jueves, 9 de octubre de 2014

HERMANDAD DEL REFUGIO


LA HERMANDAD DEL REFUGIO





El padre Bernardino de Antequera, nació en Alcalá de Henares en 1572  y estudió en la Universidad Cisneriana donde alcanzó el título de Maestro en Artes. Pero su gran sensibilidad le hizo seguir buscando un camino adecuado para poder dar cauce a sus inquietudes espirituales y así probó diversos caminos hasta que, finalmente, se decidió a ingresar como jesuita en 1609 en el Noviciado de Madrid. Su profesión fue en el año 1613 y desde entonces quedó en ese mismo Noviciado  como confesor.

Iglesia y edificio del Noviciado de los Jesuítas donde se fundó la Hermandad del Refugio en Madrid

La Puerta de Fuencarral, más allá de la torre de la iglesia de Montserrat las dos torres gemelas de la Iglesia del Noviciado de Jesuítas. A la derecha la cúpula de la iglesia de las Comendadoras de Santiago. Madrid

 La Compañía de Jesús, había adquirido, en 1602, todos los terrenos que hoy enmarcan las calles de San Bernardo, Noviciado, Amaniel y Reyes, para edificar un gran edificio que albergara el Noviciado de la Orden con la correspondiente Iglesia. La expulsión de los jesuitas en 1767  y, posteriormente, la Desamortización de Mendizábal, hicieron que dicho Noviciado desapareciera totalmente y que en el siglo XIX se edificara en su solar un edificio para la Universidad Central de Madrid (trasladada, por cierto muy injustamente, desde Alcalá de Henares). 

El callejero madrileño ha  sido, como tantas veces, testigo fiel del pasado y ha guardado su recuerdo en el nombre de la calle de Noviciado  y suestación del Metro. 


  Fundación de la Hermandad  del  Refugio

La Hermandad del Refugio fue fundada en 1615,  durante el reinado de Felipe III, en pleno Siglo de Oro de las Artes y las Letras, en un Madrid enriquecido por el oro de las Indias que contaba aproximadamente con 70.000 habitantes y donde la Corte era una fiesta continua en la que  Lope, Calderón y Tirso de Molina triunfaban… pero donde también muchas personas vivían en franca miseria  procedentes, además, de los más dispares dominios del extenso imperio español. Un Madrid opulento y mísero en enorme contraste. 

Luis Tristán (1586-1624), discípulo favorito de El Greco, llevó al lienzo la miseria de Madrid, cuando el Padre Bernardino creó la Hermandad del Refugio y su famosa "Ronda de Pan y Huevo". El cuadro está en el Museo de Santa Cruz de Toledo y estuvo en 2005 en la exposición "La vida cotidiana en tiempos del Quijote", con motivo del cuarto centenario de su publicación,  para ejemplificar la penuria en que vivía el pueblo..

El Padre Bernardino de Antequera,  conmovido ante tanta miseria y buscando fórmulas para remediarla, inició, en su propia celda, unas reuniones con un grupo de caballeros seglares, que compartían sus mismos sentimientos y, entre todos acordaron fundar una Hermandad que atendiera a los que no tenían ni cobijo ni alimentos.     
  Los citados caballeros eran don Pedro Lasso de la Vega, Juan Jerónimo Serra, Alonso de Torres Silva, Juan Suárez de Canales y Cristóbal Fernández Crespo. En realidad un grupo muy heterogéneo desde el punto de vista social,   pues mientras el primero era un noble de familia ilustre, el resto estaba compuesto por un alférez portugués, un sastre, y dos sencillos  funcionarios, pero todos ellos estaban firmemente unidos por un mismo ideal y proyecto ambos inculcados por el esforzado jesuita.


En la portada de este imprescindible libro para conocer la historia del padre Bernardino y del Refugio, se reproduce el cuadro que de él se guarda en la Hermandad, y que lleva  la siguiente leyenda en su parte inferior: "V.R del V.P.M. Bernardino de Antequera de la compañía de Jesús, natural de Alcalá de Nares, esclarezido en todo género de virtudes y singularmente en la caridad con los pobres. Fundó en esta Corte, con los Sres. Don Pedro Lasso de la Vega y Juan Geronimo Serra, la Pia Hermandad del Refuxio y la dio Constituciones con la adbocazion de la Inmaculada Concepzion de Ntra. Señora. Fallezio en Talabera el 18 de septiembre  de 1930 siendo de 63 años de edad" (sic)



En la primera reunión que celebró la incipiente Hermandad, se trató “del remedio que se podría dar en Madrid para el socorro de pobres vergonzantes, enfermos y desamparados con extrema necesidad y para la fundación de un hospital de convalecientes”, según puede leerse en el Acta que levantaron el domingo 17 de marzo de 1615. 

En esa misma reunión, determinaron pedir unas Constituciones a Toledo donde ya existía alguna Hermandad similar.  
Y decidieron dar a la madrileña  el muy apropiado nombre de Nuestra Señora del Refugio.
Efectivamente sus Estatutos fueron aprobados por el Consejo de Gobernación de Toledo el 11 de enero de 1618. En ellos se establecía la forma de hacer “la recogida de pobres mendicantes, los muchachos y muchachas huidos de sus padres y criaturas de pecho abandonadas”.
 
El cuadro se encuentra en la Hermandad

  Allegar limosnas con las que atender las necesidades fue el primer ejercicio de la Hermandad. Don Pedro Lasso de la Vega y  Juan Jerónimo Serra fueron los primeros limosneros  y el primer día de ejercitar su cargo –el 7 de abril del mismo año de 1615- lograron quince reales y 20 maravedíes (un real tenía 37 maravedíes), según consta en el libro correspondiente. En cuanto al cobijo necesario para los enfermos, don Pedro Lasso de la Vega, que vivía enfrente del Noviciado cedió unas salas de su propio domicilio.

 Gracias a que el Archivo de la Hermandad se conserva íntegro, y que actualmente se está digitalizando,  podemos conocer cuales fueron las primeras limosnas entregadas desde el mismo mes de su fundación y toda su trayectoria posterior.

 A partir del 25 de enero de 1618, ya con su Constitución aprobada, las reuniones se formalizaron y se nombró una Junta Directiva, pero al no tener un lugar estable para realizarlas siguieron haciéndose en el Noviciado, probablemente en la propia celda del Padre Bernardino.

 La Ronda la efectuaban tres Hermanos, uno de ellos sacerdote y les acompañaba un criado que portaba un farol y una cesta con algunas medicinas y una provisión de pan, bizcochos y huevos. Así salió la primera Ronda del Noviciado de la Cía. de Jesús, una noche de invierno  de 1615.

Silla de manos que utilizaban para el transporte de los enfermos

 Las actividades estaban muy claramente señaladas en sus Constituciones:
"La Hdad. ha de tener por particular instituto el llevar los pobres enfermos así hombres como mujeres que se hallasen por las calles y Casas a los Hospitales, acompañándolos para facilitar su entrada y pagando lo que costase el llevarlos, cuidando sobre todo, que ninguno muera sin sacramentos" y advirtiendo que suelen encontrarse pobres tan debilitados de pura hambre que muchas veces con un solo par de huevos y un bizcocho se remedian"

Escatillón de madera utilizado para comprobar el tamaño de los huevos que se repartían: "Si no pasa, pasa, y si pasa, no pasa"
 Así que la famosa “Ronda” alcanzó gran popularidad pues, lógicamente, no se limitaba a esta ayuda de emergencia, sino que también facilitaba albergue, procuraba vestidos, asistía a los agonizantes a los que visitaba en sus cuevas o los conducía a hospitales e incluso, si la enfermedad era mental, los trasladaba a un manicomio de Zaragoza, para lo cual se usaba una especial camilla que la Hermandad conserva entre sus bienes más preciados.



 En la literatura Calderón de la Barca, (1600-1681) para el Auto Sacramental "No hay más fortuna que Dios", escribió una loa en metáfora de la piadosa Hermandad del Refugio discurriendo por calles y templos de Madrid y  Ramón de Mesonero Romanos (1802-1882) en sus conocidos ensayos sobre Madrid cita a la Hermandad en varias ocasiones:

“…antes de llegar a la casa del Matadero, y a la esquina de la calle de los Cojos, estuvo también el piadoso albergue de San Lorenzo, en que se recogía por la ronda de pan y huevo a los pobres extraviados en las calles durante la noche, y se les daba frugal colación y un humilde lecho,..."

…delante del edificio de la Cárcel de Corte, donde se veía casi diariamente algún cadáver desconocido hallado en las calles o en los campos y ocasionado en riña o accidente –casi ninguno por suicidio, que entonces eran muy raros- siendo más bien resultas de la miseria y abandono. Porque entonces el enfermo, a pesar de tantos hospitales con cuantiosas rentas y con encopetadas juntas, no solía encontrar en ellos la necesaria asistencia; los indigentes carecían de asilos, y la mendicidad estaba amparada sólo por la sopa de los conventos o la ronda de pan y huevo”.…”


Traslados de la Hermandad

Tras su inicio en el Noviciado de los Jesuitas, la  Hermandad tuvo varias ubicaciones. En primer lugar, cuando el Padre Antequera fue trasladado como Rector al Colegio de Talavera de la Reina, en 1630, empezaron a reunirse en el Convento de Franciscanas de los Ángeles, que estaba junto al importante y antiguo Monasterio de Santo Domingo el Real, que ocupaba una gran extensión de la que hoy es parte el aparcamiento de la Plaza de Santo Domingo (una vez más los nombres de las calles son fieles conservadores de las historias que por su suelo han pasado).
 También se reunieron en la iglesia de san Miguel, hoy desaparecida (en su lugar existe el Mercado del mismo nombre) y posteriormente  alquilaron casas para el hospital y luego se establecieron en la calle del Carmen y en el Postigo de San Martín. En estos dos últimos lugares construyeron iglesias anexas al Hospital, y desde todos ellos salían por la noche a socorrer con un pan y un par de huevos a cuantos menesterosos encontraban por la calle, lo cual no era difícil, pues eran legión.

Se conserva el letrero que indicaba  donde debían depositar los memoriales solicitando algún socorro

 La semilla sembrada por el Padre Bernardino, el espíritu y la responsabilidad que supo trasmitir, fuera de todo personalismo, permitió la continuidad de la Hermandad y así el 30 de noviembre de 1651,  la Hermandad fundó el Colegio de Niñas Huérfanas, en la calle del Rubio, trasladándose en 1659 a la del Prado, permaneciendo allí hasta 1702 fecha en la que la Hermandad cesó su peregrinar, encontrando su propio "Refugio"  en la que hasta ese momento había sido la Iglesia y el hospital de San Antonio, en un principio de los Portugueses y más tarde de los Alemanes.

La razón de este cambio tan fundamental, se debe a la decisión personal del primer rey Borbón en España, Felipe V, que ocupó a su llegada al trono la Presidencia del Patronato y otorgó, en su Real Orden de 10 de Febrero de 1702 fechada en Barcelona, lo siguiente:

 “Siendo la Institución de la  Hermandad del Refugio de Madrid para fines tan loables y caritativos, como la experiencia continuada lo acredita, en beneficio de los Pobres más necesitados, y tan conveniente al bien público, que por ningún motivo descaezcan los medios de la permanencia en tan grande obra. Hallándose al presente sin ninguna disposición para reedificar su Iglesia, que ha padecido ruina, como es tan precisa para los Cultos que siempre se han dado en ella, y que no carezcan de este consuelo las Niñas del Colegio, que mantiene, con gran beneficio de su orphandad, dar a la referida Iglesia y Hospital de San Antonio de los Alemanes, que antes se decía de los Portugueses, de la Villa de Madrid, con todas las casas bienes y rentas y demás cosas anexas a él sin que falte cosa alguna, para que libre y absolutamente, sin dependencia, pueda administrarlo desde luego todo debaxo de las mismas Reglas y constituciones de la misma Hermandad”. 

Felipe V consideró a San Antonio de los Alemanes como “alhaja de mi Real Patrimonio” y el  gran viajero e historiador ilustrado Antonio Ponz (1725-1792), autor del famoso "Viage de España, o Cartas en que se da noticia de las cosas mas apreciables y dignas de saberse que hay en ella" (1772 a 1794), dejó dicho: “Nadie ignora el grado de consideración que merece y tiene esta Hermandad, por las personas de que se compone, por las obras de cristiana piedad en que se emplea y por su admirable gobierno”.


Cuatro siglos y aquí sigue la Hermandad del Refugio dando testimonio de buen hacer...La iniciativa del Padre Bernardino ha sido fructífera, así no me extraña que la Junta de Gobierno de la Hermandad haya pedido a la Diócesis de Toledo la introdución de la Causa de canonización.




Santa Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid
Corredera Baja de San Pablo,16
28004, MADRID
Teléfono: 915 220 070

De ella dependen:


El comedor
(pinchar para tener la información completa)

El Colegio de la Purísima Concepción
calle Puebla, 20, Madrid 28004-Madrid Teléfono: 915 219 758

Una Residencia de ancianos, calle del Pez, 1 28004-Madrid Teléfonos: 915 235 161 y 915 234 757

Y un Ropero con entrada por Corredera Baja de San Pablo, 16 (informarse en el 915 220 070)


                           
                                                                                                                                                                                                                                                   Bibliografía consultada



CALLAHAN, W.J., La Santa y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid (1618-1832), Instituto de Estudios Madrileños C.S.I.C. Madrid 1980

CORRAL, J. DEL, El Padre Bernardino de Antequera y los fundadores del Refugio. Hermandad del Refugio, Madrid 1998

COSSIO Y GÓMEZ -ACEBO, M. Santa , Pontifica y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, 1615-1915. BN

FERNÁNDEZ PEÑA, M.R. El padre Bernanrdino de Antequera, S.J., creador de la Santa, Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid. X Encuentro de Historiadores del Valle del Henares 2006

GULLÓN E YTURRIAGA, J.M. Conde de Tepa. Santa, Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid,  Hermandad del Refugio  1995

LÓPEZ DÍAZ-OTAZU, A.Mª., El Beato Pedro Poveda y la Hermandad del Refugio. Madrid, Narcea 1995 

MESONERO ROMANOS DE, R., El antiguo Madrid: paseos históricos-anecdóticos por las calles y casas de esta villa. Tomo II, p.8

MESONERO ROMANOS DE, R., Memorias de un setentón natural y vecino de Madrid, p.92

PAJARÓN SOTOMAYOR,M, San Antonio de los Alemanes, Real Hermandad del Refugio, 1977.

SAINZ DE ROBLES, F.C.”El Refugio”, Madrid, Espasa-Calpe S.A. 1980, Tomo IV p. 1321


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons




3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Vaya ejemplo magnífico de investigación! ¡Vaya reseña hist´roiica más bien elaborada! Y ¡vaya univesidad abierta que nos ofrece con tanta regularidad y poulcritud la ínclita Mariarosa!

Una vez, muestro mi admiración y repeto por un trabajo tan concienzudo e ilustrador de tanta riqueza cultural como encierra la Villa y Corte.
Avellaneda

MariaRosa dijo...

Avellaneda, no sé ni que decir ante tantas alabanzas...Muchas gracias...LO que si me gustaría es que, si no conoces la Iglesia y la obra de la Hermandad, te dieses una vuelta por allí y nos dijeras que te ha parecido todo.

Mercedes dijo...

Avellaneda tiene toda la razón, María Rosa. Has hecho un trabajo extraordinario, lo más completo que yo he leido sobre el Refugio y su fundación, enhorabuena y gracias por contárnoslo.