ES DECIR, DE CARLOS V

Así paseo yo algunas veces...y si llevo la pequeña cámara, prolongación de mis ojos y arcón de mi memoria, pues el paseo se convierte en una especie de safari en busca de las bellezas escondidas y de las evidentes...
Y así encontré ayer, a primera hora de la tarde, de una tarde que ya contenía como un anuncio de la primavera, esta pequeña y romántica escultura


en los jardines de entrada al Sanatorio del Dr. León que se encuentra desde 1917 en la Plaza de Mariano de Cavia , frontera entre el barrio de Pacífico ("El Paci") y el de Atocha.

Una plaza que es cruce de muchas calles y avenidas, amplias aceras, pequeños jardincitos con árboles y una curiosa y relajante fuente (de Manuel Herrero Palacios), con gaviotas que mueven sus alas, en el centro

Este barrio de El Pacífico empezó a configurarse en 1861, fecha en la que Molinedo y Compañía decidieron construir un gran centro de almacenamiento que se denominó Empresa de los Docks y Aduana de Madrid. Un poco antes, en el famoso proyecto del Ensanche de José María de Castro toda esta zona iba a ser un gran espacio verde y deportivo, una continuación del Retiro, que se extendería hasta hasta el nuevo Paseo de Ronda (calle de Doctor Esquerdo en la actualidad)...pero la cercanía de la estación hizo que finalmente se convirtiera en un barrio industrial y popular, que ha sufrido numerosos cambios.
Un amigo me ha contado como era esta plaza cuando él era pequeño, por la década de los 40...
"En el centro de la plaza sobre un pedestal de piedra había una estatua de bronce con la figura del General Manuel Cassola y Fernandez hecha nada menos que por Mariano Benlliure. En dos de los lados del pedestal había una inscripción con letras de plomo que los chicos del barrio arrancaban para venderlas al peso... hasta que desaparecieron. El monumento estaba rodeada de una amplia zona circular de tierra, que servía de lugar de encuentro tanto para las tertulias de las mujeres del barrio como para los juegos de los muchachos, naturalmente, en épocas de primavera o verano. Una tienda de las máquinas de coser Singer en uno de los edificios que daban forma a la plaza y el Sanatorio del Dr. León enfrente, eran los lugares de referencia para ubicar la zona, además de su proximidad a una de las entradas al Retiro que servía de expansión y recreo a los vecinos, en competencia con el bulevar, existente en la época en la calle Menéndez Pelayo, con el que comunicaba la plaza".

Desapareció la estatua de bronce y ya las mujeres no hacen tertulias ni los niños juegan en su centro ...pero sí lo hacen en la terraza de una cafetería muy bien situada, así que la Plaza sigue manteniendo su encanto.
Y no sé desde cuando la puerta del Retiro de Menéndez Pelayo (que tampoco tiene ya bulevar) ha tomado el nombre de Mariano de Cavia y tiene una placa en su honor ...


Bajando desde aquí por la prolongación de la Avenida del Mediterráneo (via proyectada en 1941 en un espacio aún libre de edificaciones) que toma el nombre de Paseo de la Reina Cristina, llegamos a unos pequeños jardines, junto al colegio de los dominicos, donde está el monumento al General Vara del Rey y a sus soldados, que defendieron tan heroicamente el poblado antillano de Carey en 1898, que merecieron honores militares por parte de sus vencedores.

Seguimos avanzando y en la acera de enfrente, esquina a la Calle Alfonso XII, vemos el edificio diseñado por el Marqués de Cubas para albergar la gran colección antropológica y etnológica del Doctor Pedro González Velasco (1815-1882) que constituyó el origen del actual Museo Nacional de Antropología . Fue inaugurado por el Rey Alfonso XII en 1875.

En su frontón está un relieve con la cabeza de Atenea y en el friso destaca la frase latina Nosce te ipsum ("Cónocete a tí mismo")

A la salida del Museo, desde su gran pórtico de columnas jónicas, tenemos la visión de la "cúpula" cilíndrica de cristal que cubre la cripta azul en memoria de todas las victimas del brutal atentado del 11M... Un monumento, al menos el externo, poco afortunado a mi juicio...y creo que al de mucha gente.

Unos metros más allá del Museo, en la calle Alfonso XII nº 64 vivió sus últimos años Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), premio Nobel de Medicina en 1906. Una placa en su fachada lo recuerda...







El grupo escultórico que lo corona es del gran escultor Agustín Querol i Subirats (1860-1909), y tiene en su centro a la Gloria ofreciendo palmas de laurel al Arte y a la Ciencia; a los lados, dos Pegasos son guiados por el Arte y la Industria.
Querol los esculpió en mármol blanco de Carrara pero en 1974 fueron desmontados y fundidos en bronce bajo la dirección de Juan de Ávalos (1911-2006), por el peligro que el deterioro del mármol pudiera causar

Y llegamos a lo que fue Glorieta de Atocha, que en realidad es como la seguimos llamando, aunque los letreros digan"Glorieta de Carlos V" y en breve evocaremos sus numerosos cambios... Ahora sólo nos fijamos en su elegante fuente


4 comentarios:
Hola María Rosa,
me has dejado impresionada,¡cuántas cosas has descubierto!. Tienes toda la razón, hay muchas maneras de pasear, y este reportaje es un ejemplo perfecto de una de ellas, que tanto nos gusta ¿verdad?.
Es un trayecto que hago a menudo, más en bus que andando, tendré que remediarlo pronto. No me había fijado en la escultura de la clínica del Dr. León, que por cierto una parte (dijeron que antigua) derribaron hace un par de años...
Y menudo descubrimiento, el detalle del edificio de Ramón y Cajal, a imitación de la Puerta de la Latina ¡enhorabuena! y gracias, mañana mismo me paso a verlo (trabajo cerca).
¡Vaya lujazo de narradora madrileña! Uno ha pasado mil veces por el lugar, incluso ha pasado años viviendo en la zona y ahora termino de descubrir todo su encanto, toda su belleza, toda su historia. Gracias Mariarosa.
Avellaneda
Mercedes me encanta que te haya gustado este paseo...¡¡es que, cuidado que es bonito Madrid y sus historias son inacabables!!...Es estupendo porque tenemos afición asegurada para toda la vida. Ya me dirás que te parece la puerta...
Avellaneda, nunca es tarde para descubrir y apreciar las bellezas y las curiosidades de Madrid, me siento afortunada por poder descubrirtelas un poquito.
Siempre te leo, pero casi nunca te escribo...pero hoy he disfrutado tanto con tus paseos por Atocha que no tengo por menos que ponerte un pequeño comentario dándote las gracias por todo lo que aportas, es el tuyo un blog de los que merece la pena leer pues siempre aprendes y descubres cosas interesantes. Ya estoy esperando la continuación del paseo. Donan
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