Mostrando entradas con la etiqueta Pérez Galdós. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pérez Galdós. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de julio de 2022

TOLEDO, MIL HISTORIA QUE CONTAR ( Y 4) 

        ELOGIO Y NOSTALGIA

El gran humanista Gregorio Marañón (1887-1960) escribió desde su exilio en París, a raíz de la guerra civil, un entrañable libro titulado “Elogio y nostalgia de Toledo”. Y tanto el elogio como la nostalgia no eran algo superficial o pasajero, eran nada menos que el fruto de un gran amor a esta ciudad, un amor que empezó cuando, siendo aún muy niño, la descubrió de la mano de un sabio viajero, Don Benito Pérez Galdós (1843-1920). Él le llevó entonces a conocer un Cigarral, una de las casitas que, desde el otro lado del río, en la áspera cuesta donde cantan las cigarras en verano, contemplan Toledo en perpetua admiración, rodeadas de un pequeño jardín y de un espacio no muy grande para los árboles, donde no faltan olivos, almendros, higueras y encinas y, tal impacto le causó esta visión, que varios años después ya en 1921 adquirió ese mismo Cigarral que, durante cuarenta años, se convirtió en su adorado refugio de todos los domingos tras una semana de agotador trabajo.
 
 
Desde el paseo de circunvalación

Nadie debería efectivamente ir a Toledo sin recorrer despacio el panorámico paseo de circunvalación (paseo y carretera) que permite valorar en todo su esplendor esta “peñascosa pesadumbre, gloria de España y luz de las ciudades como lo denominó Miguel de Cervantes que también admiró y amó esta ciudad diferente. Y nadie debería recorrer rápidamente sus empinadas calles, ni entrar y salir deprisa de sus templos y sus palacios, ni quedarse en la superficial visita “turística”, sino intentar disfrutarla despacio y con sabiduría, contemplando, por ejemplo, la panorámica del grandioso templo de San Juan de los Reyes, desde el Mirador del Cerro de la Virgen de Gracia, antes de penetrar en él y sentirse anonadado por su majestad.

 L

             La Puerta del Sol toledana

Hay tantas y tan diversas historias entre sus muros que son como una fuente inagotable de conocimiento y sorpresas, es una ciudad que no se agota, que no se deja atrapar, que siempre nos reserva algo nuevo que descubrir, una historia o una leyenda inolvidable... como la de la fiel esposa del alarife constructor del puente de San Martín, el que enlaza la comarca de los Montes de Toledo con Extremadura, por donde entraban las grandes carretas con los bloques de piedra para construir la Catedral y junto al cual aún pueden verse los restos de un torreón donde, al parecer, se consumaron los ilícitos amores del último Rey Godo, Don Rodrigo y la hija del Conde don Julián el cual , para vengar la afrenta, dicen facilitó la invasión de los árabes en aquel remoto 711 que cambió totalmente la historia de España y algo también la del mundo.

                Panorámica de la Puerta del Sol


En el otro puente, en el del Alcántara, que pese a su nombre totalmente árabe tiene su origen en la época romana, cuando aquí se cruzaban las calzadas que enlazaban con Mérida y las que partían hacia Zaragoza, aún resuenan las lágrimas y los suspiros de la princesa Galswinta, hija del rey visigodo Atanagildo que en el 566 se casa con el cruel Rey de los Francos, Chilperico y que aquí se detuvo para el último adiós a sus padres y a su ciudad...y a su vida, pues murió poco después asesinada por su esposo.

Y en la ermita del Cristo de la Vega, veremos la mano aún desclavada de Jesús para testificar a favor de una mujer burlada, cuando así fue demandado por el Juez, como nos cuenta Zorrilla en el poema titulado “A buen juez mejor testigo”.


Toledo no se acaba nunca de conocer...


Nota.- Aunque esté tan cerca de Madrid (70 Km.) es un error imperdonable dedicarle un solo día, se merece, como mínimo, un largo fin de semana… o mejor aún, regresar con frecuencia y seguir cada vez una ruta diferente. Y no hay que dejar de visitar el Parador de Turismo: un perfecto Cigarral, con una impactante vista de Toledo desde la terraza de su cafetería.


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons



 

 

 

 

 

 

 

jueves, 14 de abril de 2022

      TOLEDO, MIL HISTORIAS QUE CONTAR (1)

Cuando se llega a Toledo por carretera, procedente de Madrid, sorprende esta gran escultura sobre alzado pedestal que se instaló aquí en el año 2003, dedicada a Alfonso VI (¿?1040 - Toledo 1109) que conquistó Toledo en 1085,  el mismo año en que también ocupó Magerit (Madrid). 

Es obra del escultor Luis Martín de Vidales (Villaviciosa de Odón, 1950). La estatua mide 6,40 m. de alto y pesa más de 6.500 kilos. En el amplio entorno que rodea al monumento hay muestras del  reconocimiento a las tres culturas toledanas: judía, musulmana y cristiana.

El nombre de Toledo proviene de "Toletum" que significa: levantado en alto, y es una ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1987.


 Toledo - nos dice don Benito Pérez Galdós - es una Historia de España completa. Y tiene mucha razón: Unos historiadores creen que fue fundada por Roma en el 192 a.d.C. que la convirtió en una plaza fuerte por su magnífica situación...  Después en el 418 llegaron  los visigodos y tres siglos después, desde el 711 y durante cuatro siglos, fue sarracena. A continuación perteneció al Reino de Castilla-León y a partir de los Reyes Católicos a la Monarquía.

 Es decir, que Toledo recibió el gran depósito de todas estas diferentes culturas y en la Plaza de Zocodover se hablaron todas las lenguas de Europa, residieron reyes y se celebraron Cortes e importantes Concilios.

La más remota referencia al Obispado de Toledo es del inicio del siglo IV (año 305), pues quedó reflejado en las actas del Concilio de Elvira, celebrado en Granada, entre el 300 y 303. Era un momento muy conflictivo debido la persecución del emperador  Diocleciano, emperador de Roma desde el 284 hasta el  305. 

En estas persecuciones murió martirizada en Toledo Santa Leocadia, una de las santas de culto más antiguo de España,​ ya citada en los calendarios de los  mozárabes (así se denominaban a los hispano-romanos que vivían en territorio musulmán durante la dominación islámica). La prisión y muerte de Leocadia fue narrada en un relato del siglo VII.

El convulso siglo VI

 Tras la caída del Imperior romano llegaron a España los visigodos que tras su derrota en el 507 en la batalla de Vouille a manos de los francos, se vieron obligados a desplazarse con su población a Hispania. Su nueva capital la situaron en Toledo y aunque no se tiene constancia del momento exacto, se cree que fue durante el reinado de Atanagildo (555-567).

La posterior conversión del rey Recaredo divide su historia en dos grandes períodos: el Reino visigodo arriano que duró 82 años (507-589) y el Reino visigodo católico (589-711) de 22.

            El cuadro de Muñoz Degrain

En el año 589 el Rey Recaredo, durante el III Concilio de Toledo,  adjuró del arrianismo, la religión oficial del pueblo godo en su reino,  en presencia de su esposa la reina Badda y del Arzobispo Leandro,con la consiguiente integración de los hispano-romanos en el estado visigodo. 

 El pintor Antonio Muñoz Degrain (Valencia 1840-Málaga 1924) realizó este óleo sobre lienzo de 350x550 cm. que se encuentra en el Senado. 

 En el año 610 los Visigodos la hicieron la capital más rica y esplendorosa de su reino... pero cien años después  la irrupción islámica, a partir de la batalla de Guadalete en el 711 puso fin al Reino visigodo de Toledo y sólo los mozárabes (hipano-romanos que vivían en territorio musulmán en la península ibérica durante la dominación islámica) quedaron en ella con su propio culto.

 Tanto hay que conocer de la historia de Toledo y tanto que admirar, que lo iremos haciendo poco a poco. 

Ahora vamos a ver una panorámica desde lo más alto del complejo de San Pedro Mártir, pegado a la iglesia de san Román, a la de san Clemente  y a la de san Juan Bautista cuando todo pertenecía a los dominicos ... Y nuestra admiración no tuvo límites: allí estaba la mara­villa de la ciudad de Toledo a nuestros pies, y la altane­ra torre de la Catedral Primada, rodeada por el apretado caserio, casi a nuestra misma altura...y también el Alcázar ¡Vaya grandioso escena­rio!



 

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

 



miércoles, 5 de agosto de 2009

Un palacio para una ciudad (1º)

LA CALLE DEL ARENAL, CAMINO DE LA PLAZA DE ORIENTE


Mientras preparo un viaje a Soria con ocasión de la Exposición de las Edades del Hombre, voy a contar, en este blog viajero, algunas cosas que el otro día ofrecí al hablar de la Plaza de Oriente y su entorno (ver Madrid capital: Plaza de Oriente y Teatro Real)
 


Para llegar a la Plaza nos situamos en la calle del Arenal, que parte de la Puerta del Sol, y es de las más antiguas de Madrid...una calle llena de vida y de historias, que hace poco se ha convertido en peatonal y que hace siglos era eso, lo que su nombre nos dice: un arenal, un barranquillo al que vertían
sus aguas pequeños cauces a derecha e izquierda en época de lluvia y, en las de sequía y calor, arenas y tierra que lo terminaron convirtiendo en un accidentado camino lleno de polvo...



Un arenal situado a extramuros de la muralla árabe, en un arrabal donde se construyó entre los siglos XI-XII una humilde iglesia mozárabe dedicada a san Ginés de Arlés...que fue dando entidad a la zona y que tras largo historial de ataques, robos, hundimientos e incendios, ha logrado llegar hasta nosotros cambiado su aspecto pero permanente en su espíritu...


Y los antiguos arroyuelos que llegaban hasta aquí son ahora las calles que la cruzan...Muchos de sus nombres nos remiten a sus orígenes, como sin duda sucede con la calle de Bordadores, por los muchos talleres de bordado que aquí existían y de uno de los cuales se cuenta la anécdota de que, la mismisima santa Teresa les encargó un manto para san José, y cuando ellos le entregaron una auténtica maravilla y además no quisieron cobrarla, ella les dijo: "¡No toman oro, quiénes dan oro!"





Y la de las Fuentes que además cuenta con el honor de ser la calle donde primero se alojó Pérez Galdós a su llegada a Madrid en 1862.





La de las Hileras que nace en la plazuela de Herradores




(pinchar para ampliar)
y muere, cruzando Arenal, en la plaza de San Martín, debe su nombre, ya presente en los más antiguos planos de Madrid, a una doble hilera de álamos que bordeaba su paseo...y hasta se afirma que el rey Fernando III el Santo, paseó muy a gusto entre ellos





Y también permanece un local que en tiempos fue teatro, el Eslava, del que mucho se podría hablar



Y un Palacio, el de Gaviria, en el número 9 de la calle, que fue inaugurado a mediados del siglo XIX con un magnífico baile en honor de la reina Isabel II, buena amiga del marqués de Gaviria,

y que lució con todo esplendor durante años...hasta que fue paulatinamente abandonado y sufrió su lenta ruina; en la década de los 90 del pasado siglo una entidad privada lo adquirió y se hizo una gran restauración en su planta principal, pensando en devolverle su esplendor y convertirle en un centro de referencia que ocupara el lugar cultural y artísitico que tuvo; actualmente es un anexo de la sala de fiestas que ocupa el teatro Eslava...pero su exterior y accesos no permiten facilmente evocar su belleza


Y por fin os contaré que en la calle del Arenal, en el número 8, estuvo situada la famosa pastelería del emprendedor don Carlos Prast (su hijo fue alcalde de Madrid) lugar donde el padre Coloma ubicó al famosísimo Ratón Pérez que siempre trae un regalito a los niños que guardan debajo de la almohada su diente perdido...


(pinchar para ampliar)


Él recogió la ancestral tradición, bastante universal, por la cual los padres con el rito de enterrar o guardar el dientecillo de leche de su bebé, para que lo recogieran los roedores o algún otro animal, les pedían que la dentadura definitiva del niño fuese fuerte y duradera como garantía de buena salud.



En este mismo edificio se encontraba como hemos dicho la tienda donde, dentro de una caja de galletas vivió toda la familia del Ratón Pérez. Hoy, un encantador espacio en la primera planta, nos evoca a este entrañable personaje conocido en todo el mundo.

 

Casita-Museo de Ratón Pérez. calle Arenal 8, 1º. telef. 91 522 69 68
www.casamuseoratonperez.com



Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.