
Después de la belleza de Madrid en primavera, de la tierra con sus árboles y sus flores, me ha parecido que los cielos de Madrid, en cualquier época del año, se merecen otra hoja de mi blog viajero...

Porque ¿hay paisajes más fascinantes que los que forman las nubes a la salida y a la puesta del sol o cuando llega la tormenta? Todo un mundo de color y formas, a nuestra completa disposición... sólo hay que mirar hacia arriba.
Hay amaneceres y atardeceres que son pura belleza, deberían llenarse las ventanas y balcones de personas contemplándolos, y en la calle debería pararse el tráfico...

Y ya, sin ningún comentario más, muestro alguno de los tesoros que mis ojos y la cámara captan desde mi ventana o viajando por esas carreteras...






