martes, 14 de octubre de 2014

LANZAROTE, LA BELLEZA DIFERENTE

Una isla completamente diferente: Lanzarote


Lanzarote es la isla más septentrional de las 7 islas mayores de Canarias


Debe su nombre a un navegante genovés  llamado Lancelotto Malocello que arribó allí en el s. XIV


Érase una vez un hombre que se enamoró de una isla y la convirtió en la más bella después de ser la más olvidada... ¡Lanzarote es un verdadero milagro de amor!...

Se cuenta en la biografía de César Manrique (Lanzarote 1919-1992) que, cuando fue a estudiar a la Universidad de La Laguna, sus compañeros se burlaban de su isla de Lanzarote pues la consideraban fea y sin ningún atracti­vo. Conseguir que todos miraran la isla a través de sus ojos, para que la vieran como él de bella, fue el acicate que se convirtió en Norte de su vida.

 

“Entre las 9 y las 10 de la noche del día 1 de Septiembre de 1730 la tierra se abrió en Timanfaya... durante seis años 32 cráteres se abrieron desmesurados y la oscuridad, el humo y las explosiones se sucedieron...la tierra dejaba escapar aterradoras columnas de fuego y todos pensaron que se trataba del fin del mundo”. Así de impresionante es el relato del cura párroco de Yaiza, Don Andrés Lorenzo que fue testigo de los hechos.

Desaparecieron pueblitos enteros y los campos de cereales que los rodeaban. A cambio la lava y la ceniza lo inundaron todo e incluso aumentaron la extensión de la isla cuando llegaron al mar.





A fuerza de lava se creó el Valle que llaman de la Tranquilidad donde realmente no sabes si te encuentras al principio del mundo o al final de los tiempos. Algún pequeño brote verde empieza a asomar al cabo de los siglos entre la lava. La vida pugna por seguir.










En el centro geográfico de la isla elevó este Monumento al Campesino, titulado “Fecundidad", en relación con la ardua lucha que el agri­cultor lanzaroteño, ha mantenido desde siempre para poder cultivar sus tierras.








 Sorprende la maravillosa blancura de las casas con las puertas y ventanas de un verde pre­cioso. Así eran, primitivamente, todas las casa de Lanzarote, pintadas de blanco, incluso los tejados, para refrescar su interior, y los restos de la verde pintura de las barcas aplicada a puertas y ventanas. Fue una batalla personal del propio César Manrique la que consiguió que esta tradición no se perdiera y que los aborígenes la mantuvieran e incrementa­ran, no cediendo a otras arquitecturas importadas que rompían su personal y único paisaje. Y ha sido una batalla totalmente ganada, como la de no consen­tir ni una sola valla publicitaria en las carreteras.




El Mirador del Río, es la primera gran sorpresa de lo que César Manrique logró hacer para realzar las bellezas de su isla, integrando su obra, tan perfec­tamente, en lo que la Naturaleza ya había preparado previamente, que parecen una sola cosa. 

Desde el Mirador la isla Graciosa 

Los Jameos del Agua, son una sinfonía de agua de una belleza brillante, un lugar privilegiado para pasarse horas contemplando sus aguas donde viven ciegos cangrejos albinos y apreciando la luz que pe­netra en su interior por la roca abierta de su cielo.

 

Perfecto es asistir a los conciertos del Auditorio, localizado en una caverna volcánica donde, primeras figuras del mundo han actuado y donde todos los años se celebra el Festival Internacional de Música Visual de Lanzarote dedicado a la música ambiental.





En la Cueva de los Verdes, existe otro audi­torio de música, anterior y mucho más "rústico" que el de los Jameos pero donde tocó una vez el violinista Yehudi Menuhin y su mujer, escuchando desde diversos puntos de la gruta volcánica dijo, "que nunca había oído un sonido tan nítido".





 En el  pueblo de Guati­za se encuentra otro de los lugares que sólo la imaginación amorosa de César Manrique podía soñar para su isla volcánica: ¡un jardín!. Quizá no haya otro igual en todo el planeta: un jardín de cactus instalado en 5.000 metros cuadrados de una cante­ra de extracción de ceniza volcá­nica, a cielo abierto, abando­nada desde el pasado siglo. 10.000 cactus de más de 1.000 especies distintas han converti­do un lugar abso­lutamente feo en una explosión de belleza y armonía. Aquí, más que en cual­quier otro lugar de la isla, consiguió su utopía de conver­tir un mar de lava inhóspito y estéril en un lugar hermoso y único en el mundo.

La que fue su primera casa en la isla puede considerarse una de las casas más bonitas de la tierra... y eso que César Manrique no era Arqui­tecto; sólo estudió dos años Arquitectura Técnica  y con 26 años ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid graduándose, a los 31, como profesor de dibujo y pintura.




En medio de un río petrificado de lava y rodeada de un árido paisaje, un día César Manrique vio la copa de una higuera que emergía. Se detuvo a contemplarla y descendiendo por ella descubrió 5 burbujas volcánicas. Se enamoró del lugar y cuando quiso comprarlo el dueño se lo regaló pues consideraba que no valía para nada. La casa está a dos niveles y las burbujas se comunican entre sí. Es un ejemplo a nivel mundial de como una casa puede integrarse en la naturaleza. Verlo para creerlo. Roca negra, blanco deslumbrante, sencillez, grandiosidad.

En Arrecife, hay que visitar el Castillo de San José y ver su Museo de Arte contemporáneo. ¡Cuanta belleza y que derro­che de buen gusto y de imaginación!. El sótano del Castillo fue convertido por Manrique en un Restaurante con un bello paisaje de mar, tierra volcánica y pequeñas flores rojas...





Al alejarse de Lanzarote siempre nos quedará en el recuerdo su belleza extraña y la evidencia de que el amor puede transfor­mar lo feo y oscuro en brillante y hermoso.

 
 José Saramago ( 1922-2010) también se enamoró de Lanzarote y en 1991 trasladó su residencia al pueblo de Tías. Entre 1997 y 2001 escribió allí sus "Cuadernos de Lanzarote"

 Nota.- Aquí he volcado los recuerdos de un precioso viaje hecho hace ya unos años... Espero que todo siga igual de hermoso y protegido... Igual que me sucedió con La Gomera y con Menorca son lugares en los que deseas que el tiempo se pare y que la gente vaya a disfrutarlos en paz y no a invadirlos ni a robarles su encanto ni a destrozar su magia...


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons








jueves, 9 de octubre de 2014

HERMANDAD DEL REFUGIO


LA HERMANDAD DEL REFUGIO





El padre Bernardino de Antequera, nació en Alcalá de Henares en 1572  y estudió en la Universidad Cisneriana donde alcanzó el título de Maestro en Artes. Pero su gran sensibilidad le hizo seguir buscando un camino adecuado para poder dar cauce a sus inquietudes espirituales y así probó diversos caminos hasta que, finalmente, se decidió a ingresar como jesuita en 1609 en el Noviciado de Madrid. Su profesión fue en el año 1613 y desde entonces quedó en ese mismo Noviciado  como confesor.

Iglesia y edificio del Noviciado de los Jesuítas donde se fundó la Hermandad del Refugio en Madrid

La Puerta de Fuencarral, más allá de la torre de la iglesia de Montserrat las dos torres gemelas de la Iglesia del Noviciado de Jesuítas. A la derecha la cúpula de la iglesia de las Comendadoras de Santiago. Madrid

 La Compañía de Jesús, había adquirido, en 1602, todos los terrenos que hoy enmarcan las calles de San Bernardo, Noviciado, Amaniel y Reyes, para edificar un gran edificio que albergara el Noviciado de la Orden con la correspondiente Iglesia. La expulsión de los jesuitas en 1767  y, posteriormente, la Desamortización de Mendizábal, hicieron que dicho Noviciado desapareciera totalmente y que en el siglo XIX se edificara en su solar un edificio para la Universidad Central de Madrid (trasladada, por cierto muy injustamente, desde Alcalá de Henares). 

El callejero madrileño ha  sido, como tantas veces, testigo fiel del pasado y ha guardado su recuerdo en el nombre de la calle de Noviciado  y suestación del Metro. 


  Fundación de la Hermandad  del  Refugio

La Hermandad del Refugio fue fundada en 1615,  durante el reinado de Felipe III, en pleno Siglo de Oro de las Artes y las Letras, en un Madrid enriquecido por el oro de las Indias que contaba aproximadamente con 70.000 habitantes y donde la Corte era una fiesta continua en la que  Lope, Calderón y Tirso de Molina triunfaban… pero donde también muchas personas vivían en franca miseria  procedentes, además, de los más dispares dominios del extenso imperio español. Un Madrid opulento y mísero en enorme contraste. 

Luis Tristán (1586-1624), discípulo favorito de El Greco, llevó al lienzo la miseria de Madrid, cuando el Padre Bernardino creó la Hermandad del Refugio y su famosa "Ronda de Pan y Huevo". El cuadro está en el Museo de Santa Cruz de Toledo y estuvo en 2005 en la exposición "La vida cotidiana en tiempos del Quijote", con motivo del cuarto centenario de su publicación,  para ejemplificar la penuria en que vivía el pueblo..

El Padre Bernardino de Antequera,  conmovido ante tanta miseria y buscando fórmulas para remediarla, inició, en su propia celda, unas reuniones con un grupo de caballeros seglares, que compartían sus mismos sentimientos y, entre todos acordaron fundar una Hermandad que atendiera a los que no tenían ni cobijo ni alimentos.     
  Los citados caballeros eran don Pedro Lasso de la Vega, Juan Jerónimo Serra, Alonso de Torres Silva, Juan Suárez de Canales y Cristóbal Fernández Crespo. En realidad un grupo muy heterogéneo desde el punto de vista social,   pues mientras el primero era un noble de familia ilustre, el resto estaba compuesto por un alférez portugués, un sastre, y dos sencillos  funcionarios, pero todos ellos estaban firmemente unidos por un mismo ideal y proyecto ambos inculcados por el esforzado jesuita.


En la portada de este imprescindible libro para conocer la historia del padre Bernardino y del Refugio, se reproduce el cuadro que de él se guarda en la Hermandad, y que lleva  la siguiente leyenda en su parte inferior: "V.R del V.P.M. Bernardino de Antequera de la compañía de Jesús, natural de Alcalá de Nares, esclarezido en todo género de virtudes y singularmente en la caridad con los pobres. Fundó en esta Corte, con los Sres. Don Pedro Lasso de la Vega y Juan Geronimo Serra, la Pia Hermandad del Refuxio y la dio Constituciones con la adbocazion de la Inmaculada Concepzion de Ntra. Señora. Fallezio en Talabera el 18 de septiembre  de 1930 siendo de 63 años de edad" (sic)



En la primera reunión que celebró la incipiente Hermandad, se trató “del remedio que se podría dar en Madrid para el socorro de pobres vergonzantes, enfermos y desamparados con extrema necesidad y para la fundación de un hospital de convalecientes”, según puede leerse en el Acta que levantaron el domingo 17 de marzo de 1615. 

En esa misma reunión, determinaron pedir unas Constituciones a Toledo donde ya existía alguna Hermandad similar.  
Y decidieron dar a la madrileña  el muy apropiado nombre de Nuestra Señora del Refugio.
Efectivamente sus Estatutos fueron aprobados por el Consejo de Gobernación de Toledo el 11 de enero de 1618. En ellos se establecía la forma de hacer “la recogida de pobres mendicantes, los muchachos y muchachas huidos de sus padres y criaturas de pecho abandonadas”.
 
El cuadro se encuentra en la Hermandad

  Allegar limosnas con las que atender las necesidades fue el primer ejercicio de la Hermandad. Don Pedro Lasso de la Vega y  Juan Jerónimo Serra fueron los primeros limosneros  y el primer día de ejercitar su cargo –el 7 de abril del mismo año de 1615- lograron quince reales y 20 maravedíes (un real tenía 37 maravedíes), según consta en el libro correspondiente. En cuanto al cobijo necesario para los enfermos, don Pedro Lasso de la Vega, que vivía enfrente del Noviciado cedió unas salas de su propio domicilio.

 Gracias a que el Archivo de la Hermandad se conserva íntegro, y que actualmente se está digitalizando,  podemos conocer cuales fueron las primeras limosnas entregadas desde el mismo mes de su fundación y toda su trayectoria posterior.

 A partir del 25 de enero de 1618, ya con su Constitución aprobada, las reuniones se formalizaron y se nombró una Junta Directiva, pero al no tener un lugar estable para realizarlas siguieron haciéndose en el Noviciado, probablemente en la propia celda del Padre Bernardino.

 La Ronda la efectuaban tres Hermanos, uno de ellos sacerdote y les acompañaba un criado que portaba un farol y una cesta con algunas medicinas y una provisión de pan, bizcochos y huevos. Así salió la primera Ronda del Noviciado de la Cía. de Jesús, una noche de invierno  de 1615.

Silla de manos que utilizaban para el transporte de los enfermos

 Las actividades estaban muy claramente señaladas en sus Constituciones:
"La Hdad. ha de tener por particular instituto el llevar los pobres enfermos así hombres como mujeres que se hallasen por las calles y Casas a los Hospitales, acompañándolos para facilitar su entrada y pagando lo que costase el llevarlos, cuidando sobre todo, que ninguno muera sin sacramentos" y advirtiendo que suelen encontrarse pobres tan debilitados de pura hambre que muchas veces con un solo par de huevos y un bizcocho se remedian"

Escatillón de madera utilizado para comprobar el tamaño de los huevos que se repartían: "Si no pasa, pasa, y si pasa, no pasa"
 Así que la famosa “Ronda” alcanzó gran popularidad pues, lógicamente, no se limitaba a esta ayuda de emergencia, sino que también facilitaba albergue, procuraba vestidos, asistía a los agonizantes a los que visitaba en sus cuevas o los conducía a hospitales e incluso, si la enfermedad era mental, los trasladaba a un manicomio de Zaragoza, para lo cual se usaba una especial camilla que la Hermandad conserva entre sus bienes más preciados.



 En la literatura Calderón de la Barca, (1600-1681) para el Auto Sacramental "No hay más fortuna que Dios", escribió una loa en metáfora de la piadosa Hermandad del Refugio discurriendo por calles y templos de Madrid y  Ramón de Mesonero Romanos (1802-1882) en sus conocidos ensayos sobre Madrid cita a la Hermandad en varias ocasiones:

“…antes de llegar a la casa del Matadero, y a la esquina de la calle de los Cojos, estuvo también el piadoso albergue de San Lorenzo, en que se recogía por la ronda de pan y huevo a los pobres extraviados en las calles durante la noche, y se les daba frugal colación y un humilde lecho,..."

…delante del edificio de la Cárcel de Corte, donde se veía casi diariamente algún cadáver desconocido hallado en las calles o en los campos y ocasionado en riña o accidente –casi ninguno por suicidio, que entonces eran muy raros- siendo más bien resultas de la miseria y abandono. Porque entonces el enfermo, a pesar de tantos hospitales con cuantiosas rentas y con encopetadas juntas, no solía encontrar en ellos la necesaria asistencia; los indigentes carecían de asilos, y la mendicidad estaba amparada sólo por la sopa de los conventos o la ronda de pan y huevo”.…”


Traslados de la Hermandad

Tras su inicio en el Noviciado de los Jesuitas, la  Hermandad tuvo varias ubicaciones. En primer lugar, cuando el Padre Antequera fue trasladado como Rector al Colegio de Talavera de la Reina, en 1630, empezaron a reunirse en el Convento de Franciscanas de los Ángeles, que estaba junto al importante y antiguo Monasterio de Santo Domingo el Real, que ocupaba una gran extensión de la que hoy es parte el aparcamiento de la Plaza de Santo Domingo (una vez más los nombres de las calles son fieles conservadores de las historias que por su suelo han pasado).
 También se reunieron en la iglesia de san Miguel, hoy desaparecida (en su lugar existe el Mercado del mismo nombre) y posteriormente  alquilaron casas para el hospital y luego se establecieron en la calle del Carmen y en el Postigo de San Martín. En estos dos últimos lugares construyeron iglesias anexas al Hospital, y desde todos ellos salían por la noche a socorrer con un pan y un par de huevos a cuantos menesterosos encontraban por la calle, lo cual no era difícil, pues eran legión.

Se conserva el letrero que indicaba  donde debían depositar los memoriales solicitando algún socorro

 La semilla sembrada por el Padre Bernardino, el espíritu y la responsabilidad que supo trasmitir, fuera de todo personalismo, permitió la continuidad de la Hermandad y así el 30 de noviembre de 1651,  la Hermandad fundó el Colegio de Niñas Huérfanas, en la calle del Rubio, trasladándose en 1659 a la del Prado, permaneciendo allí hasta 1702 fecha en la que la Hermandad cesó su peregrinar, encontrando su propio "Refugio"  en la que hasta ese momento había sido la Iglesia y el hospital de San Antonio, en un principio de los Portugueses y más tarde de los Alemanes.

La razón de este cambio tan fundamental, se debe a la decisión personal del primer rey Borbón en España, Felipe V, que ocupó a su llegada al trono la Presidencia del Patronato y otorgó, en su Real Orden de 10 de Febrero de 1702 fechada en Barcelona, lo siguiente:

 “Siendo la Institución de la  Hermandad del Refugio de Madrid para fines tan loables y caritativos, como la experiencia continuada lo acredita, en beneficio de los Pobres más necesitados, y tan conveniente al bien público, que por ningún motivo descaezcan los medios de la permanencia en tan grande obra. Hallándose al presente sin ninguna disposición para reedificar su Iglesia, que ha padecido ruina, como es tan precisa para los Cultos que siempre se han dado en ella, y que no carezcan de este consuelo las Niñas del Colegio, que mantiene, con gran beneficio de su orphandad, dar a la referida Iglesia y Hospital de San Antonio de los Alemanes, que antes se decía de los Portugueses, de la Villa de Madrid, con todas las casas bienes y rentas y demás cosas anexas a él sin que falte cosa alguna, para que libre y absolutamente, sin dependencia, pueda administrarlo desde luego todo debaxo de las mismas Reglas y constituciones de la misma Hermandad”. 

Felipe V consideró a San Antonio de los Alemanes como “alhaja de mi Real Patrimonio” y el  gran viajero e historiador ilustrado Antonio Ponz (1725-1792), autor del famoso "Viage de España, o Cartas en que se da noticia de las cosas mas apreciables y dignas de saberse que hay en ella" (1772 a 1794), dejó dicho: “Nadie ignora el grado de consideración que merece y tiene esta Hermandad, por las personas de que se compone, por las obras de cristiana piedad en que se emplea y por su admirable gobierno”.


Cuatro siglos y aquí sigue la Hermandad del Refugio dando testimonio de buen hacer...La iniciativa del Padre Bernardino ha sido fructífera, así no me extraña que la Junta de Gobierno de la Hermandad haya pedido a la Diócesis de Toledo la introdución de la Causa de canonización.




Santa Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid
Corredera Baja de San Pablo,16
28004, MADRID
Teléfono: 915 220 070

De ella dependen:


El comedor
(pinchar para tener la información completa)

El Colegio de la Purísima Concepción
calle Puebla, 20, Madrid 28004-Madrid Teléfono: 915 219 758

Una Residencia de ancianos, calle del Pez, 1 28004-Madrid Teléfonos: 915 235 161 y 915 234 757

Y un Ropero con entrada por Corredera Baja de San Pablo, 16 (informarse en el 915 220 070)


                           
                                                                                                                                                                                                                                                   Bibliografía consultada



CALLAHAN, W.J., La Santa y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid (1618-1832), Instituto de Estudios Madrileños C.S.I.C. Madrid 1980

CORRAL, J. DEL, El Padre Bernardino de Antequera y los fundadores del Refugio. Hermandad del Refugio, Madrid 1998

COSSIO Y GÓMEZ -ACEBO, M. Santa , Pontifica y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, 1615-1915. BN

FERNÁNDEZ PEÑA, M.R. El padre Bernanrdino de Antequera, S.J., creador de la Santa, Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid. X Encuentro de Historiadores del Valle del Henares 2006

GULLÓN E YTURRIAGA, J.M. Conde de Tepa. Santa, Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid,  Hermandad del Refugio  1995

LÓPEZ DÍAZ-OTAZU, A.Mª., El Beato Pedro Poveda y la Hermandad del Refugio. Madrid, Narcea 1995 

MESONERO ROMANOS DE, R., El antiguo Madrid: paseos históricos-anecdóticos por las calles y casas de esta villa. Tomo II, p.8

MESONERO ROMANOS DE, R., Memorias de un setentón natural y vecino de Madrid, p.92

PAJARÓN SOTOMAYOR,M, San Antonio de los Alemanes, Real Hermandad del Refugio, 1977.

SAINZ DE ROBLES, F.C.”El Refugio”, Madrid, Espasa-Calpe S.A. 1980, Tomo IV p. 1321


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons




martes, 7 de octubre de 2014

SAN ANTONIO EN MADRID


SAN ANTONIO DE LOS ALEMANES, LA JOYA DEL BARROCO MADRILEÑO








Nadie diría que detrás de la sencilla iglesia que hace esquina (¡otra para el recuerdo!) entre las calles de la Corredera Baja de San Pablo y el Barco de Madrid, y que vemos bajo estas líneas, se esconde el esplendor barroco con el que inicio este post







ES una larga historia que se inició en 1606, hace pues más de cuatro siglos, cuando Felipe III mandó levantar un Hospital y una capilla para los muchos portugueses pobres y enfermos que por entonces vivían en Madrid ya que, en aquellos momentos Portugal pertenecía a la corona española. La obra se finalizó en 1633 y se encomendó  a la Hermandad de San Antonio, en atención a que era un santo nacido en Lisboa y a la mucha devoción que se le tenía en Madrid...

 
Plano de Texeira. Hospital e Iglesia. 1656






 Efectivamente San Antonio  nació en Lisboa el 15 de agosto de  1195  y falleció en Padua (Italia) el 13 de junio de 1231 con sólo 35 años... pero era ya tal su fama de santidad que fue canonizado por el Papa Gregorio IX antes del primer aniversario de su muerte.

Las fiestas en su honor en torno al 13 de junio son famosas tanto en Lisboa, en Padua, como en Madrid, donde su recuerdo también fue inmortalizado por Goya en la iglesia de San Antonio de La Florida..."La primera verbena que Dios envía, es la de San Antonio de la Florida" dice un dicho popular


 

Real Ermita de San Antonio de la Florida. Ordenada edificar por el Rey Carlos IV con bóvedas pintadas por Francisco de Goya en 1798. En ellos se representa un famoso milagro de San Antonio de Padua  (...) por razones de conservación y para posibilitar el culto parroquial, en 1928, se construyó otra ermita gemela y simétrica.


Pero volvemos a la iglesia de la Corredera de San Pablo que hoy conocemos y que fue encargada en 1623 a Juan Gómez de Mora (1586-1648), sobrino y discípulo del gran Francisco de Mora, (1553-1610), cuando la zona se repobló en torno al Hospital creando un nuevo Barrio que más tarde se llamó "del Refugio".

Gómez de Mora  quiso expresar en su fachada exterior la sobriedad y sencillez de la propia Hermandad de San Antonio responsable del Hospital y de la Iglesia... Así que ni efectos decorativos, ni materiales costosos: zócalos de piedra y muros de ladrillo enfoscado, y la cubierta de la torre, en forma de chapitel recubierto de pizarra, con ventanas de buhardillas, y rematada por una aguja que termina en una bola.

 
(Pinchar para ampliar)
 En cambio el arquitecto y jesuíta Pedro Sánchez (1569-1633), que intervino en el diseño de planta, dejó constancia en ella  de su profundo conocimiento de la tradición barroca italiana; en realidad la Iglesia de San Antonio es un ejemplo único que sintetiza todos los elementos barrocos del Siglo de Oro y Pedro Sánchez  fue el introductor en España (según Virginia Tovar) de las novedades del incipiente Barroco romano.

 No hay elementos arquitectónicos en su interior y sus seis altares son pintados y en forma de hornacinas y así nuestra vista se inunda de los frescos que la circundan y de la exaltación de la gloria reflejada en su gran cúpula oval.







 En su conjunto –exterior e interior- es un “juego” que engaña al espectador. Es puro lenguaje barroco. El exterior lo diseñó rectangular, mientras el interior es elíptico, así que la imagen que se proyecta es el de un edificio macizo y sobrio… pero al entrar nos sumergimos en un interior elegante y esplendoroso.

 Sin duda le sirvieron de aprendizaje al Padre Sánchez sus trabajos anteriores en las iglesias del Colegio de San Hermenegildo en Sevilla y la de San Sebastián en Málaga  y, seguramente, también se inspiró en la de las Bernardas de Alcalá de Henares, también de cúpula oval aunque mucho mayor. Pero la de San Antonio de Madrid fue su personal y gran obra y constituyó una gran novedad en la Villa.


  Para tener una excelente visión de las pinturas que cubren la iglesia creo que nada mejor que entrar en este enlace y ver sus imágenes, además de conocer los horarios del culto y los que, desde hace un año afortunadamente, tienen para visitas de lunes a sábado de 10,30 a 14,00 (donativo de 2 euros para los fines de la Hermandad) y el teléfono de información  para visitas de grupos
91 522 37 74.


Las pinturas murales que, como hemos dicho, la decoran en su totalidad, son de varios de los artistas más acreditados de la época: el madrileño Francisco de Rizzi (1608-1685), el asturiano Juan Carreño de Miranda (1614-1685) y el napolitano Luca Giordano (1634-1705).



 
 
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A los primeros se deben los murales de los santos portugueses, como Santa Julia, San Dámaso, San Fructuoso, la venerable Beatriz de Silva, Santa Sabina etc. y también  la parte central de la bóveda donde San Antonio la Virgen y el Niño, sobre nubes y entre multitud de ángeles, escenifican  una escena en la que la Virgen ocupa el lugar preferente mientras el Niño se dirige hacia San Antonio que le espera con los brazos abiertos. 

 Cambio de nombre del Hospital e Iglesia

 A finales del siglo XVI, independizada ya Portugal desde 1640, la Reina doña Mariana, viuda de Felipe IV y madre de Carlos II, decidió ceder el uso del Hospital  al séquito de católicos enfermos y peregrinos  alemanes que vinieron a Madrid acompañando a la reina doña Mariana de Neoburgo casada en segundas nupcias con Carlos II en 1689. Así que desde esa fecha tanto el Hospital como la Iglesia pasaron a denominarse de San Antonio de los Alemanes
 


Cuando Lucas Jordán (1634-1705) llegó a Madrid en 1692 llamado por Carlos II,   las pinturas de la cúpula habían sufrido desperfectos que él reparó e incluso modificó algún detalle de la misma, pues él quería realizar una esceneografía barroca en la parte de la iglesia que aún quedaba por decorar y que era la zona que, por debajo de las cornisas, está interrumpida por los altares y las tribunas. Así que ocupó esos salteados espacios  con historias de los milagros de la vida de San Antonio, hechas a modo de tapices: la predicación a los peces, la curación del pie al adolescente que pegó a su madre; el milagro eucarístico de la mula de Tortosa; el castigo y curación del falso ciego; la calma de la tempestad, la curación del niño tullido en Sicilia  y el del bebé que habló recién nacido para devolver la honra a su madre. 

Y bajo estos milagros representó Jordán a varios Santos Reyes y Reinas de Alemania, España, Hungría, Francia y Bohemia. Todos ellos en postura sedente, vestidos con toda majestad, mirando hacia la gran escena de la cúpula como si estuvieran en un celestial espacio teatral. En su selección hay un elemento común, todos son de la época medieval y se distinguieron por su lucha contra los enemigos de la fe católica. 

Santísimo Cristo del Socorro, autor anónimo

Pero, además de estos bellísimos frescos, hay más joyas artísticas en San Antonio, como son los seis óleos que presiden los seis altares inferiores. Podemos admirar unas majestuosas Santa Isabel de Hungría y santa Engracia de Eugenio Caxes, y las monumentales escenas de San Carlos Borromeo, la de San Joaquín y Santa Ana con la Virgen y un expresivo Calvario, todas de Lucas Jordán.

 También es de destacar el soberbio retablo mayor, realizado a mediados del siglo XVIII  con una espléndida talla de San Antonio de  Manuel Pereira (Oporto1588- Madrid1683) que también es el autor de la que luce en la portada de la iglesia.





Foto obtenida del blog Pessoas en Madrid, de Antonio Iraizoz, San Antonio de Lisboa y Padua II

La iglesia tiene una cripta donde se enterraba a los enfermos que morían en el hospital y así lo deseaban. En ella  se encuentran enterradas dos infantas de Castilla, doña Berenguela y doña Constanza, que anteriormente estuvieron en Santo Domingo el Real, pero al ser derribado aquel gran Monasterio,  pasaron a la iglesia de San Antonio.
Sus lápidas tienen las siguientes leyendas:
“Sa.Sa. Infanta Doña Berenguela, hija del rey don Alfonso X el Sabio titulado emperador, nació en 1256 y debió morir el 1276”
“Sa.Sa. Infanta doña Constanza, hija de don Fernando IV el emplazado, y de doña Constanza de Portugal; debió morir en 1321, a los cinco o seis años de edad”. 
Actualmente es visitable y en ella se encuentran los restos del Santo Padre Poveda, fundador de las Teresianas del que ha realizado una escultura en bronce  el artista madrileño Pedro Requejo Novoa (1964) autor, entre otras muchas obras, del Don Quijote y Sancho junto a la casa natal de Cervantes en Alcalá de Henares.

 

 ...Pero no termina aquí la historia de esta esquina de Madrid verdaderamente notable... La Santa, Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad, que en 2014/2015 celebra su cuarto centenario, está desde el 10 de Febrero de 1702 y por una Real Orden de Felipe V, unida a este venerable espacio, como veremos en el próximo post.


.La Iglesia de San Antonio fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional el 26 de julio de 1973,

Bibliografía consultada

CORRAL, J. DEL, El Padre Bernardino de Antequera y los fundadores del Refugio. Hermandad del Refugio, Madrid 1998

COSSIO Y GÓMEZ -ACEBO, M. Santa , Pontifica y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, 1615-1915. BN


GULLÓN E YTURRIAGA, J.M. Conde de Tepa. Santa, Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid,  Hermandad del Refugio  1995

LÓPEZ DÍAZ-OTAZU, A.Mª., El Beato Pedro Poveda y la Hermandad del Refugio. Madrid, Narcea 1995
PAJARÓN SOTOMAYOR,M, San Antonio de los Alemanes, Real Hermandad del Refugio, 1977.

SAINZ DE ROBLES, F.C.”El Refugio”, Madrid, Espasa-Calpe S.A. 1980, Tomo IV p. 1321




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sábado, 4 de octubre de 2014

PEÑARANDA DE DUERO MONUMENTAL (y 2)


PEÑARANDA DE DUERO: EX-COLEGIATA DE SANTA ANA

 

Cuando atravesamos uno de los arcos que perdura de la muralla que protegió Peñaranda, descubrimos la bella Plaza Mayor en la que destaca, además de la fachada plateresca del Palacio de Avellaneda,  la barroca de la que fue Colegiata de Santa Ana y que dicen fue diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón (1500-1577) por encargo, de doña María Enriquez de Cárdenas (h.1480- ?) viuda de don Francisco de Zúñiga (h. 1475- 1536), que obtuvo la licencia para su construcción en 1532 de su sobrino el Obispo de Osma



Y aquí hago un alto para comentar la dificultad de conocer bien las evoluciones de estos linajes, tan entrelazados, con nombres y apellidos repetidos durante generaciones o incluso distintos entre hermanos, por diferentes conveniencias...Un laberinto tan intrincado, que en el caso concreto de los Condes de Miranda del Castañar y Duques de Peñaranda lleva a continuas confusiones. Después de muchas consultas he tenido la suerte de localizar en la red el siguiente texto que recomiendo a quien quiera profundizar en el tema:

  Universidad Complutense, Facultad de Geografía e Historia. Departamento de Historia Medieval

 "El Ducado de Peñaranda. Su origen y desarrollo hasta la desaparición del linaje de los Zúñiga".

Memoria para optar al grado de Doctor presentado por Ana María Soler Navarro, bajo la dirección de la Doctora María Concepción Quintanilla Raso. Madrid 2009. ISBN 978 -84 -692-9953-1

Refiriéndose a la Casa ducal de Peñaranda confirma  que tiene sus orígenes en la Casa condal de Miranda del Castañar. 

 Los iniciadores del ducado de Peñaranda de Duero fueron Juan de Zúñiga Avellaneda y Bazán (1541-1608)  y María de Zúñiga y Avellaneda, VI condesa de Miranda del Castañar (1574-1630). Ella era primogénita y heredera de todas las cuantiosas posesiones de sus padres, entre ellas el  Señorío de Peñaranda de Duero. El rey Felipe III  le concedió a su marido, Juan de Zúñiga, que era también su tío paterno, el título de duque de Peñaranda, para todos sus descendientes. 

Fue un personaje muy notable que en 1582 fue nombrado  Virrey y Capitán General del Principado de  Cataluña, cuyas costas defendió y salvó de los ataques de la Armada turca  (que llegaron a desembarcar en Cadaqués) y desde 1586 a 1595 Virrey y Capitán General del reino de Nápoles, donde fue muy estimado y dejó muy buen recuerdo. 
Fue uno de los Grandes de Castilla que juró, como Príncipe de Asturias, a Felipe IV en San Jerónimo el Real de Madrid (en 1608)


 Pero tambien fue fundamental para Peñaranda de Duero, ya que tanto él como su esposa tenían mucha preferencia por residir siempre que podían en su Palacio y lo cuidaron y protegieron, creando un ambiente  de nobleza en su entorno que ha dejado su impronta hasta nuestros días. 

En 1593 restauró y embelleció la Iglesia de Santa Ana,  iniciada en 1539, pero que estaba sin terminar (en realidad tardó 200 años en ser totalmente acabada) y antes de morir elaboró sus  estatutos  como Colegiata, cuyo título por Bula Pontificia consiguió en 1605.. También  fundó el Hospital de la Piedad, el convento de los Carmelitas y concluyó el Monasterio de las Franciscanas Concepcionistas.

Finalmente él fue, al parecer, el que trajo de Italia las columnas que dan acceso al templo, e incluso algunas esculturas de busto que adornan su fachada...otras informaciones en cambio  atribuyen ambos a restos arqueológicos hallados en la cercana Clunia

 
 

Lo que si procede de su estancia en Italia es la gran colección de reliquias depositadas en bellos relicarios y  que posteriormente se distribuyeron, según su expresa voluntad, entre el Monasterio de San Pedro Regalado en La Aguilera (donde también pidió ser enterrado junto a toda su familia) y la iglesia de Santa Ana, donde se encuentran a ambos lados del Altar Mayor.








 Sorprende de esta iglesia la gran altura de su cimborrio sobre el crucero, que si es notable desde el interior, aún sorprende más cuando se contempla el edificio completo desde el Castillo

El retablo mayor dedicado a Santa Ana 1738

Se atribuye a la Escuela de Ventura Rodríguez(1717-1785)







Desde el castillo el Palacio y la Iglesia


 Por último llama la atención esta lápida, en la que puede leerse: "Detrás de esta lápida está el corazón  del excmo. señor don Cipriano Portocarrero y Palafox, conde de Montijo y de Miranda, duque de Peñaranda, etc. etc., cuatro veces grande de España de primera clase. Patrono de esta insigne Iglesia colegial. Falleció  el 15  de marzo de 1859, R.I.P.




 Lo entenderemos mejor si recordamos que a partir de 1666 los títulos de duques de Peñaranda y condes de Miranda fueron asumidos por los Zúñiga y en el primer cuarto del siglo XIX todos pasaron a la familia Montijo y posteriormente a la Casa de Alba...

Y haciendo un poco de memoria recuerdo mi post con la historia del precioso Castillo de Belmonte (Cuenca) que también perteneció a los Montijo y a los Alba...Allí escribí en enero de este año que:

 Prosper Mérimée (París, 28  1803 – Cannes 1870) fue escritor, historiador, arqueólogo  y  traductor (...)  En 1830  conoció a  María Manuela Kirkpatrick, condesa de Montijo y madre de Eugenia,   con la que entabló una gran amistad e incluso se dice que se inspiró en ella para su personaje de Carmen.  De 1834 a 1860 ocupó el cargo de  inspector general de monumentos históricos, y fue el  que advirtió a la Emperatriz Eugenia del estado de deterioro del castillo, ya que en esa época era de su propiedad por línea directa de enlaces matrimoniales desde su fundación.
Ella encargó al arquitecto Sureda su restauración  y posteriormente pasó en el castillo  algunas temporadas como podemos ver en la visita.
Pero la guerra civil del 36  volvió a sumirle nuevamente en la ruina al ser primero cuartel y luego cárcel... Y así ha permanecido largos años hasta que en 2008 la Casa Ducal de Peñaranda - Montijo firmó un convenio con la administración local y se comenzaron  las obras de rehabilitación del edificio exterior e interior, consolidando su estructura y recuperando todos sus magníficos artesonados. Se abrió al público el 16 de julio de 2010... El resultado hay que verlo para creerlo... Asi que pasen y vean...


También ha llamado mi atención que una  capilla lateral, que no pudimos visitar por celebrarse una boda, esté presidida por un retablo con un cuadro de la Virgen de la Antigua .


Ninguna información he encontrado sobre ella, tan sólo en el trabajo citado de Ana María Soler Navarro  hay una mención (p.216) a una capilla "la llamada “capilla del Indiano”, construida por don Jerónimo Martínez, y conocida con este  nombre dado que este personaje vivió durante cierto tiempo en el Nuevo Mundo". Dada la devoción a esta advocación de la Virgen en el "Nuevo Mundo" tendré que enterarme en próxima visita a Peñaranda de si fue don Jerónimo Martínez quien pidió que fuera ella la que presidiera su enterramiento...




 El tercer lugar para deternerse en la Plaza Mayor o de los Condes de Miranda es el rollo jurisdicional, tardogótico del XV,  el único catalogado desde 1931  como conjunto histórico-artístico de la provincia de Burgos. Era símbolo de jurisdicción y señorío de la Casa de Miranda y estuvo siempre emplazado fuera del recinto amurallado pero en 1959 se trasladó a la Plaza Mayor. Se alza sobre una gradería de piedra y es una aguja muy bien  labrada, con cabezas de león y tres escudos de los Zúñiga y Avellaneda; remata el capitel una veleta de forja castellana.

Muchas cosas notables hemos visto...y varias también muy interesantes nos hemos dejado ...El Convento del Carmen, el Monasterio  de MM. Franciscanas Concepcionistas, el antiguo Hospital de la Piedad, la antigua botica Ximeno, la ermita de la Virgen de los Remedios...Definitivamente hemos de volver... 





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