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martes, 14 de octubre de 2014

LANZAROTE, LA BELLEZA DIFERENTE

Una isla completamente diferente: Lanzarote


Lanzarote es la isla más septentrional de las 7 islas mayores de Canarias


Debe su nombre a un navegante genovés  llamado Lancelotto Malocello que arribó allí en el s. XIV


Érase una vez un hombre que se enamoró de una isla y la convirtió en la más bella después de ser la más olvidada... ¡Lanzarote es un verdadero milagro de amor!...

Se cuenta en la biografía de César Manrique (Lanzarote 1919-1992) que, cuando fue a estudiar a la Universidad de La Laguna, sus compañeros se burlaban de su isla de Lanzarote pues la consideraban fea y sin ningún atracti­vo. Conseguir que todos miraran la isla a través de sus ojos, para que la vieran como él de bella, fue el acicate que se convirtió en Norte de su vida.

 

“Entre las 9 y las 10 de la noche del día 1 de Septiembre de 1730 la tierra se abrió en Timanfaya... durante seis años 32 cráteres se abrieron desmesurados y la oscuridad, el humo y las explosiones se sucedieron...la tierra dejaba escapar aterradoras columnas de fuego y todos pensaron que se trataba del fin del mundo”. Así de impresionante es el relato del cura párroco de Yaiza, Don Andrés Lorenzo que fue testigo de los hechos.

Desaparecieron pueblitos enteros y los campos de cereales que los rodeaban. A cambio la lava y la ceniza lo inundaron todo e incluso aumentaron la extensión de la isla cuando llegaron al mar.





A fuerza de lava se creó el Valle que llaman de la Tranquilidad donde realmente no sabes si te encuentras al principio del mundo o al final de los tiempos. Algún pequeño brote verde empieza a asomar al cabo de los siglos entre la lava. La vida pugna por seguir.










En el centro geográfico de la isla elevó este Monumento al Campesino, titulado “Fecundidad", en relación con la ardua lucha que el agri­cultor lanzaroteño, ha mantenido desde siempre para poder cultivar sus tierras.








 Sorprende la maravillosa blancura de las casas con las puertas y ventanas de un verde pre­cioso. Así eran, primitivamente, todas las casa de Lanzarote, pintadas de blanco, incluso los tejados, para refrescar su interior, y los restos de la verde pintura de las barcas aplicada a puertas y ventanas. Fue una batalla personal del propio César Manrique la que consiguió que esta tradición no se perdiera y que los aborígenes la mantuvieran e incrementa­ran, no cediendo a otras arquitecturas importadas que rompían su personal y único paisaje. Y ha sido una batalla totalmente ganada, como la de no consen­tir ni una sola valla publicitaria en las carreteras.




El Mirador del Río, es la primera gran sorpresa de lo que César Manrique logró hacer para realzar las bellezas de su isla, integrando su obra, tan perfec­tamente, en lo que la Naturaleza ya había preparado previamente, que parecen una sola cosa. 

Desde el Mirador la isla Graciosa 

Los Jameos del Agua, son una sinfonía de agua de una belleza brillante, un lugar privilegiado para pasarse horas contemplando sus aguas donde viven ciegos cangrejos albinos y apreciando la luz que pe­netra en su interior por la roca abierta de su cielo.

 

Perfecto es asistir a los conciertos del Auditorio, localizado en una caverna volcánica donde, primeras figuras del mundo han actuado y donde todos los años se celebra el Festival Internacional de Música Visual de Lanzarote dedicado a la música ambiental.





En la Cueva de los Verdes, existe otro audi­torio de música, anterior y mucho más "rústico" que el de los Jameos pero donde tocó una vez el violinista Yehudi Menuhin y su mujer, escuchando desde diversos puntos de la gruta volcánica dijo, "que nunca había oído un sonido tan nítido".





 En el  pueblo de Guati­za se encuentra otro de los lugares que sólo la imaginación amorosa de César Manrique podía soñar para su isla volcánica: ¡un jardín!. Quizá no haya otro igual en todo el planeta: un jardín de cactus instalado en 5.000 metros cuadrados de una cante­ra de extracción de ceniza volcá­nica, a cielo abierto, abando­nada desde el pasado siglo. 10.000 cactus de más de 1.000 especies distintas han converti­do un lugar abso­lutamente feo en una explosión de belleza y armonía. Aquí, más que en cual­quier otro lugar de la isla, consiguió su utopía de conver­tir un mar de lava inhóspito y estéril en un lugar hermoso y único en el mundo.

La que fue su primera casa en la isla puede considerarse una de las casas más bonitas de la tierra... y eso que César Manrique no era Arqui­tecto; sólo estudió dos años Arquitectura Técnica  y con 26 años ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid graduándose, a los 31, como profesor de dibujo y pintura.




En medio de un río petrificado de lava y rodeada de un árido paisaje, un día César Manrique vio la copa de una higuera que emergía. Se detuvo a contemplarla y descendiendo por ella descubrió 5 burbujas volcánicas. Se enamoró del lugar y cuando quiso comprarlo el dueño se lo regaló pues consideraba que no valía para nada. La casa está a dos niveles y las burbujas se comunican entre sí. Es un ejemplo a nivel mundial de como una casa puede integrarse en la naturaleza. Verlo para creerlo. Roca negra, blanco deslumbrante, sencillez, grandiosidad.

En Arrecife, hay que visitar el Castillo de San José y ver su Museo de Arte contemporáneo. ¡Cuanta belleza y que derro­che de buen gusto y de imaginación!. El sótano del Castillo fue convertido por Manrique en un Restaurante con un bello paisaje de mar, tierra volcánica y pequeñas flores rojas...





Al alejarse de Lanzarote siempre nos quedará en el recuerdo su belleza extraña y la evidencia de que el amor puede transfor­mar lo feo y oscuro en brillante y hermoso.

 
 José Saramago ( 1922-2010) también se enamoró de Lanzarote y en 1991 trasladó su residencia al pueblo de Tías. Entre 1997 y 2001 escribió allí sus "Cuadernos de Lanzarote"

 Nota.- Aquí he volcado los recuerdos de un precioso viaje hecho hace ya unos años... Espero que todo siga igual de hermoso y protegido... Igual que me sucedió con La Gomera y con Menorca son lugares en los que deseas que el tiempo se pare y que la gente vaya a disfrutarlos en paz y no a invadirlos ni a robarles su encanto ni a destrozar su magia...


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons








miércoles, 15 de agosto de 2012

La Gomera con amor

Mapa de La Gomera
LA GOMERA. UNA REDONDA ISLA DE LAURISILVAS Y ROQUES GIGANTES

Sigo con todo interés y dolor las noticias de los incendios que este verano abrasan y destruyen la tierra en tantos lugares de España y destrozan la vida y los hogares de tanta gente. Me parece algo terrible. Y el de La Gomera, además, me emociona especialmente, porque recuerdo los preciosos días que allí pasé en 1998 y las grandes sorpresas que nos deparó la isla.

Como un sueño en la noche

Por eso he escaneado algunas de las fotos que allí hicimos y rescato los apuntes que siempre hago después de un viaje.

El Valle del Gran Rey desde el Mirador de César Manrique

 En el Puerto del Valle Gran Rey, de espectacular llegada,  al oeste de la isla, fondean los barcos que recorren el litoral hasta el extremo norte para  enfrentarse al impresionante acantilado donde el viento y el agua han esculpido un Órgano para que en él toquen los gigantes.

La travesía te descubre una costa prodigiosa


El prodigioso Órgano

Casi lo podíamos tocar...


Cuando el barco avista el insólito lugar y sus altavoces trasmiten la tocata y fuga de Bach,  la vibrante música, envuelta en el fragor del mar contra la roca, hace el momento inolvidable.


Vallehermoso

Vallehermoso

Al norte también está el bonito pueblo de Vallehermoso, al pie del Roque Cano,  uno de los muchos gigantes de roca surgidos de las entrañas de la tierra gomera hace miles de años, cuando los erupciones volcánicas iluminaban en la oscura soledad del océano toda la pequeña y redonda isla.

La laurisilva es un bosque formado por una gran variedad de árboles de hoja perenne que necesitan elevada humedad y temperaturas suaves

Y en el corazón, en el centro de sus 378 metros cuadrados, la Gomera contiene un tesoro directamente conservado desde el origen del tiempo, árboles de vegetación perennne y prehistórica, mágicamente regados por las nieblas que, como cendales de bruma, se enganchan en las ramas de los bosques de laurisilvas. Estamos en el Parque Nacional de Garajonay, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

Arriba el Roque de Agando, abajo vista general


 Entre la exuberante vegetación se alzan los poderosos Roques, de Agando, de Ojilá y de la Zarcita a los que podemos contemplar desde el Mirador del Bailadero. Muy cerca, desde la grandiosa cumbre de Tajaqué, podemos extasiarnos ante los bosques de laurisilvas despeñándose por las vertiginosas laderas y ante los umbríos y misteriosos valles que corren hacia el mar. En los días claros, el majestuoso Teide de la vecina isla de Tenerife, se ve nacer directamente entre sus olas.

La preciosa flor de Pascua que todo lo alegra

Cerca, en Agulo, en el Restaurante La Zula, quizá podamos oír el famoso silbo, la ancestral forma de comunicarse los gomeros, para salvar las enormes distancias entre los riscos separados por los profundos valles de esta isla, cuyo nombre, es fruto de una leyenda que nos transporta a los tiempos bíblicos, a un nieto de Noé que se llamaba Gomer.
La Virgen por el Valle del Gran Rey

Los gomeros son conscientes de la original belleza de su isla y así cada cinco años se la enseñan a su Virgen de Guadalupe, patrona de todos, que habitualmente habita en una pequeña Ermita en Punta Llana, cerca de la capital... “Allí está la Gomerita muy solita y rodeada de mar”,  la cantan con gran cariño a su paso por los pueblos en las entrañables fiestas lustrales.


Cuando Cristóbal Colón emprendió su viaje hacia lo desconocido, recaló en la bahía de San Sebastián,  capital de la isla,  dicen que no tanto por abastecer sus naves, como por estar unas horas con doña Beatriz de Boadilla, apasionante y sin duda apasionada mujer que tuvo en jaque hasta al mismísimo Fernando el Católico. En el Parador de Turismo, aupado estratégicamente sobre la ciudad, podemos contemplar en un cuadro a doña Beatriz y comprobar su altiva belleza.

Y no debemos irnos de la isla sin tomar el típico potaje de berros servido en platos de madera de sabina, y la papaya con naranja o el especial queso de cabra  a partir del cual se prepara la picante pero deliciosa pasta llamada almogrote o la exquisita miel de palma.

Hay lugares tan bellos que a veces puedes creer que estás en el País de Oz...

Se reciben tantas y tan estimulantes impresiones visitando la isla  que es muy difícil olvidarla una vez conocida...Por eso deseo de corazón a los gomeros que cese ya el fuego, que no se destruya mas belleza y que puedan rehacerse y recuperar la normalidad de sus vidas.


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons