
Seguimos viaje por este Paraíso burgalés y tras la visita a lo que fue gran Monasterio de Santa María de Rioseco, nos vamos a un verde y delicioso lugar llamado Tudanca de Ebro. (Hay otro Tudanca inolvidable, el de "Peñas Arriba" de Pereda, en la cercana Cantabria)

Este Tudanca se sitúa a la entrada del Desfiladero de los Tornos, un cañón, como tantos otros, abierto por la fuerza impetuosa del Ebro... Pero aquí, en Tudanca, el río está sereno, invita al paseo tranquilo por sus orillas, a tumbarse junto a él, para oír su música; es un lugar idílico, encantador...

Y desde aquí nos vamos a otro hermoso lugar: el pueblo de Soncillo, capital del valle de Valdebezana. Un pueblo de recia plaza mayor, con notable ayuntamiento, galerías acristaladas y los clásicos soportales norteños.
En las afueras, dirección Bilbao, un viejo molino se ha convertido en casa rural con el bello nombre de "El Molino de la Luna" (telef. 947 153 128)
Precisamente nosotros llegamos en un día de fiesta, el 26 de abril, aunque las fiestas tradicionales de Soncillo son en octubre, cuando numerosos ganaderos del norte acuden a las Ferias de san Lucas
A partir de ahí tomamos un mágico sendero ... El escritor Enrique del Rivero lo describe así: "En el valle de Valdebezana, en plena comarca de las Merindades, se localiza uno de los enclaves paisajísticos más espectaculares y desconocidos de Burgos; la cascada de Las Pisas. Envuelta por la umbría de un maravilloso bosque encantado

en el que junto a las hayas crecen robles, avellanos y acebos, se descubre una sucesión de escalonadas cascadas por las que se precipitan impetuosas las aguas del río Gándara..."



