domingo, 19 de enero de 2014

Atienza en la ruta del Cid


 ATIENZA
 
Castillo de Atienza alzado sobre un recio peñón de  de 130 m. de largo por 27 en su anchura máxima y 15 de altura media


 En el pasado 2013 he realizado varios recorridos muy interesantes entre ellos,  en el mes de septiembre, uno por diversos pueblos mencionados en el Cantar de Mio Cid, por tierras de Guadalajara y Soria....



Apasionante e inagotable el estudio del Cantar. 

 Conocemos la figura real e histórica (y también legendaria) de Rodrigo Díaz de Vivar a través del poema épico de “El cantar de Mío Cid”, cuyo manuscrito  está rodeado de muchas incógnitas, entre ellas saber cuando se escribió (finales del XII o principios del XIII) y quien fue su autor o autores. El protagonista del Cantar, el Cid, busca recuperar su honor, primero tras su injusto destierro ordenado por el rey Alfonso VI y después por el ultraje sufrido por sus hijas a manos de sus respectivos esposos, los Infantes de Carrión. 

Estatua del Cid Campeador frente al Puente de San Pablo en Burgos. Escultor Juan Cristobal

 En ambos casos sorprende el respeto que el Cid demuestra a la justicia que regía la sociedad del momento y como se comporta en función de ella, sin ceder a la ira o a la venganza. 

Su vida transcurrió durante la segunda mitad del siglo XI, pasados ya los apocalípticos temores del previsto Fin del Mundo en el año 1000. Se había iniciado el segundo milenio con la muerte del temible Almanzor (año 1002) el azote de la cristiandad, y se finalizaba con el papa Urbano II predicando  la conquista de la Tierra Santa en 1095... Cuando los Cruzados conquistaron Jerusalén (15 de Julio del 1099), acababa de morir, en Valencia,  el Cid Campeador.

 Pero volvamos a nuestro evocador viaje
 
Uno de los lugares elegidos fue Atienza. Una de las muchas e inagotables sorpresas que nos esperan para ser descubiertas tranquilamente. 

"(...) A la izquierda dejan Atienza, una peña muy fuerte.
La sierra de Miedes la pasaron entonces,
por los Montes Claros, espolean con vigor."

 (Versos 2691 y ss. del Cantar. Aquí se narra el viaje de los Infantes de Carrión con sus esposas, las hijas del Cid, doña Elvira y doña Sol, hacía Carrión... Pero también Atienza forma parte de la ruta que El Cid emprendió desde Burgos - donde se encuentran muchos recuerdos suyos - al ser desterrado por el Rey).


Atienza (Guadalajara) llegó a tener catorce iglesias de las cuales se conservan activas: la parroquial de San Juan en la Plaza del Trigo,  tres convertidas en Museos Sacros de gran categoría y la de Santa Maria a los pies del castillo  rodeada del cementerio.

 
Puerta de San Juan o "Arco de Arrebatacapas" (por los invernales días de ventisca) unida a la primitiva muralla y que comunica sus dos plazas castellanas, la Mayor y la del Trigo o del Mercado




En esta última se encuentra la Iglesia parroquial de San Juan del Mercado




Con su barroco retablo dedicado a San Juan Bautista


Y el ayuntamiento en la Plaza Mayor
 Pero no hay que perderse el Museo en la Iglesia de la Santísima Trinidad


Donde nada más entrar nos impacta este Cristo del Perdón del gran escultor Luis Salvador Carmona  (Valladolid, 1708 - Madrid, 1767)  de los más destacados de su siglo en España, y continuador de la célebre escuela castellana de imaginería.








También vemos, en una deliciosa capilla totalmente "rococó", otra talla de la Inmaculada,  en esta ocasión atribuída a su taller.



 Pero mi mayor sorpresa ha sido la Capilla de las Santas Espinas



Santas Espinas, Reliquias de la Pasión. Documentadas desde el siglo XVI. Según la tradición proceden de la Corona de Cristo, conseguida en las Cruzadas por San Luis Rey de Francia y donadas a los franciscanos de Atienza




 

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En otro lugar leemos:

"El primer domingo de mayo se celebra la fiesta de las Santas Espinas. En la iglesia de la Santísima Trinidad se celebra Misa y se veneran estas reliquias; son unas espinas que según tradición pertenecen a la corona de espinas que pusieron a Jesucristo en su Pasión. Las reliquias se conservan en esta iglesia, y existe documentación fidedigna de la presencia de estas espinas desde la época de la reina Leonor de Castilla, donadas a ella por su sobrino el rey de Francia Luis IX."

Hagamos nosotros un recorrido por la Historia para buscar a esta reina Leonor, tia del rey de Francia, y su relación con Atienza...

Las Infantas  Blanca, Berenguela y Leonor eran hermanas e hijas de los reyes de Castilla Alfonso VIII (el de las Navas de Tolosa) y doña Leonor de Plantagenet.  Blanca, casó con el rey de Francia y fue regente durante la minoría de edad de su hijo Luis (1214-1270), coronado como Luis IX y  más tarde canonizado como San Luis en 1297. Berenguela, reina de Castilla, casó con el Rey de León y fue madre de Fernando III, también canonizado como Fernando el Santo en 1671. Un curioso caso de dos primos hermanos reyes y santos. Por último Leonor (1190–1244) fue reina consorte de Aragón durante 8 años por su matrimonio en 1221 con Jaime I de Aragón. 

 
La reina Doña Berenguela, madre de Fernando III el Santo,  en el Paseo de las Estatuas del Retiro, esculpida por Alonso de Grana. 

Para conocer la interesante historia de esta serie de estatuas pinchar aquí

 Y existe un vínculo de agradecimiento, entre Atienza y las hijas de Alfonso VIII de Castilla...Este rey tuvo una infancia muy turbulenta al quedar huérfano a los tres años y disputarse fieramente su custodia las poderosas familias de los Lara y los Castro...El niño estuvo protegido entre otros lugares en Atienza, por ser villa muy fortificada pero, sitiada por sus enemigos,  el gremio de arrieros ideó  en la mañana del domingo de Pentecostés de 1162 una astuta estratagema para salvarle del asedio...esto ha dado lugar a la popular fiesta de "La Caballada" que todos los años se celebra en esta Villa el Domingo de Pentecostés. Está declarada de interés turístico nacional, y es una de las celebraciones más antiguas de España, pues se celebra desde el año 1162...Así que en este 2014 habrá que ir.


 En una época en que se daba  gran importancia a la posesión de reliquias,  Luis IX de Francia, un rey muy religioso, mandó construir en París la Sainte- Chapelle, auténtica joya del gótico-florido,  para albergar el gran número de reliquias, relacionadas con la pasión de Jesús, principalmente su corona de espinas, que al parecer se habían conservado en Bizancio y llevado de su gran piedad, pero también por cuestiones políticas (ayudar  a los grandes gastos que ocasionaba el sostenimiento del Imperio franco) se las compró en 1239 a Balduino II emperador franco de Oriente.





El impresionante rosetón de 9 m. de diámetro, una obra maestra  del arte de las vidrieras en los finales de la E.M. El tema de sus 89 paneles es el Apocalipsis de San Juan. Al igual que el resto de las vidrieras es de autor anónimo. Cuando la luz del sol penetra a través de este mundo de cristal es como un sueño.


Actualmente en esta bellísima Capilla no existe ninguna reliquia. Muchas desaparecieron durante la Revolución Francesa con el gran relicario que las cobijaba y que fue fundido. Pero se conservan algunas y la Corona de Espinas en la  cercana Catedral de NotreDame... Precisamente el pasado 2013 se celebró con todo esplendor en París el 850 aniversario de esta espectacular Catedral y pudimos ver este gran cartel en su fachada. 




...Pero volvamos a Atienza, paseemos sus calles y admiremos sus abiertos horizontes. 



La iglesia de San Gil también nos ofrece un buen   Museo Sacro




Con una Virgen de José Salvador Carmona (sobrino y discípulo de Luis), un notable Cristo gótico, tablas de Berruguete, obra de Juan de Juanes ... y una insólita colección de fósiles 

Nos despedimos de Atienza pero nos vamos con la sensación de que se merece mucho más tiempo...por ejemplo para subir al castillo y ver toda la Alcarria, y visitar la bella iglesia de San Bartolomé que según nos dicen tiene una de las mejores colecciones de fósiles y también de minerales... en una tierra donde al parecer tanto abundan.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero que temas tan interesantes...el Cid, Atienza, Paris, los fósiles...! Me quedo admirado ...pasé una vez por Atienza pero sin duda debo volver. Me gusta mucho tu post. Manolo

Mercedes dijo...

Menuda lección de historia, como todas las tuyas...
Debí leer el Cantar de Mío Cid hace miles de años, después de leer tu post dan ganas de volver a él!!
Impresionante el Cristo del Perdón.
Gracias María Rosa, tus viajes son un lujo.

Anónimo dijo...

Precioso y evocadors el pueblo de Atienza que, ahora, con eta documentadísima información a la que, por otra parste, ya nos tiene tan acostumbrados Mariarosa, no debemos y podemos dejar de volver a visitar ¡cuanto antes!
Coincido con Mercedes, sin que desmerecer por ello el magnifico contendido de su blog, en que leer a Mariaosa es un gran lujo.
Avellaneda