sábado, 1 de agosto de 2009

Un palacio para una ciudad (2º)

Esta hoja del blog, con una parte de la historia de Madrid, está dedicada hoy muy especialmente a Luna, una preciosa madrileña que llegó ayer 31 de julio al mundo, en esta ciudad de cielos tan bellos como ella y en la que seguro va a ser muy feliz.



La calle del Arenal que hemos seguido desde la Puerta del Sol, desemboca en la actual Plaza de Isabel II, que hace siglos era una profunda barranca (hay que fijarse en el notable desnivel de la calle Escalinata) conocida como "Los Caños del Peral". por la gran fuente de granito (de La Cabrera) cuyos caños surtían los lavaderos públicos que allí existían desde antes de 1600. Así se aprovechaban sus aguas y las de los manantiales subterráneos que, bajo la calle del Arenal, corrían (¿correrán aún?) camino del Manzanares...


Madrid afortunada poseedora de ricos manantiales... "Fuí sobre agua edificada...mis muros de fuego son"
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según dice el lema que podemos leer en Puerta Cerrada,



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en alusión a la gran cantidad de agua de su subsuelo y al pedernal de las piedras con las que se construyeron sus murallas, que brillaban al caliente sol de la meseta y soltaban chispas al rebotar las flechas enemigas...


Pues bien, la fuente de los Caños del Peral apareció bien enterrada en 1991 cuando se realizaron obras en el Metro de Ópera, tenía 25 metros de longitud y estaba en perfecto estado de conservación...actualmente se encuentra escondida detrás de uno de los andenes...¿Tendremos ahora suerte los madrileños y la sacarán a la luz las nuevas obras?...

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Obtenido del imprescindible libro:"Guía del plano de Texeira (1656)"de María Isabel Gea.

En la misma zona se construyeron baños y balnearios y era lugar muy frecuentado por los madrileños, por lo que se convirtió en destino de compañías de teatro ambulantes, sobre todo italianas, que desde 1704, y en un tablado levantado junto a los lavaderos, llevaban a cabo sus representaciones con gran éxito de público... Esto hizo que un empresario italiano, en 1737, se decidiera a levantar un teatro en el mismo espacio que hasta ese momento ocupaban los lavaderos y que tomó su nombre: Teatro de los Caños del Peral.

Este nuevo teatro se inauguró en 1738 y vivió momentos de gloria hasta su cierre en 1806 y posterior demolición por amenaza de derrumbe en 1818.


Después se organizó, en esa gran barranca, una plaza (para lo cual hubo de alzarse 8 metros el nivel del suelo) y, sobre el solar dejado por lavaderos y teatro, empezó a levantarse el Teatro Real... Su fachada posterior da a esta plaza llamada de Isabel II y, a veces la decoran de formas muy originales





La entrada principal mira a la Plaza de Oriente, frente al Palacio, así que luego hablaremos de ella.

Por aquí pasaba la muralla que acogía todo el recinto medieval del siglo XIII. Y podemos verificarlo con dos testimonios: uno los restos que se encuentran en la planta baja (junto a los aseos) del restaurante situado en el número 3 de la plaza

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Y otro testimonio es el edificio de la calle Amnistía, muy visible desde la calle Escalinata, que siguió la forma del torreón de la muralla que le sirvió de base.




Ahora todo está nuevamente en remodelación y, por tanto, no podemos contemplar la estatua de Isabel II que fue colocada aquí solemnemente el día de la inauguración del Teatro, en 1850, ya que su pasión por la música fue decisiva para su creación. La escultura fue costeada y regalada por don Manuel López de Santaella, y el pícaro pueblo madrileño, sospechando de esta generosidad, puso al día siguiente esta copla a los pies del monumento: "Santaella, de Isabel / costeó la estatua bella,/ y del vulgo el eco fiel/ dice que no es Santo él,/ ni tampoco Santa ella".

Y en esta plaza se construyó
en 1920 el Real Cinema, una de las primeras salas de cine de la ciudad...que afortunadamente aún resiste.



Y ya desde aquí nos vamos hacia la Plaza de Oriente...para contar, tranquilamente, su historia.



Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡¡Felicidades a nuestra ilustrada autora y guía en la Red!!!..
Si sus trabajos de investigación son buenos, sus fotos muy buenas, Luna, esa niña -posiblemente su nieta- de la que nos habla en este Blogha, debe ser más guapa todavía. Alegría, enhorabuena, y que disfruten de la niña junto con sus padres, familiares y amigos. Jacinto.-

Anónimo dijo...

Una nueva testigo para tan ilustre escritora. Bienvenida Luna. Tal vez sus ojos contemplen algún día un Madrid medianamente terminado.
Avellaneda

Anónimo dijo...

Precioso e interesante reportaje y muy bonita dedicatoria...el nombre de esa niña precioso...será sin duda una gran Luna que ilumine todo Madrid

陳冠希Easaon dijo...
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