martes, 4 de febrero de 2014

San Esteban de Gormaz en la ruta del Cid (1)

SAN ESTEBAN DE GORMAZ (1)

Después de Atienza seguimos caminando por la geografia del Cid. Esta vez por tierras de Soria. 

San Estaban de Gormaz es uno de los lugares más nombrados en el Cantar lo cual ha hecho pensar a muchos de sus estudiosos que quizá era de allí el anónimo poeta que lo escribió. Es el lugar del que se dice "que sus habitantes son mesurados y prudentes" y donde las hijas del Cid fueron conducidas, atendidas y cuidadas después de ser maltratadas por sus maridos en el Robledal de Corpes...

 
Del 12 de mayo al 12 de diciembre de 2009 se celebró en Soria, en la Concatedral de San Pedro, en la Ermita de San Baudelio (Casillas de Berlanga) y en la de San Miguel (Gormaz) la XV edición de "Las Edades del Hombre" .
 He marcado  "Castillejo de Robledo" y "San Esteban de Gormaz",  dos de los lugares claves en esta triste historia.    (pinchar para ampliar)

 Fue aquel un buen momento para recorrer algunas de las muchas  bellezas ignoradas de Soria y desde luego evocar la Ruta del Cid tan presente en sus tierras...Sobre todo en la ruta conocida como "la de la Afrenta"


A pocos kilómetros de Castillejo vemos la señalización de la Ermita de la Virgen del Monte  (y la de Castillejo del Robledal) Junto a la Ermita se encuentra el intrincando lugar donde parece ser sucedieron los hechos


Porque no parece que en 10 siglos hayan cambiado mucho algunas cosas.... por ejemplo,  un terrible episodio que narra el Cantar de Mio CId sigue desgraciadamente existiendo en todos los países y en todos los niveles sociales, como una lacra cruel, injusta y vergonzosa: la violencia y el maltrato de la mujer a manos de sus esposos, novios, parejas...

"En esta villa fueron ultrajadas, por las condes de Carrión, doña Elvira y doña Sol, hijas del Cid" según consta en esa sencilla inscripción en los muros exteriores de su bella  iglesia de La Asunción





El Cantar del Mío Cid (vers. 2278-3730) relata el terrible comportamiento de los Infantes de Carrión, Don Fernando y Don Diego, con sus esposas, las dos hijas del Cid, Doña Sol y doña Elvira, en el robledal de Corpes pasado San Esteban de Gormaz, cuando con ellas iban desde Valencia hacia sus tierras de Carrión... Astutos y alevosos mandaron a todo el numeroso séquito que les acompañaba que se adelantaran y, quedándose con ellas a solas despiadadamente les dicen lo que les van a hacer : 

"Aquí os escarneceremos/ en este fiero rincón/ y nosotros nos iremos;/ quedaréis aquí las dos" 

 “Comienzan a golpearlas/ Infantes de Carrión;/ con las cinchas corredizas/ las azotan con rigor; con las espuelas agudas/ les causan un gran dolor;/ les rasgaron las camisas/ y las carnes a las dos/ (…) ¡Tanto allí las azotaron!/ Sin fuerza quedan las dos (…) Cansados están de herirlas/ los Infantes de Carrión/ Prueban una y otra vez/ quién las azota mejor/ Ya no podían ni hablar/ doña Elvira y doña Sol./ En el robledo de Corpes/ por muertas quedan las dos”

y así las abandonan y dejan expuestas a la voracidad de las fieras del bosque y de las aves rapaces...

Gracias a que su padre, el Cid, algo había recelado y por tanto encomendado que las acompañara hasta Carrión a su sobrino Félix Muñoz, éste, con riesgo de su vida y grandes dificultades logra salvarlas antes de que efectivamente mueran y las conduce a San Esteban de Gormaz.





File:Las hijas del Cid (Ignacio Pinazo).jpg
Este cuadro del pintor valenciano Ignacio Pinazo (1849-1916) es uno de los que mejor ha reflejado este drama. Museo de Bellas Artes de Valencia, 


Ahorrándonos la sangre, pero no la humillación y el abandono,  la afrenta, el dolor y el ultraje, nos las mostró el pintor valenciano Ignacio Pinazo, cuando a los treinta años estaba pensionado en Roma y supo combinar, soberbiamente, sus magníficas dotes para el desnudo
con un tema que fue cantado en los romances de un libro inmortal y en cuya justa reparación intervino el propio Rey Alfonso VI en un juicio convocado por él en Toledo.

Y desde luego no estaría de más, tras contemplar este cuadro, leer el anónimo Cantar para conocer bien toda la historia y su desenlace... Y a  nuestros antepasados de hace mil años, descubriendo en ellos muchos de nuestros vicios actuales, pero también virtudes de las que ahora carecemos.


Castillejo de Robledo. Iglesia de la Asunción


Las citas del Cantar están tomadas del libro de López Estrada, F. "Poema del Cid. Versión métrica y prólogo" Editorial Castalia "Odres nuevos" Madrid 1981.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Existió el Cid? ¿Esistieron sus maltratadas hijas y sus depraados yernos? ¿Existió don Quijote? ¿Existe Dios?

Mariarosa aborda el tema con maestría. Y lo seguirá haciendo, sin duda, en cada uno de esos otros arquetipos que siguen vigentes, con nombres distintos, pero participando en nuestra vida contidiana.
Ave3llaneda

Anónimo dijo...

Me quedo pasmado con este blog tan sugestivo de viajes muchas veces relacionados con la Historia o con la Literatura como es este caso. Por supuesto que volveré a leer El Cantar. Te agradezco estos post tan interesantes. Manolo

MariaRosa dijo...

Avellaneda, planteas preguntas para responder "tranquilamente" como mis viajes... Cada pregunta sería una larga tertulia (pero no en la tele ¡eh!) llena de sorpresas... Ahora sólo te digo que a veces, muchas, los personajes de ficción son tan reales o más que los de carne y hueso pues viven y respiran en el mundo de los sueños, las ilusiones, la fantasia, la imaginación...que es tan real y tan vivo.

MariaRosa dijo...

Muchas gracias Manolo por tu buena opinión... y que descubras otra vez El Cantar.