miércoles, 29 de junio de 2011

Casas mágicas: La casa de Armando Palacio Valdés


La Casa de Armando Palacio Valdés en Entralgo (Laviana) Asturias


Antes de estudiarle en las clases de Literatura del colegio yo ya había oído hablar de Armando Palacio Valdés (1853-1938), porque mi madre en su juventud había leído todas sus novelas y me hablaba de ellas... de "Maximina" y "Riverita" de "Marta y María", de -¡cómo no!- "La Hermana San Sulpicio"...

Nota para los amantes del cine: de esta novela se hizo un primera versión cinematográfica en el cine mudo, en 1927 dirigida por Florián Rey, con Imperio Argentina y Ricardo Núñez que se estrenó el 13 de febrero de 1928 en Madrid. En 1934 el mismo director la repitió en sonoro con Imperio Argentina y Miguel Ligero. Una tercera versión la dirigió Luis Lucía en 1952 con Carmen Sevilla y Jorge Mistral


Precisamente en un viaje a Sevilla me llevé una sorpresa cuando vi la lápida que le dedicaban en una calle sevillana como autor de este personaje tan sevillano...y más sorpresa fue que meses mas tarde, en un bonito viaje a Asturias, nos hospedamos en el Hotel rural "La Aldea perdida" título de una de sus obras...
con el detalle añadido de que cada habitación, además de su número, lleva el nombre de un personaje de la novela: Eladia, Demetria.…(Este delicioso lugar está actualmente -2015 - cerrado, lo cual lamento muy de veras)



En esta novela "La aldea perdida" se refleja el enorme cambio social que experimentóEnlace la cuenca del río Nalón cuando aquí se inició la Revolución Industrial con la explotación de las minas...

Fuente de La Nalona en el Puerto de Tarna (Caso) donde nace, a 1690 m. de altura, el río Nalón, que tiene una longitud de 130 km. y en en cuya cuenca hay importantes reservas de carbón.

Cuando nos enteramos de que muy cerca, en Entralgo (en el Concejo de Laviana) una pequeña aldea donde nació Armando Palacio Valdés (1853-1938), la casa solariega de la familia se había convertido en el Centro de Interpretación de su vida y obra, pues no dudamos ni un instante en ir a visitarla.




En las vitrinas de la entrada a su Casa Museo hay dos significativas placas, una con su nombramiento como hijo adoptivo de Sevilla y otra más reciente que dice "El Centro Asturiano en Sevilla, fiel interprete del pensamiento de don Armando Palacio Valdés, en el LXXV aniversario del nombramiento como hijo adoptivo de Sevilla agradece la colaboración prestada por el Excmo, Ayuntamiento de Marmolejo. Sevilla 14 mayo 1999".





La visita a esta casa, con tantos recuerdos del autor y de sus obras, es bastante emotiva, pues recrea perfectamente todas sus novelas, incluso puedes oír párrafos significativos de muchas de ellas. Dedicación especial merece "La Aldea perdida" donde es su propia voz la que se escucha leyendo un fragmento y en diversas salas muestra perfectamente los lugares donde se desarrolla, su transformación, sus diversos ambientes. Esta novela fue escrita en 1903.



Palacio Valdés fue muy amigo de Leopoldo Alas "Clarín" y sustituyó en la Real Academia de la Lengua a Pereda.

 La guerra civil sorprendió a Palacio Valdés en El Escorial desde dónde se trasladó a Madrid inmediatamente, y en la capital vivió muchos meses de angustia y hambre, hasta su fallecimiento el 29 de enero de 1938. En su casa de la calle Maldonado, 25, y en la tarde del lunes 7 de julio de 1941, se descubrió una lápida de mármol con medallón de bronce sobre el cual aparece de perfil el retrato del novelista, rodeado de laurel, con la inscripción: "A don Armando Palacio Valdés, la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. 4 de octubre de 1853 - 29 de enero de 1938." En octubre de 1945 sus restos mortales fueron trasladados a Avilés, donde reposan en el cementerio de La Carriona. cumpliendo su voluntad, en un magnífico mausoleo, obra del escultor Jacinto Higueras.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

domingo, 26 de junio de 2011

Casas mágicas: La Casa Azul de Frida Kahlo (1)

Foto de Nickolas Muray, hacia 1939,
Recién llegada de México no puedo por menos que hablar de la casa de Frida Kahlo. Convertida en Museo es un lugar que no debe dejar de visitarse...





Frida nació en 1907 en una casa pintada de azul por dentro y por fuera, con espacios abiertos al cielo y al sol en su interior y con muchas plantas en el patio, en el histórico barrio de Coyoacán, al sur de la capital de México.

El vocablo Coyoacán se deriva de la palabra náhuatl Coyohuacán. Existen varias acepciones al término como son: coyote flaco y/o lugar de los que tienen o poseen coyotes,

Su padre, al que adoraba, era alemán, hijo de judíos-húngaros y su madre era hija de indio y española y había nacido en Oaxaca. La mezcla resultó fuerte y brillante para la niña, la vida la puso a prueba muy duramente y resistió como los diamantes, hasta que no pudo más. Su padre quiso que se llamara, Frieda, porque decía que Friede en alemán significaba paz y era un buen nombre pero, como no figuraba en el santoral, tuvo que ir en tercer lugar, así que su nombre completo era Magdalena Carmen Frieda Kahlo y Calderón: ella eligió para siempre llamarse Frida y añadió “de Rivera” cuando se casó - el 21 de Agosto de 1929 - con Diego, el más grande pintor de México.

Esta foto y la siguiente fueron tomadas en 2008. en el Día de Muertos, en el altarcito que se había levantado en el jardín

Muy jovencita sufrió un ataque de polio que dañó y adelgazó su pierna derecha... los crueles niños la empezaron a llamar, “Frieda pato de palo”, pero su orgullo y su férrea disciplina para rehabilitarse hicieron que superase en gran medida el problema... más sin duda un hado maligno la siguió la pista, y una radiante tarde de Septiembre de 1925, cuando acompañada de su primer novio, volvía a casa en un autobús de madera barnizada, éste fue arrollado por un trenecillo y el hierro de un pasamos se incrustó en su columna vertebral, dejándola dañada para siempre. Tenía apenas 18 años, era una bellísima joven, enamorada, llena de vitalidad, y quería ser médico...


Todo cambió en su vida, el dolor físico se apoderó de ella y ya nunca la abandonó. Operaciones terribles y terribles convalecencias con rígidos corsés se sucedieron y la inmovilidad y el dolor se instalaron en su vida, con breves intervalos que intentaba disfrutar con plenitud. En una de sus primeras y largas convalecencias, su madre ideó una cama con gran dosel, para poder colgar en él las pequeñas cosas que quería y que alegraban su vista y también colocaron un gran espejo en su parte superior para que pudiera verse...

En un principio aquello constituyó para ella una gran martirio, un recordatorio constante de su situación y un testigo de su desesperación y de sus lágrimas... Hasta que, un día, decidió vencer al espejo, decidió ganarle la partida y hacer de él un instrumento a su servicio...

Ese día decidió hacer su autorretrato. Siempre le había gustado dibujar “monigotes”, pero ahora su padre le regaló una caja de pinturas e introdujo el color en su vida, y el color la devolvió el ánimo y la ayudó a plantar cara al dolor, a la desesperanza, al aislamiento... Tumbada, inmóvil, con un espejo sobre su cabeza y el caballete igualmente suspendido, sus fuertes manos, cargadas de anillos, recrearon una y otra vez su rostro y sus sentimientos, sus sueños y las cosas y las personas que la impresionaban.


Más de 150 cuadros, admirados por todos, empezando por el gran Picasso, dejó a su muerte. Mi obra - dijo la propia Frida - es la más completa biografía que podría jamás hacerse sobre mí misma (...) Mis cuadros están pintados no con ligereza, sino con paciencia. Mi pintura lleva en sí el mensaje del dolor (...) la pintura ha llenado mi vida”


Normalmente sus cuadros eran de formato muy pequeño, pero hizo una excepción cuando en el verano del 39, diez años después de su boda con Diego Rivera, una boda entre un elefante y una paloma según opinión de muchos, estaban a punto de divorciarse y vivía ella sola en la querida casa azul de su familia.

Necesitó un formato grande para volcar todo lo que llevaba dentro: dos Fridas nos contemplan, una tranquila con un medallón, con la efigie de Diego, en sus manos; la otra con el corazón abierto y sangrante... Ella misma explicó el significado: “cuando tengo a Diego me siento llena, pero cuando lo pierdo, mi vida se desgarra y mi corazón sangra irremediablemente...” Es cierto que volvieron a casarse pero su corazón no dejó de sufrir nunca.Murió en la Casa Azul el 13 de julio de 1954



Gran parte de las obras de Frida Kalho pertenecen a colecciones privadas per0 otras pueden contemplarse en el Museo de la Casa Azul... donde, además, hay una magia especial...


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

lunes, 6 de junio de 2011

Casas mágicas: La casa de Victorio Macho

Y SIGO HABLANDO DE LAS CASAS MÁGICAS, LLENAS DE ARTE, MATERIAL E INMATERIAL, QUE SE HAN RESPETADO Y CONSERVADO PARA EL BIEN DE TODOS



Victorio Macho: Su casa en Toledo.
 
Desde hace varios años hay un nuevo lugar que debe ser visitado en Toledo... es un lugar que causa una gran admiración por su espectacular ubicación, un singular promontorio sobre el Tajo, y por el contenido de las obras de arte del gran escultor Victorio Macho que aquí vivió y trabajo fecundamente más de una década.
 

Victorio Macho nació en Palencia en 1887 y desde muy pronto destacó por sus grandes dotes artísticas. Finalizados sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, se instala en Madrid. Aquí, en los años veinte, realizó algunas de sus más grandes obras como la estatua yacente de su hermano Marcelo, el monumento a Ramón y Cajal y el Cristo del Otero en Palencia. Celebra muchas exposiciones y representa a España en la XIV edición de la Bienal de Venecia.


La Guerra Civil truncó sus planes y partió para París y Rusia y más tarde se instaló en Hispanoamérica donde recibió numerosos encargos. Estuvo sobre todo mucho tiempo en Lima y allí contrajo matrimonio con Zoila Barrós con la que regresa a España en 1952 con la idea de instalarse en Toledo, donde había adquirido una propiedad en un lugar conocido como Roca Tarpeya. Su amigo el arquitecto Secundino Zuazo construye aquí su casa, museo y taller.


En Toledo disfruta de una época feliz y es muy querido y admirado. En 1966 fallece aquí pero es enterrado, según su deseo, a los pies del Cristo del Otero en Palencia. 

En su  testamento legó al pueblo español una parte muy importante de su obra y su casa de la Roca Tarpeya, que se abrió como Museo al año siguiente, aunque luego fue cerrada hasta 1998 cuando la Real Fundación de Toledo pasó a ser titular de su legado e incorporo a sus fines la conservación y difusión de su figura.
 

De todas sus esculturas una de sus favoritas es la de su madre  y desde 1935, en que "la presentó" a sus amigos en su taller de la calle Duque de Sexto 11 de Madrid, ya no se separó nunca de ella llevándola consigo en todos sus numerosos viajes...

Y también la yacente de su querido hermano Marcelo podemos contemplarla aquí


así como las reproducciones de sus conocidos monumentos a Pérez Galdós, a Ramón y Cajal, a Benavente, a Gregorio Marañón y un largo etc.

Es un verdadero placer recorrer su jardín, admirar sus vistas y contemplar sus obras.

LA Casa-Museo de Victorio Macho se encuentra muy cerca de la Sinagoga del Tránsito, en una Plaza que lleva su nombre, Victorio Macho, y el teléfono para información de horarios (abre todos los dias) es el 925 284 225

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.