martes, 10 de febrero de 2026

 

 

          ALQUEZAR, UN PUEBLO INOLVIDABLE 

  Tras divisar en la lejanía las torres de Zaragoza, enseguida vemos dos notables, pero ruinosos edificios, situados cada uno en la cima de una colina, uno es el Castillo-Abadía de Montearagón  y el otro  el Monasterio de  Nuestra Señora de Pueyo.

Castillo de Montearagón.jpg

Castillo-Abadía de Montearagón

Monasterio de Nuestra Señora de Pueyo

       
 La llegada al pueblo de Alquezar es espectacular y su                 historia también lo es. Sobre los restos del Castillo árabe, su majestuosa Colegiata fue  declarada Monumento Nacional en 1.931  y todo el conjunto medieval del  casco urbano, Conjunto Histórico Artístico en 1.982.  En su término municipal se encuentra el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara.
 

Preciosa llegada a Alquezar

En el siglo IX los árabes habían alzado, en lo más alto de la Villa, un Castillo que, casi  tres siglos después, en el año  1099, estaba prácticamente arruinado.  El rey aragonés Sancho Ramírez mandó edificar, sobre sus ruinas, una Colegiata para una Comunidad de Monjes Agustinos. 

De la antigua iglesia del Castillo apenas quedaba nada, pero afortunadamente los bellos capiteles de su primitivo atrio románico,se salvaron y fueron muy bien aprovechados para su íntimo claustro y que ahora podemos admirar.

 Los claustros suelen ser  encantadores, pero éste lo es especialmente. Tiene forma trapezoidal con el enorme acierto de ubicar en él, seis preciosos capiteles románicos.

Claustro de la Colegiata de Alquézar

  El más original sin duda, es el dedicado a la creación de Adán, que conserva parte de su policromía original.

   Capitel de la creación de Adán en el Claustro de la Colegiata de Alquezar

 En él vemos a Dios como una figura con tres cabezas, representando a La Trinidad, y que está creando a Adán, tumbado sobre su regazo formando una cruz. 

Y aquí Abel con su rebaño



 

 Y El Arca de Noé, con  las aves en la parte superior, la familia de Noé en el centro y abajo el resto de  animales. 



Y aquí se evoca la escena en que un ángel detiene a Abraham a punto de sacrificar a su hijo  Isaac y le señala el cordero del sacrificio.

Por si no hubiésemos tenido suficientes buenas sorpresas, cuando  la guía nos estaba mostrando el magnífico órgano de la Colegiata... apareció un encantador señor que resultó ser el Organista de la Catedral de Barcelona y... nos obsequió con un miniconcierto inolvidable.

Este viaje fue en el año 1999...Nos quedó mucho por ver... y nos prometimos regresar con más tiempo...Nunca lo hicimos. Pero no pierdo la esperanza de volver a Alquézar.



 María Rosa

 





 

 

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