PUENTE DE VIVEROS SOBRE EL JARAMA
Esta novela transcurre cerca del Puente de Viveros, en el río Jarama, junto a San Fernando de Henares y Coslada, durante dieciseis horas de un caluroso domingo de agosto, cuando once jóvenes de Madrid se desplazan, unos en tren otros en bici, a uno de los merenderos instalados cerca de sus orillas.
A la novela se le concedió también el "Premio de la crítica" en 1957 y en el 2001 el periódico "El Mundo" la incluyó entre las 100 mejores novelas en español del siglo XX. En el año 2004 se concedió a Sánchez Ferlosio el Premio Cervantes.
Pero con lo que la mayoría de los críticos han estado de acuerdo, es con los diálogos (casi toda la novela es de diálogos) porque en realidad Sánchez Ferlosio hizo en ella un verdadero estudio lingüistico, reflejando perfectamente la forma en que se expresaban todos los personajes, pertenecientes a una clase social media-baja, en especial los jóvenes protagonistas, en aquella época; tanto que se la ha definido como una "novela-magnetofón".
También está perfectamente definido el lugar en el que transcurre la acción. De hecho la novela se inicia con una descripción entrecomillada del Jarama. El entrecomillado se debía a que ese texto no era del autor como llegó a creerse, por lo cual él tuvo que explicar, a partir de la introducción a la sexta edición, que era un texto de Casiano de Prado y Vallo (Santiago de Compostela 1807, Madrid 1866) prestigioso ingeniero de minas y geólogo, en su obra "Descripción física y geográfica de la Provincia de Madrid", Imprenta Nacional, Madrid 1864 (págs. 10 y 11) y que dice así:
"Describiré brevemente y por su orden estos ríos, empezando por Jarama: sus primeras fuentes se encuentran en el gneis de la vertiente Sur de Somosierra, entre el Cerro de la Cebollera y el de Excomunión. Corre tocando la Provincia de Madrid, por La Hiruela y por los molinos de Montejo de la Sierra y de Prádena del Rincón. Entra luego en Guadalajara, atravesando pizarras silurianas, hasta el Convento que fue de Bonaval. Penetra por grandes estrechuras en la faja caliza del cretáceo – prolongación de la del Pontón de la Oliva, que se dirige por Tamajón a Congostrina hacia Sigüenza. Se une al Lozoya un poco más abajo del Pontón de la Oliva. Tuerce después al Sur y hace la vega de Torrelaguna, dejando Uceda a la izquierda, ochenta metros más alta, donde hay un puente de madera. Desde su unión con el Lozoya sirve de límite a las dos provincias. Se interna en la de Madrid, pocos kilómetros arriba del Espartal, ya en la faja de arenas diluviales del tiempo cuaternario, y sus aguas divagan por un cauce indeciso, sin dejar provecho a la agricultura. En Talamanca, tan sólo, se pudo hacer con ellas una acequia muy corta, para dar movimiento a un molino de dos piedras. Tiene un puente en el mismo Talamanca, hoy ya inútil, porque el río lo rehusó hace largos años y se abrió otro camino. De Talamanca a Paracuellos se pasa el rio por diferentes barcas, hasta el Puente Viveros, por donde cruza la carretera de Aragón-Cataluña, en el kilómetro dieciséis desde Madrid...
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| En un mapa de aquella época, los ríos Jarama, Henares, Manzanares y el Tajo |
...Entra de nuevo en terreno tercia
rio y recibe por la izquierda
al Henares, en Mejorada del
Campo. En Vaciamadrid recoge al Manzanares por
la orilla derecha, por abajo del puente de
Arganda; y en Titulcia al Tajuña,
por la izquierda. Suministra a la
grande acequia llamada Real del
Jarama, y ya en las vegas de Aranjuez entrega sus
aguas al Tajo, que se las
lleva hacia Occidente, a
Portugal y al Océano Atlántico"
rio y recibe por la izquierda
al Henares, en Mejorada del
Campo. En Vaciamadrid recoge al Manzanares por
la orilla derecha, por abajo del puente de
Arganda; y en Titulcia al Tajuña,
por la izquierda. Suministra a la
grande acequia llamada Real del
Jarama, y ya en las vegas de Aranjuez entrega sus
aguas al Tajo, que se las
lleva hacia Occidente, a
Portugal y al Océano Atlántico"
La novela tiene innumerables detalles específicos de la zona. Por ejemplo, en relación con la estación (p. 156)
"un largo letrero ponía San Fernando de Henares-Coslada y era la tercera estación desde Madrid: Madrid - Vallecas - Vicálvaro - San Fernando-Coslada".
Efectivamente, en 1859 se construyó la línea de tren entre Atocha y Guadalajara (germen de la actual C-2) y hasta principios de la década de los 90 del siglo XX la estación fue conjunta pues, aunque está situada en el término municipal de Coslada, se ubica más cerca del centro de "San Fernando" que es como se llama ahora, mientras que la de Coslada se sitúa junto al casco antiguo de esa localidad.
Y, logicamente ya no es la tercera estación desde Madrid, sino la séptima.
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| Estación de San Fernando en la actualidad |
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| Aunque también hay indicadores que la llaman Coslada-San Fernando |
Cuando llega el grupo de muchachos y se dirigen hacia la orilla del río, uno de ellos les señala a la izquierda, hacia aguas arriba:
- Mirar : por allí arriba pasa el tren.
Había un puente de seis grandes ojos de ladrillo y aún más atrás el de Viveros, junto a las casas de la General". (p. 27)
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| El tren sigue pasando sobre un puente de grandes ojos, aunque ya no son de ladrillo |
Y el Puente de Viveros, ya no se ve desde aquí, pues ahora se alza entre medias el de la M-21, la autovía que desdobla el tráfico de la A-2 por las zonas industriales de San Fernando de Henares y Coslada
Tambien sobre la antigua Fábrica de Paños de San Fernando hay dos menciones:
En la página 216 dice "El cielo estaba amarillo verdoso por detrás de la fábrica en ruinas de San Fernando de Henares".
Y en la 359 "Más allá de la puerta, en la luz de la luna, se recortaba la espadaña rota de la fábrica antigua de San Fernando en ruinas"
Describe también (pág. 327) la ruta seguida por el coche que traslada al juez, desde el Casino de Alcalá de Henares en su Plaza Mayor, hasta el lugar del rio Jarama, cerca del Puente de Viveros, donde ha sucedido una tragedia:
"(...) ven a la izquierda la enorme artesa volcada del Cerro del Viso de Alcalá (...)
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| El Cerro de San Juan del Viso |
corrían en dirección a Torrejón, a la izquierda, veían los valles del Henares, batidos por la luna, a desaguar en el Jarama (...) Dejaron a su izquierda la carretera de Loeches y entraban a Torrejón de Ardoz (...)Luego la carretera descendía a los eriales del Jarama y se vieron al fondo las bombillas dispersas de Coslada y San Fernando al otro lado de la veta brillante del río. La carretera corría por una recta flanqueada de árboles, hasta el Puente Viveros. A la salida del puente dejaron la General y torcieron a mano izquierda, para tomar la carretera de San Fernando de Henares (...) Encontraron abierto el paso a nivel (...) Torcieron de nuevo a la izquierda, al camino entre viñas, y luego descendían a mano derecha, hasta los mismos merenderos".
Y en la ruta de regreso a Alcalá el coche del juez pasa por San Fernando y se dice: "que del lugar de los hechos hasta el pueblo no había más de un kilómetro (...) y una vez allí por una calle salieron a una plaza ancha y redonda, de casas bajas con una estatua y una fuente en el medio y un pino" (p.354)
Sin duda se refiere a la plaza de Fernando VI que hemos visto en el anterior post... ahora más arbolada y cuidada
En cuanto al Puente de Viveros, practicamente cubierto por la A-2, ha sido una aventura poder llegar hasta su cercanía y fotografiarle, tal y como está ahora de aislado y deprimido su acceso. Pero me he sentido feliz cuando he podido mirarle y tocarle...

Este venerable puente, con el de Toledo de Juan de Herrera y el de Segovia terminado por Pedro de Ribera (ambos sobre el Manzanares), son los tres más antiguos que se conservan en Madrid. El de Viveros aunque alejado del casco histórico de la ciudad tuvo una gran importancia, pues facilitaba la comunicación con Alcalá y con Aragón y, además, era esencial para el paso del ganado lanar en su trashumancia por la cañada segoviana de la que formaba parte, motivo por el cual, a diferencia de los otros dos, su calzada carecia de aceras y no estaba empedrada.
Habrá que volver en primavera, para verlo con otro paisaje, pero esta gris mañana del martes 19 de enero en la que, por primera vez, he podido disfrutar a pie de la visión del río Jarama y del puente de Viveros no se me va a olvidar.
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| Este emocionado recuerdo anónimo me ha hecho recordar el triste final de la novela... |
El agua que tocamos en los ríos es la postrera de las que se fueron y la primera de las que vendrán; así el día presente.
Notas
(1) El Premio Nadal es el Premio instituido por la revista Destino de Barcelona en 1944, en homenaje a la memoria del que fuera su redactor jefe, Eugenio Nadal Gaya, fallecido ese mismo año sin haber llegado a cumplir los 28 años. Eugenio Nadal era catedrático de Literatura, había escrito un libro titulado "Ciudades en España" y autor de numerosos ensayos y artículos.
Es el premio literario más antiguo que se concede en España. En la categoría de los escritores que han merecido este galardón se encuentran importantes figuras de la literatura española del siglo XX. En la actualidad, se falla cada 6 de enero, Noche de Reyes, y desde 1958 se entrega en el hotel Ritz de Barcelona.
Para ampliar información
Los Puentes de Madrid en la Edad Media. Construcción y reconstrucción
La construcción de puentes en el siglo XVIII: innovación y tradicción
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