miércoles, 30 de septiembre de 2020

Lugo y el Camino de Santiago (1)

 Lugo en el Camino de Santiago (1)

Después de evocar las murallas de Ávila, me viene a la memoria otra muralla que recorrí hace mucho tiempo en la ciudad de Lugo y busco las fotos en los albunes, de cuando aún  las hacíamos analógicas y con cuidado de  no hacer demasiadas para no quedarnos sin carretes. 

También recurro a los libros que siempre compro en los lugares que me dejan huella, y a los que siempre pienso volver con más tiempo y calma... Pero hay lugares a los que, pese al buen recuerdo,  nunca he regresado y uno de ellos es a la ciudad de Lugo.  

 
Y Lugo fue la ciudad a la que nos dirigimos desde Madrid, en mayo del 2003, un grupo de amigos y senderistas "tranquilos", que pensamos hacer una parte del Camino de Santiago ya dentro de Galicia en varias etapas, aprovechando puentes de 3 o 4 días, pero durmiendo en un lugar fijo y bonito, donde regresar todas las noches en el autocar para descansar y también para conocer la ciudad. 

 

Y ese lugar fue Lugo, todo un acierto.

  El Camino de Santiago

 El Camino de Santiago tiene identidad propia, desde tiempos remotos se peregrinaba a Roma o a  Jerusalén ...pero "se hacía el Camino de Santiago", y eso seguimos haciendo.

El primer dia salimos tempranito de Madrid, desayunamos en Tordesillas y compramos pan del día para la comida campera que llevábamos. Luego nos adentramos en Galicia y la primera parada es en el pequeño y lindísimo pueblo de O´Cebreiro, en la comarca de Los Ancares Lucenses, y que es el primero de los pueblos gallegos del conocido como Camino de Santiago Francés.  Está a 152 km. de Santiago

 
Una bonita visión del pueblo de O´Cebreiro y de su ermita de Santa María la Real  (s. IX-X)

 

 Por la tarde, y ya desde Sarria, iniciamos verdaderamente la marcha y de pronto pisamos un suelo que han recorrido millones de personas desde hace siglos en busca de algo, que para cada uno tenía un nombre y un significado, pero que indudablemente superaba y trascendía su propia pequeñez en la arriesgada empresa de recorrer miles de kilómetros en solitario, para finalmente llegar hasta una tumba remota. Ellos  han conseguido que el camino se llene de una energía que solo el que lo ha pisado con respeto puede percibir.


 

2º dia)

Ocho kilómetros recorremos el primer día, pero el siguiente ya es más largo y vamos sellando nuestras credenciales en los pequeños pueblos por los que pasamos. 

 


 Tras 13 Km. de marcha llegamos a Portomarín, con su espectacular iglesia y sus limpias calles empedradas a orillas del Miño. La alternativa de seguir andando cinco kilómetros más o visitar tranquilamente el pueblo se ofrece a todos. Esta es una sabia posibilidad pues no se trata de competir ni de agotarse, sino de vivir unos días muy gratos. 

 
Cuando en 1962 se construyó el embalse de Belesar, el pueblo de Portomarín se trasladó al vecino Monte do Cristo y, en un alarde de fuerza de voluntad y técnica, aquí se reconstruyeron algunos de los edificios más importantes, entre ellos la iglesia de San Nicolás (antes se llamó de San Juan ya que fue edificada por la Orden Hospitalaria de San Juan) Sus venerables piedras fueron numeradas y ensambladas de nuevo en su actual emplazamiento.

 Por un rato, las "amenazas" de lluvia que desde hace días se pronosticaban, se cumplieron pero de una forma, digamos que encantadora: todos marchábamos sin estridencias (una norma fundamental de los senderistas) y percibíamos el ritmo de las gotas de lluvia que tecleaban sobre nuestras multicolores capas de plástico, y sobre el agua de los arroyos que cruzábamos pisando las sólidas piedras que los vadeaban….

También hay que hacer constar que, cuando finalizada la jornada regresabamoa a Lugo, el espíritu se mantenía tan alto que la mayoría seguía haciendo un senderismo urbano por sus murallas, recorriendo los dos largos kilómetros de su perímetro.


 



miércoles, 16 de septiembre de 2020

Ávila y el escritor Enrique Larreta (2)

 Ávila y el escritor Enrique Larreta (y 2)

 La gloria de don Ramiro (Una vida en tiempos de Felipe segundo)

La acción principal de la novela se desarrolla en Ávila donde nace y vive Ramiro, su protagonista. Su abuelo don Iñigo de la Hoz, viudo, y su única hija Guiomar vinieron en 1570 desde Valsaín en Segovia a establecerse en Ávila, en una antigua casa familiar situada en una plazuela a pocos pasos de una de las nueve puertas de la muralla, conocida como de "la Malaventura" en recuerdo de una tragedia histórica que allí sucedió en el siglo XII.

 


Y aquí nació Ramiro un 21 de diciembre de 1570. Reinaba en España Felipe II... y en la ciudad de Ávila muy cerca de la muralla había una populosa moreria...

 Una historia de ocultos dramas familiares, de vergonzosos secretos que se arrastran como pesadas cadenas y que a la vez están inmersos en un período muy oscuro de nuestra historia. 

Enrique Larreta se sumergió no solo en los acontecimientos históricos de este siglo XVI, también lo hizo en los pequeños detalles y sobre todo me ha sorprendido en uno que enlaza con lo reflejado en el cuadro de las Meninas de Velázquez.


Aquí vemos a la pequeña infanta Margarita y a una de sus damiselas de honor o "menina", doña María de Sarmiento, que le ofrece al parecer agua en un búcaro o jarrita de barro

Así lo hemos leído en muchos libros de Arte. Pero no parece muy elegante ofrecer agua a una infanta en una humilde jarrita de barro. Por eso hace poco me sorprendió en una visita guiada en el Museo otra explicación diferente... y que coincide con lo que leemos en el capítulo XXVIII del libro de Enrique Larreta:

 
Beatriz  postrose  por  fin  como  extenuada  sobre  el  almohadón  de terciopelo,  junto  a  Ramiro.   Leocadia se le acercó de rodillas, ofreciéndola el chocolate en una jícara de oro. 

No, tráeme un barro—la dijo Beatriz. 

La criada ofreciole al punto, sobre una salvilla, los destrozos de un
búcaro de Méjico que acababa de romper. La niña cogió un casquillo de  aquella  tierra  comestible  y,  llevándoselo  a  la  boca,  comenzó  a devorarlo,  haciéndolo  rechinar  entre  sus  dientes.  Otras  amigas  la imitaron.

 Al parecer fue esta una constumbre muy arraigada en el siglo XVI entre las damas para, entre otras cosas, conseguir una piel muy blanca.

 Santa Teresa

Hay también en el libro varias referencias a Santa Teresa de la que la esposa de Larreta era muy devota y que fue el motivo de que, en su extenso viaje por Europa, Ávila fuese una de las ciudades elegidas.

 En la novela Guiomar, la madre de Ramiro, irrumpe llorosa en su habitación un 6 de octubre de  1582 y le dice a su hijo : Conduéleme una nueva triste por demás. Ya no volveremos a ver a la Madre Teresa de Ahumada. Entró en el gozo del Señor, como una santa, antiyer en Alba de Tormes. 


Precisamente fue aquí, en este convento de Carmelitas descalzas de Alba de Tormes, donde falleció tras 15 días de agonía el 4 de octubre de 1582, (que pasó a ser el 15 de octubre,  por la implantación de la reforma gregoriana que modificó el calendario). 

 Un cadalso en la Plaza del Mercado Chico

Y en la segunda parte del libro, en el capítulo II  se describe lo que sucedió en la ciudad un 17 de febrero del año de 1592. Como consecuencia de unos pasquines que en siete lugares de la ciudad habían aparecido contra la decisión del rey Felipe II de imponer una gran recaudación de millones en la ciudad, se llevaron a cabo varias detenciones incluídos clérigos y nobles. Las durisimas condenas a los implicados fueron inmediatas y aquí en Ávila, en el Mercado Chico, se instaló el cadalso para ejecutar a don Diego de Bracamonte, un noble que dió un gran ejemplo de dignidad ante muerte tan injusta e ignominiosa.

 


La plaza del Mercado Chico, la plaza mayor de Ávila, está situada en el centro de la ciudad, intramuros. Es una plaza rectangular con soportales en tres de sus lados con el Ayuntamiento en uno de ellos y enfrente la iglesia de San Juan Bautista.   


 Es impresionante la descripción del terrible suceso que el joven Ramiro presenció y que le llevó, tras acudir a la capilla de Mosén Rubí donde le llevaron a enterrar, a tomar la decisión de abandonar la ciudad. 

 

                                    Capilla de Mosén Rubí

Se dirigió entonces a Toledo, pero allí le esperaba otro funesto y vergonzoso acto: uno de los llamados Auto de Fé, en la Plaza de Zocodover.

Huyendo de tanto horror y de tantos tristes recuerdos viaja hasta Cádiz y allí embarca como soldado para el Perú. Aquella idea que tuvo de joven Enrique Larreta de escribir una novela sobre la vida de Santa Rosa de Lima y que nunca llevó a efecto,  quedó de alguna forma aquí compensada pues desengañado de todo Ramiro conoce a Santa Rosa de Lima y a través de ella logra la ansiada paz.

El gran Bartolomé Murillo pintó a Santa Rosa de Lima, y podemos contemplar el cuadro  en el Museo de Lázaro Galdeano

La Casa-Museo de Enrique Larreta en Buenos Aires

Su casa de estilo renacentista castellano, en el barrio residencial de Belgrano (Buenos Aires), es actualmente el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Ubicada en la que fuera alguna vez zona de quintas de veraneo, tiene un jardín de alcázar andaluz, único en su estilo en esta capital. Dentro pueden apreciarse el mobiliario y las colecciones de obras y objetos de arte que testimonian su pasión por España.

En Madrid también hay una calle con su nombre



 

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Ávila y el escritor Enrique Larreta

 

Ávila y el escritor Enrique Larreta

Cuando llegas a Ávila te faltan ojos para apreciar tanta belleza


 y cuando entras en ella te das cuenta de que lo haces en una ciudad diferente y con muchas sorpresas que te atrapan.

Eso le sucedió a Enrique Rodriguez Larreta (Buenos Aires 1875-1961) cuando en 1902 realizó un largo viaje por Europa con su esposa, Josefina Anchorena, que estaba muy interesada en conocer Ávila, la ciudad donde nació Santa Teresa, y los diversos lugares de sus Fundaciones. 

Este libro de Enrique Larreta contiene dos de sus obras: un poema dramático convertido en obra teatral, titulada "Santa Maria del Buen Aire", en la cual se representa, a través de numerosos personajes, la conquista del Río de la Plata en la expedición de don Pedro de Mendoza (Guadix, Granada, ca. 1499 – Océano Atlántico cerca de las islas Canarias, 23 de junio de 1537) en la que se llevó a cabo la primera y olvidada fundación de Buenos Aires. 

Y también se incluyen unas íntimas Memorias, "Tiempos iluminados", que nos iluminan, y nunca mejor dicho, en 74 páginas, sobre como se gestó su gran identificación con España y muy concretamente con Ávila.

Empieza narrando como sus padres, uruguayos ambos y de muy importantes familias, tuvieron que refugiarse en 1871 por causas politicas en Buenos Aires, cuatro años antes de que él naciera.

Y nos cuenta que al ser un niño tímido y pensativo, su refugio preferido era el cuarto de la plancha y la costura, donde las criadas de la casa, casi todas españolas,  le contaban cuentos y leyendas... y así las recuerda en los versos de un entrañable poema:

 Que otros digan de escuelas y universidades.

Yo canto el cuarto aquel de plancha y de costura;

y sus buenas mujeres. !Galicia! !Extremadura!

(...) También las castellanas de grave catadura. 

( ...)

¡Ay! ¡Qué cuentos aquéllos! Fablas de romería,

consejas de la lumbre. ¡Y qué linda manera

de nombrar cada cosa!¡Cuanta sabiduría

entre aquellos refajos! (...).

Cuando por fin le enviaron al Colegio, internado recio y áspero, según dice (aunque también reconoce su parte positiva)  siguió siendo un niño tímido y solitario que siempre se agazapaba en los últimos bancos de la clase para pasar lo más desapercibido posible.

 Pero Francisco Beazley, profesor de historia de Grecia y Roma, ante su sorpresa le distinguió entre todos los alumnos encomendándole preparar una conferencia sobre Atenas en tiempos de Pericles... Aquello, confiesa Larreta, hizo despertar de una vez mi soñoliento amor propio...y me puso de golpe ante el milagro helénico, el más fecundo y excitante para un pensamiento infantil.

Así se aficionó a investigar y a escribir y comenzó a preparar una novela desarrollada en Perú en torno de Santa Rosa de Lima. Más cuando a los veinte años dictaba una cátedra de Historia de la Edad Media y Moderna comprendió que: 

ya había llegado a especializarme apasionadamente en el estudio de España y muy pronto la opulencia de su literatura y de sus crónicas hízome pensar en el provecho de trasladar toda mi fábula o por lo menos gran parte a la tierra de Cervantes.

 Y en ese viaje que citabamos al principio y que realizó junto a su esposa, tras recorrer Italia pasaron a España a finales de septiembre de 1903 y lo primero fue visitar los lugares de sus orígenes vascongados, en la casa de Azelain en Andoain (Guipúzcoa) donde aún vivía don Juan Bautista de Larreta, hidalgo setentón y soltero. 

Él traía la idea de escribir un libro sobre los grandes maestros de la pintura española, relacionando sus  cuadros con  diferentes aspectos de la vida de España... Con Velázquez, la corte, los enlaces dinásticos; con el Greco, el alma de los hidalgos; con Zurbarán, la teología, la mística; con Murillo la devoción popular...


Pero según él nos cuenta...Quiso mi buena suerte que mi primera visión de Ávila fuera una visión de otoño (...) No creo que ciudad alguna ofrezca al viajero entrada más emocionante. Puerta de San Vicente (...) Cuando penetramos en la ciudad ya en sus calles estrechas era casi de noche. Los altivos palacios, que yo atisbaba al pasar, se sumergían en una penumbra, en una sombra sin tiempo. ¡Es tan importante la primera impresión! El hotel donde nos hospedamos estaba situado en la plazuela de la Catedral y desde la ventana de mi habitación se contemplaba en el anochecer toda la oscura fachada del templo con un toque de fuego todavía en su torre más alta (...) ¡Adiós, pintores! ¡Adiós, lienzos y tablas! Me estaba reservada una empresa de mayor ambición. Y buscando recoger el sentido de aquel instante de mi vida, compuse estos versos.

 Versos que desde 2008 podemos leer en la calle de la Vida y la Muerte, una solitaria calle que va pegada a los muros de la Catedral

 

        Homenaje a Enrique Larreta

Con insomne fulgor, quebrada luna,

rota luna de agüeros, va saltando

sobre encendidas nubes ¿Cómo y cuando? 

pregunta mi ambición. Llega oportuna

la voz de las almenas y una a una

se aparecen las torres. Sigo andando

y  no sé si soy yo quien va va soñando

o es Ávila quien sueña. La Fortuna

rondaba. Tú me diste  ciudad fuerte,

ciudad santa, la llave alternativa.

Tu calle de la Vida y de la Muerte

 finge al paso de mi sombra agitada,

Penitente sayal o capa altiva

y en capa o en sayal, rabo de espada.

                        Ayuntamiento de Ávila CMM 

                                            2008

Quedó Enrique Larreta tan impresionado de Ávila que, además de recorrerla a fondo, profundizó en su historia y eligiendo un periodo concreto del siglo XVI, forjó un relato estremecedor que publicó en 1908, titulado: La gloria de don Ramiro (Una vida en tiempos de Felipe II).  

Su traducción francesa convirtió la novela en un gran éxito internacional y fue muy alabada entre otros muchos por Miguel de Unamuno con quien mantuvo amistad y correspondencia (conservada en la Casa-Museo de Unamuno en Salamanca) y también por el gran pintor Ignacio Zuloaga, que en 1912 inmortalizó a la ciudad y a Enrique Larreta en un cuadro en los Cuatro Postes con el fondo de la murallas. En 1920 estuvieron incluso los tres amigos, junto a Manuel de Falla, estudiando la posibilidad de llevar la obra al teatro.

En un próximo post evocaremos su obra "La gloria de don Ramiro (una vida en tiempos de Felipe II)"

 

  Nota. Los libros  de Enrique Larreta pueden encontrarse en la libreria ALCANA en la Calle Marqués de Viana 52,  28039 Madrid 

Telef. 629240523 y 91 220 42 63

www.libros-Antiguos-alcana.com 

info@libros-Antiguos-alcana.com           


martes, 25 de agosto de 2020

Celtas y Vettones en España

 CELTAS Y VETTONES EN ESPAÑA


Esta espectacular fotografia corresponde a la portada del catálogo de la gran exposición  que de septiembre a diciembre del 2001 se celebró en la ciudad de Ávila.


 
Se organizó en dos sedes tan emblemáticas como el Torreón de los Guzmanes y el convento de Santo Tomé el Viejo.
 

 El Torreón de los Guzmanes, declarado Bien de Interés Cultural, se encuentra en la Plaza del Corral de las Campanas, junto al monumento a San Juan de la Cruz, y data de 1513
 

Plaza del Corral de las Campanas. 
 
Mil gracias derramando/ pasó por estos sotos con presura/y yendolos mirando/con sola su figura/ vestidos los dejó de su hermosura. Cántico espiritual. San Juan de la Cruz.
 

El descubrimiento de la cultura Vettona 

Afortunadamente acabada la exposición de 2001 allí quedó instalada la  sede permanente de La Vetonia: Cultura y Naturaleza, que también tuve la suerte de poder visitar en el 2014.

La cultura Vettona pertenece a la Edad del Hierro, que hace frontera entre la Prehistoria y la Historia. Tras un  período de
cientos de miles de años es cuando algunas civilizaciones empezaron a generar documentos escritos y, por consiguiente, a surgir la Historia propiamente dicha. 
 
Y el pionero en esta investigación fue el gran arqueólogo Juan Cabré Aguiló, nacido en Calaceite (Teruel) en 1882 y fallecido en Madrid en 1947.
 
El poblado fortificado de Ulaca es el más grande de los asentamientos vettones y uno de los mayores de la Europa céltica. Situado a 20 km. al suroeste de Ávila, domina el valle de Amblés desde lo alto de un cerro a 1.500 metros de altitud en las estribaciones de Gredos. Está protegido por torres y una muralla de piedra de 3 km. que encierra 70 hectáreas. La zona central revela una densa ocupación, pero otros sectores estuvieron prácticamente deshabitados.
 
Se han reconocido más de 250 casas y algunos monumentos rupestres muy singulares, el santuario con un altar de sacrificios; la sauna, relacionada con baños y ritos iniciáticos; el torreón, conjunto pertenciente a un edificio público y varias canteras para la extrracción de granito. La comunidad que habitó Ulaca pudo rondar los 1.500 habitantes y floreció entre el 300-50 a.C. desapareciendo con la conquista romana.
 
La "Edad de Oro" de la arqueología vettona. Durante la década de los años 30 del pasado siglo  Ávila era una de las provincias, probablemente junto a Soria y Guadalajara, donde se realizaban las excavaciones y prospecciones más importantes de la Meseta. En 1927 se iniciaron bajo la dirección de Juan Cabré los trabajos en el castro de las Cogotas y su publicación en 1930 y 1932 sentó las bases de la identificación arqueológica de los vettones.
 
 
Verraco (o cerdo reproductor) procedente del Castro de las Cogotas en Cardeñosa, instalado ahora junto a las murallas de Ávila.
 

LOS TOROS DE GUISANDO

En el término municipal de El Tiemblo (Ävila)
se encuentran los conocidos Toros de Guisando, una de las mejores manifestaciones artísticas de la España prerromana, realizadas en plena Edad del Hierro, aproximadamente entre el año 1000 a. C. hasta la conquista romana de Hispania que comenzó en el 218 a. C.
 
 
Posiblemente fueran hitos para marcar los territorios ganaderos de los vettones,
 
Es también probable, según estudios recientes, que los cuatro toros que contemplamos fueran agrupados en el Tiemblo precisamente en época romana para formar parte de un monumento conmemorativo, como parece atestiguar la dedicatoria inscrita en uno de ellos: Longinus Prisco. Calaetq Patri F.C. (Longino lo hizo a su padre Prisco -de la tribu- de los Calaetios).

Y desde 1468 el lugar se convirtió en emblemático pues fue testigo de un hecho de trascendencia histórica cuando, en 1468, el rey Enrique IV Trastamara proclamó aqui heredera del Reino de Castilla a su hermana (por parte de padre) Isabel, conocida posteriormente como la Católica.
 
 Cuadro de Francisco Pradilla Ortiz  (Villanueva de Gállego, Zaragoza, 1848-Madrid, 1921).
 
Los cuatro toros miran hacia una colina próxima llamada Guisando y de ahí les viene el nombre con el que son conocidos.
En el  cuadro titulado En Toros de Guisando de Francisco Pradilla Ortiz,  además de su firma puede leerse al dorso el siguiente texto: Pintado por mí en los Toros de Guisando (Ävila) en mayo de 1912). El cuadro fue adquirido por The Hispanic Society of América en junio de 1912.

Vemos la mencionada colina a cuya cima se asciende por unos peldaños que conducen a las ruinas del Monasterio e iglesia de los monjes de Guisando, uno de los primeros monasterios fundados en la Península Ibérica por la orden de los Jerónimos.
 
Nota.- La ruinas del monasterio fueron declaradas (junto con jardines, ermita y cueva) bien de interés cultural el 5 de febrero de 1954 en la categoría de «sitio histórico».​

  Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons




 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 10 de agosto de 2020

La Colegiata de Alquézar

 

LA COLEGIATA DE ALQUÉZAR

 Se dice - con mucha razón - que recordar es volver a vivir...y eso es lo que voy a procurar hacer en este verano tan diferente a todos los veranos de mi larga vida. 

Así que, entre las numerosas fotos que atesoro y mis "diarios de viajes" donde siempre los he escrito para no olvidarlos,  voy a recuperar algunos de los preciosos recorridos que en su momento no reflejé en este blog viajero. 

 
Las torres de la Basílica del Pilar y de la Seo en Zaragoza
 
 
Tras admirar en la lejanía las torres de Zaragoza enseguida vemos dos notables edificios situados cada uno en la cima de una colina que parecen hechas a la medida de ellos. Uno es el Castillo-Abadía de Montearagón  y el otro el de Nuestra Señora de Pueyo.

 Castillo de Montearagón.jpg

 Castillo Abadía de Montearagón


 Monasterio de Nuestra Señora de Pueyo

 Detrás del de Montearagón se ubica el monumental pueblo de Alquézar, municipio de la comarca de Somontano de Barbastro, en la provincia de Huesca, comunidad autónoma de Aragón, y que  se encuentra a 48 kms.de Huesca, a 660 mts de altitud sobre el profundo cañón modelado por el rio Vero.

 

 Vista de Alquézar

Su majestuosa Colegiata fue declarada Monumento Nacional en 1.931 y su casco urbano medieval es Conjunto Histórico Artistico desde 1.982.  En su término municipal se encuentra el Parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara.

Sobre los restos del castillo árabe que en lo más alto de la villa se alzó en el siglo IX, el rey aragonés Sancho Ramirez mandó edificar en el 1099 una Colegiata para una comunidad de monjes agustinos. De su antigua iglesia apenas queda nada, pero los capiteles de su primitivo atrio románico fueron afortunadamente muy bien aprovechados para realizar el claustro que ahora admiramos. 

Claustro de la Colegiata de Alquézar

 Todos los claustros son encantadores, pero éste del s. XIV lo es especialmente. Tiene una curiosa forma trapezoidal y sobre todo, como hemos dicho,  tuvieron el enorme acierto de ubicar en él seis preciosos capiteles románicos (s.XII).

 

  Claustro de la Colegiata de Alquézar

De la interesante visita guiada guardo las buenas explicaciones y el recuerdo fotográfico de algunos de ellos que ahora veremos. El más original sin duda es el dedicado a la creación de Adán. 

 Capitel de la creación de Adán en el Claustro de la Colegiata de Alquézar

En él vemos a Dios como una figura tricéfala, que representa La Trinidad, y que está creando a Adán tumbado horizontalmente sobre su regazo formando una cruz. Conserva además este capitel parte de su policromía original.

 

 Aquí vemos a Abel pastoreando su rebaño

 

Y aquí, a la izquierda, como Dios bendice a Abel y a la derecha a Caín matando a Abel

 En el Arca de Noé las aves en la parte superior, la familia de Noé en medio y abajo el resto de  animales

 

Y aquí se evoca la escena en que un ángel detiene a Abraham a punto de sacrificar a su hijo  Isaac y le señala el cordero del sacrificio.

Y por si no hubiesemos tenido suficientes sorpresas, cuando ya finalizando la visita la guía nos estaba mostrando el magnífico órgano de la Colegiata, apareció un encantador señor que resultó ser el Organista de la Catedral de Barcelona y nos obsequió con un miniconcierto inolvidable.

Nos prometimos regresar con más tiempo. No lo hemos hecho. Ojalá ahora, cuando todo se normalice, podamos regresar a Alquézar. Nos quedó mucho por ver.


 

 




 

 

 


jueves, 6 de agosto de 2020

EL Monasterio de Las Huelgas de Burgos (2)

El Monasterio de Las Huelgas (2)

Vamos a conocer, a través de la literatura, la vida de una de las Abadesas del Monasterio de las Huelgas que en él está enterrada.

1.- La hija de don Juan de Austria por Mercedes Fórmica





Empiezo copiando las primeras líneas de la introducción de este imprescindible libro (de 1973) para conocer la verdadera y dolorosa historia de doña Ana de Austria (Madrid,1569-Burgos,1629) hija natural de don Juan de Austria.

He querido perfilar en esta obra la figura de doña Ana de Austria, protagonista de uno de los procesos más ruidosos del siglo XVI.
Hija del vencedor de Lepanto y de una dama de la nobleza llamada María de Mendoza, profesó contra su voluntad en el convento de Agustinas de Nuestra Señora de Gracia, dr Madrigal de las Altas Torres (...) Pasó luego a la Orden del Cister, donde alcanzó  dignidad de Abadesa Perpetua de las Huelgas de Burgos.
De su poder se dijo que era tan grande que solo le superaba el de su Santidad. El Cardenal Cinzio Passero Aldobrandini a Clemente VIII: Si lo que no es posible, Su Santidad hubiera de casarse, no habría mujer más digna y apropiada que la Señora Abadesa de las Huelgas.
Sin embargo, a doña Ana de Austria le negaron lo único que le hubiese importado. Amar como una mujer.

El libro de Mercedes Fórmica, gran jurista, novelista y ensayista, nacida en Cádiz en 1913 y fallecida en Málaga en 2002, es fruto de una exhaustiva investigación en los Archivos de Simancas, Histórico Nacional y Altamira (perteneciente a la Colección Favre de Ginebra) que se muestran en el apéndice del libro. Fue publicado por Ediciones de la Revista de Occidente en 1973 y el prólogo de Julio Caro Baroja (sobrino de Pio Baroja) refleja perfectamente su gran aprecio por la autora y por el trabajo que llevó a cabo.

Es un relato estremecedor de todo el dolor y el horror que supuso la aparición en Madrigal de las Altas Torres de un personaje enigmático, con educación, apostura  y modales de importante señor, pero ejerciendo el humilde oficio de pastelero, y que consiguió visitar en su clausura a doña Ana, a la que al parecer confesó ser el rey Don Sebastián I de Portugal (nacido en Lisboa en 1554, rey de Portugal desde 1557, nieto de Carlos I y sobrino de Felipe II) dado por muerto o desaparecido en la batalla de Alcazarquivir, en el norte de Marruecos, el 4 de agosto de 1578, motivo por el que Felipe II pudo acceder a la corona de Portugal. 

En 1975 Mercedes Fórmica recibió el Premio Fastenrath de la Real Academia Española por esta obra.


2.- Ana de Austria por Antonio Gala

Desde el 30 de octubre de 1972 hasta el 4 de marzo del 1973 se emitieron por RTVE unos guiones de Antonio Gala con el título de Si las piedras hablaran, de media hora de duración. Bajo la dirección de Mario Camus y tras una breve presentación de Natalia Figueroa, se recorrían importantes lugares históricos cuya visión había facilitado Patrimonio Nacional, mientras las voces en off de los actores Matilde Conesa y Rafael Penagos recreaban los textos de Gala.

Uno de sus capítulos se dedicó al Monasterio de las Huelgas y en él hablan Alfonso VIII, su esposa, algunas de sus hijas, otros personajes y entre ellos Ana de Austria, que nos dice: Yo soy Ana, la hija de Juan de Austria...Toda mi vida la pasé en conventos...Yo fui Abadesa de Las Huelgas, ese destino del que se decía que solo el de la Reina era más alto...Cumplí bien mi misión...pero no fui feliz

Más tarde los guiones se editaron en un libro con el mismo título



En 1976 se empezó a emitir por RTVE otra serie titulada "Paisaje con figuras" dirigida igualmente por Mario Camus y con guiones también escritos por Antonio Gala (Brazatortas,​ Ciudad Real, 1930)


Cada uno de los episodios estaba dedicado
a un personaje histórico español, una figura representativa «en el momento cumbre de su vida y en el paisaje donde sucedió
En total fueron 34 episodios y tuvieron un gran éxito. El 24 de enero de 1985 se emitió el de "Ana de Austria", interpretado por Carmen Sainz de la Maza (San Sebastián 1940)

Ese mismo año de 1985 la editorial Espasa-Calpe publicó los guiones originales de la serie en su colección Selecciones Austral, reuniendo a los 34 personajes divididos en dos volúmenes, con prólogo de Pedro Laín Entralgo.

Después de conocer esta historia, cuando podamos volver a visitar Madrigal de las Altas Torres y este espectacular Monasterio de las Huelgas, nadie debería dejar de visitar aqui a doña Ana de Austria, ante su tumba en la nave central del Monasterio, donde por fin pudo descansar de tanto injusto dolor.

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