
Querétaro, con una larga y muchas veces dramática historia, como hemos visto en el anterior post, es una ciudad que transmite alegría... o al menos esa es la sensación que a mi me ha dejado...
Si nada más llegar puedes tomarte un rico café con tan simpático slogan, ya empieza a sumar puntos ...
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| "El amor...es...un CAFÉ a las 8,00 de la mañana" |
Y vas viendo que todo es verdor y rincones apacibles y llenos de arte, pues entonces compruebas que has llegado a un sitio muy especial.
con un precioso y original Quiosco de la Música rodeado de árboles en los jardines de la Alameda de Hidalgo
Y con edificios señoriales, convertidos en atractivos Hoteles de lujo, como el llamado "Casa de la Marquesa" que data de 1756 y que fue construído, para su esposa, por el Marqués de la Villa del Villar de Águila, como veremos más adelante,
de luminoso exterior y espectacular interior
Lo cual dice mucho a favor de un pueblo, pues como dice un conocido refrán "ser agradecido es de bien nacido".
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| El pueblo queretano a su insigne benefactor don Juan Antonio de Urrutia y Arana, Marqués de la Villa de Villar del Águila, erige este monumento en testimonio de gratitud. 1897 |
Él había nacido en España, en 1670, en el pueblo de Llanteno (Álava) y muy joven vino a México llamado por su tío, Antonio Urrutia y Retes, otro español que había emigrado hacía unos años, y era Marqués de la Villa del Villar del Águila el cual, al no tener hijos, le había elegido a él para sucederle en sus títulos y hacienda. Más tarde, en 1699, se casa con otra muy rica heredera, doña Mª Josefa Paula Guerrero Dávila Moctezuma y Fernández del Corral.
En 1721, a petición de su esposa se trasladan a Querétaro, donde estaba una sobrina suya que era monja clarisa y donde se iba a fundar un convento de monjas capuchinas.
Aquí se mezcla una leyenda con la realidad. Cuentan que el marqués se enamoró de la monja clarisa, la cual se mantuvo fiel a su vocación pero solicitó del marqués la construcción de un acueducto que llevara agua limpia a la ciudad.
El agua debía llegar desde un manantial a unos 10 kilómetros de la ciudad y el acueducto se construyó para salvar un valle que había antes de llegar a Querétaro.
Se empezó a construir en 1726 y se concluyó en 1735. Tiene una longitud externa de 1.300 m. con 74 arcos con una altura media de 28,5 m. Pero la parte subterránea es de unos 5 km.
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El indicador de la derecha marca la dirección hacia el templo de la Cruz y Plaza Fundadores, donde estaban en su día las monjas capuchinas y que fue el primer objeto de tan magna obra...que después surtió a todas las numerosas fuentes de la ciudad.

Lo que fue un humilde convento en 1670, se convirtió en un fastuoso templo por disposición del virrey don Juan de Acuña y sus obras duraron desde 1728 a 1752,
Su interior de riquísimo barroco nos deslumbra
Cinco retablos barrocos cubren las paredes de su única nave,
el púlpito es otra de sus bellezas, con incrustaciones de maderas preciosas, marfil, plata y carey.
Con los ojos llenos de tanta belleza nos vamos con nostalgia de Querétaro...
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