viernes, 8 de enero de 2010

SI LAS ESTATUAS HABLASEN: BEATRIZ GALINDO (1º)

 SI LAS ESTATUAS PUDIESEN HABLAR: BEATRIZ GALINDO


21 de enero de 2010. Acabamos de estrenar año...

Ya quedaron en el recuerdo las fiestas de Navidad,
y enero, que avanza rápido, nos ha traído nieves,
lluvias,
y mucho frío
Pero también buenos propósitos... por aquello de "año nuevo vida nueva"...y yo me he propuesto hacer más ágil y frecuente mi blog viajero... Ahora que terminé el interesante recorrido a Los Monegros, voy a iniciar (ya que el tiempo no está para muchos viajes) una serie de Madrid capital que titulo "Si las estatuas pudiesen hablar"...


Pasamos ante ellas casi siempre sin fijarnos, sin enterarnos de su presencia y, mucho menos, de saber quienes son los allí representados... sin valorar que forman parte de nuestra historia y de nuestra cultura, y muchos de ellos son, además, valiosas esculturas.



Empiezo por el monumento a doña Beatriz Galindo, más conocida como La Latina
Ella nació en Salamanca en 1465 y gracias a sus padres recibió una formación cultural nada usual para la mujer en aquellos tiempos. Tanta fue su fama que la Reina Isabel la Católica la reclamó como consejera y maestra tanto de ella como de sus hijos. Su profundo conocimiento del latín le valió el apodo de La Latina. Casó en 1491 con Francisco Ramirez, notable personaje de la corte de los Reyes, secretario del rey Fernando y capitán artillero de su ejército.


El monumento está situado precisamente en el Distrito de La Latina, en el Paseo de Extremadura, junto a la Iglesia de Santa Cristina, y a la altura del Metro de Puerta del Ángel, así llamado en memoria de una pequeña ermita que allí existía, según el Plano de Texeira. Doña Beatriz contempla desde allí una buena perspectiva que remata la silueta de la Almudena.



Este distrito de La Latina data de 1845, fecha en que se dividió administrativamente Madrid en 10 distritos y tuvo como propios los términos municipales de los Carabancheles... Sin duda el nombre que se le dio se debe a que toda la zona comprendida entre los puentes de Segovia y Toledo, pertenecieron a su esposo Francisco Ramirez de quien ella los heredó, a su muerte, en 1501.


Ambos vivieron en Madrid en un palacio conocido hoy como el de Viana, en la calle del Duque de Rivas, así llamada por haber vivido en este palacio el poeta Ángel Saavedra, Duque de Rivas, que por sucesivas herencias llegó a ser su propietario al ser descendiente de Nuflo el segundo hijo de Francisco Ramirez y Beatriz Galindo. Un hijo suyo, que también lo heredó, fue nombrado marqués de Viana y de ahí viene su nombre actual. Desde 1956 pertenece al inmediato Ministerio de Asuntos Exteriores (conocido como Palacio de Santa Cruz y mandado construir por Felipe IV en 1629 como Sala de Alcaldes de Casa y Corte y Cárcel de Corte)



Echamos de menos, no obstante, alguna placa que recuerde su origen y a sus ilustres ocupantes, similar a la que encontramos en la calle Toledo, junto al metro de La Latina en el Barrio de La Latina que corresponde al Distrito Centro y al que también se puso este nombre por ser el barrio donde vivió y murió y se ubicaron sus fundaciones: dos Monasterios y un Hospital, de los cuales vamos a contar cosas muy curiosas en la próxima página...


(pinchar para ampliar)


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡¡que buena idea!!! es verdad que pasamos ante las estatuas sin tener ni idea, y es interresante conocerlas...y de tu mano más... Jordi

Anónimo dijo...

Soy amiga de jordi, y nos han recomendado tu blog y tienen razón es muy bueno... lo seguiremos...besos

Anónimo dijo...

Felicidades, una vez más, a nuestra cronista viajera.

En esta ocasión, nos descubre su vena capitalina; auténtica matritense nacida en el foro, que es gustosa de tantos y tantos detalles como se pueden descubrir por el antiguo Magerit, o los nuevos barrios del Siglo XXI.

Efectivamente, Beatriz Galindo fue una adelantada a su época; primorosa virtud recibida de sus padres, y que la llevó al profesorado de altas instancias reales. La Latina es un barrio de grandes proporciones, de igual generosidad como es Madrid en sus dimensiones; o similar a como son los madrileños en sus modos castizos, y simpatía retrechera que nada más es posible encontrar por estos lares con gracejo chipén.

Ahora bien, para gracejo y sonrisa... una foto que la autora ha subido a su Blog viajero. Porque no hay nada más bonito, para constatar el tiempo de Navidad, que la sonrisa de un niño o niña, familiar seguramente, con esa sonrisa que nada más los infantes inocentes saben prodigar hacia sus semejantes mayores.

Anónimo dijo...

¡Estupendo! Aprenderemos más de Madrid, de la mano de tan ínclita reprotera. Gracias Mariarosa. Avellaneda