane", estrenada en 1941, que, aunque sólo gano un Oscar al mejor guión, está considerada como una de las mejores obras del séptimo arte

Bibliografia

La destrucción del patrimonio artístico español. W. R. Hearst el gran acaparador, de José Miguel Merino de Cáceres y María José Martínez Ruiz (editado por Cátedra (2012)



Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons






martes, 14 de marzo de 2017

San Baudelio de Berlanga

En la provincia de Soria, donde tantas joyas se encuentran, nos detenemos en la ermita de San Baudelio de Berlanga, una ermita mozárabe cerca de la aldea de Casillas de Berlanga. Su sencillo exterior no hace suponer la riqueza interior que aún la embellece... de las que su esbelta "palmera" es la más notable... pero de las pinturas románicas, que materialmente la cubrieron, sólo quedan restos. 





 Es una visita ineludible para completar la que. antes o despues, deberiamos hacer al Museo del Prado, donde se trasladaron una pequeña parte de sus pinturas murales...Es una historia real pero que parece de ficción...

San Baudelio de Berlanga en el Museo del Prado 

De lo más antiguo del medievo que podemos contemplar en el Museo del Prado, son las pinturas murales del siglo XII, de dos humildes iglesias, una de Soria dedicada a San Baudelio de Berlanga, y la otra de Maderuelo en Segovia, dedicada a la Santa Cruz.

Ermita de la Santa Cruz de Maderuelo, desde 1947 rodeada por el pantano de Linares
En esta ocasión vamos a conocer las de San Baudelio de Berlanga

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Los frescos de esta iglesia llegaron al Prado hacia1960, como depósito, por tiempo indefinido, del Museo Metropolitano de Nueva York

 ¿Cómo es esto posible? nos preguntaremos...Pues he aquí la respuesta:

 En 1922, siendo la ermita propiedad de varios vecinos de Casillas de Berlanga, veintitrés de los frescos de San Baudelio fueron vendidos por 65.000 pesetas al anticuario Leone Levi, por cuenta del marchante de arte estadounidense Gabriel Dereppe que trabajaba para Demotte and Co. de París. Técnicos especialistas se apresuraron a arrancar las pinturas para su transporte. Las protestas que provocó esta venta consiguieron la inmovilización de las pinturas arrancadas, hasta que lamentablemente los compradores consiguieron que el Tribunal Supremo español sentenciara el 12 de febrero de 1925 que no era posible anular la venta libre de las pinturas, siendo imposible así prolongar la retención de las pinturas. Esto significó la inmediata salida de las mismas de España, una vez autorizada por el Director General de Bellas Artes, por imperativo legal. Las pinturas pasaron seguramente por Londres, en donde fueron fijadas en lienzo. El marchante Dereppe vendió las pinturas a su vez a diversos museos de arte de varias ciudades de EE. UU.: Museo de Cincinnati, sección de claustros del Museo Metropolitano de Nueva York (The Cloisters Museum), Museo de Arte de Indianapolis y Museo de Bellas Artes de Boston. Por ejemplo, Dereppe vendió el fresco Tres mártires en el sepulcro por 75 000 dólares. (datos obtenidos en Wikipedia)
 El Museo Metroplitano, cedió seis fragmentos a España...a cambio de que se le prestara, igualmente por tiempo indefinido, el ábside románico de un templo dedicado a San Martín del pueblo de Fuentidueña de Segovia.  

Este despojo de obras de arte corresponde a insólitas historias que no todo el mundo conoce. Monasterios o edificios civiles (o las partes más notables de ellos), que se construyeron en nuestras tierras y que han terminado trasladados, piedra a piedra, al otro lado del Atlántico. El dinero  "poderoso caballero" en manos de entidades o particulares extranjeros tocados de la fiebre del coleccionismo, y el poco apego de los  nativos hacia nuestro artístico patrimonio cultural, unido a la gran permisividad oficial  fueron los causantes, en el pasado siglo XX,  de este largo y desolador viaje de nuestros monumentos. Hablaremos muy pronto de algunos de ellos.


La caza de las liebres, en el Museo del Prado

 Son unas pinturas, las que contemplamos en el Prado, muy originales y vivas y además, pese a estar dentro de una iglesia, son de temas profanos, como la caza y la guerra. Entre las primeras están la caza del ciervo y la de las liebres y un extraño oso; las que parecen de guerra son el elefante con un castillete encima y la de un soldado armado de lanza y escudo.

San Baudelio

Este santo del siglo IV d.C. fue, según la tradición, un diácono martirizado y finalmente decapitado con un hacha, por negarse a adorar a los ídolos en tiempos del emperador Juliano el Apóstata (331-363 d.C.), en la ciudad francesa de Nimes. En su iconografía suele aparecer con el hacha de su martirio y un laurel a su lado que, al parecer, creció junto a su tumba y que producía milagrosas curaciones, sobre todo en casos de hernia, mal del que es abogado. 

A finales del siglo X en estas tierras sorianas se fundó un monasterio a su nombre, pues posiblemente hasta él llegaron algunas de sus reliquias. La actual ermita es lo único que ha sobrevivido del monasterio, del cual sería probablemente la pequeña iglesia...

 Al traspasar el umbral nuestros ojos se centran, con admiración, en esta insólita pilastra-palmera, que sostiene la bóveda formada por ocho arcos de herradura, elemento que recuerda la arquitectura islámica de Al-Ándalus. Sobre esta pilastra se situa una pequeña e inaccesible cámara cubierta por una cupulilla, que pudiera tratarse de una especie de ostensorio que custodiara en el pasado una reliquia de San Baudelio, o tal vez textos sagrados.

Fue la imagen de las Edades del Hombre de 2009 en Soria, bajo el lema de "Paisaje interior"

Esta palmera nos eleva y emociona…¡cuanta imaginación y belleza en un espacio tan pequeño y con una envoltura tan sobria!…¿a quién se le ocurriría la idea, quién la levantaría, en nombre de quién y, sobre todo, quién diseñaría la decoración interior tan magistralmente?...

A los pies del templo estos arcos de herradura apoyados en sencillas columnas forman algo semejante a una pequeña mezquita de cinco angostas naves. 

Al coro, situado en la parte superior de esta tribuna, se accede por una escalera adosada al muro contrario al de la puerta de entrada, formada por peldaños incrustados en la pared. En la actualidad está prohibido el acceso al coro por razones de seguridad.

En el ábside, se encuentran pintados San Nicolás de Bari y San Baudelio, a ambos lados de una representación de la paloma del Espíritu Santo en la clave de la pequeña ventana.
Todo nos produce asombro, y dolor por la pérdida de tanta belleza


 Junto a las pinturas más profanas, y las geométricas estaban las puramente religiosas, en la franja superior, bóvedas, tribuna y cabecera lo representado era un verdadero Evangelio pintado,  en que se contaba la infancia y la pasión de Jesús.  Prevalecen en las pinturas el color ocre rojizo, el amarillo y también el blanco.

 

 La ermita fue declarada Monumento Nacional, según real orden de 24 de agosto de 1917, que evitó que volviera a caer en el abandono pues había sido utilizada incluso como lugar para guardar rebaños de ovejas... Pero dicha Declaración no la libró, como hemos visto del expolio de 1922...¡¡que vergüenza!!

Afortunadamente en 1949 fue adquirida por la Fundación Lázaro Galdiano y donada al Estado. Para recuperar lo que de ella quedaba fue necesario una larga y cuidadosa restauración que ahora nos permite gozar de lo que en ella vemos...y de lo que imaginamos hubo...

 El poeta cántabro Gerardo Diego (Santander 1896-Madrid 1987) perteneciente a la llamada Generación del 27.  Catedrático de Lengua y Literatura desde 1920,  profesor de instituto en distintas ciudades españolas, entre ellas Soria, Premio Cervantes en 1979, impresionado por la ermita y por la historia del expolio que había sufrido, nos dejó este poema.

—Que no.
—Que sí madre, que sí.
Que yo los vi.
Cuatro elefantes
a la sombra de una palma.
Los elefantes, gigantes.
—¿Y la palma?
—Pequeñita.
—¿Y qué más?
¿Un quiosco de malaquita?
—Y una ermita.
—Una patraña,
Tu ermita y tus elefantes.
Ya sería una cabaña
con ovejas trashumantes.
—No, más bien una mezquita,
Tan chiquitita.
La palma
me llevó el alma.
—Fue solo un sueño, hijo mío.
—Que no, que estaban allí,
Yo los vi,
los elefantes.
Ya no están y estaban antes.
(Y se los llevó un judío,
perfil de maravedí).


Necrópolis rupestre medieval de San Baudelio

Detrás del ábside de la ermita se encuentra una necrópolis que ha sido exhumada, en su práctica totalidad, tras varias campañas. Podemos ver una treintena de tumbas, toscamente talladas. Algunos investigadores lo relacionan con un posible monasterio aunque arqueologicamente no está demostrado, y otros consideran pertenecientes a un poblado próximo. Lo datan entre los siglos XI y XIII.





Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

 

 

sábado, 11 de marzo de 2017

Chillida-leku




Cuando en el anterior post hablaba de las playas del Cantábrico, que estaban sufriendo fuertísimas tempestades, recordé a San Sebastián y su impresionante "Peine del viento" de Eduardo Chillida. Tres esculturas de acero, de 10 toneladas de peso cada una, incrustadas en unas rocas en el extremo de la bahía de la Concha, al final de la playa de Ondarreta, desde 1976.




La obra arquitectónica la realizó Luis Peña Ganchegui arquitecto nacido en Oñati en 1926 y fallecido en San Sebastián en 2009. Y ya que estamos por Guipuzcoa nos detendremos un momento en este monumental lugar, que entre otros muchos monumentos notables del XVI cuenta con la Universidad Sancti Spiritus, y con la iglesia de San Miguel con su curioso claustro sobre el río Ubao.




E iremos al Santuario de Aránzazu, a 9 Km. de Oñati, espectacular Basílica construída a mediados del pasado siglo, proyecto de los arquitectos Sáenz de Oiza y Luis Laorga, que contó para su fachada principal con los escultores Jorge Oteiza (Orio, Guipúzcoa,1908 - San Sebastián 2003) y su original apostolado



y con Chillida (San Sebastián1924-2002) para las puertas de acceso.


Una buena fotografía de dos de las cuatro puertas que Chillida hizo para el Santuario. Del blog del Santuario donde pueden verse muchas y buenas fotos del mismo.

Para comprender bien a estos dos grandes escultores vascos, es muy recomendable leer este texto de Miguel Ballarín 
 y así comprender como a ambos, al igual que a los filósofos, desde el clasicismo socrático, les han interesado los espacios vacíos -es una sutil pero constante consigna- siempre buscando ese “espacio vacío” como punto de partida para el ser, más aún, para el ser humano.

Y ya nos vamos hacia el caserío de Zabalga, convertido en
Chillida-Leku, en el "Lugar de Chillida", un lugar maravilloso en las inmediaciones de Hernani, provincia de Guipúzcoa. Se inauguró en el año 2000, pero en 2010 se cerró, según dijeron, por causa de la crisis económica.Tuve la suerte de poder disfrutarlo en dos ocasiones antes de su cierre...Y cuando en el pasado 2016 anunciaron que pronto se re-abriría fue sólo una falsa "buena-nueva"... pues cerrado sigue.




 Chillida Leku es un típico caserío vasco, del siglo XVI, lugar del que el artista se enamoró (¡y no me extraña!) rodeado de prados de intenso verdor que puedes pisar y en los que se encuentran hasta 40 esculturas del artista, que no sólo puedes, sino que "debes" tocar.

  Pudimos ver en Madrid en el Museo Reina Sofía  la gran exposición de 1998/1999, con más de 140 obras suyas...pero el verlas en Chillida-leku tenía un encanto especial.

 

El espacio interior del caserío es de una simplicidad muy complicada en piedra y madera de roble, obra personal del artista para cobijar su obra. Allí se acogen obras  más pequeñas, dibujos, y sus primeras esculturas. Recuerda a la antigua ermita, la de la virgen de la Antigua, en Zumárraga, que ya hemos visitado… 




 Allí te das cuenta de que Chillida no era sólo un escultor, era realmente un filósofo... Y que la belleza del espacio físico es tal, que sus gigantescas esculturas o, mejor dicho, formas que realzan el vacío que queda entre ellas, transmiten serenidad y fe en el ser humano, que es capaz de manejar tan bellamente estos, por otro lado, no muy agraciados materiales. 


 La suma de los verdes campos, las hayas, robles y magnolios que los rodean y envuelven, transfiguran las obras con sus variados colores a cada instante y les trasmiten vida. 



Ojalá vuelva a abrise pronto y podamos disfrutar nuevamente de Chillida-leku.


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