domingo, 17 de marzo de 2013

Pontejos cien años en Madrid

PLAZA DE PONTEJOS



Desde la Plaza de Pontejos mirando hacia la Puerta del Sol: a la izquierda, el edificio conocido como "Casa de Cordero" en cuya planta de calle está el famoso Almacén de "Pontejos"


 


Pontejos está a escasos metros de la Puerta del Sol, pero es otro mundo. Es una pequeña plaza que concentra tanta historia madrileña que necesitaría un libro extenso para contarla... porque, entre otras anécdotas,  por aquí estaban las famosas gradas de aquella gran iglesia de San Felipe (de 1547) que se ganaron el merecido título del "mentidero de la Villa" donde, hasta lo más oculto, se sabía... Así lo afirmó Góngora  en las conocidas estrofas dedicadas al asesinato del marqués de Villamediana una noche de agosto de 1622 en la calle Mayor: "Mentidero de Madrid, decidnos: ¿quién mató al conde?..."

Iglesia y convento de San Felipe el Real. Ilustración litografica de J. Cebrián  y dibujo de J. Avrial para la obra de J. Amador de los Ríos y J. de la Rada y Delgado Historia de la Villa y Corte de Madrid. Madrid  1863
Al poco tiempo del derribo de San Felipe, en 1838, su solar se cubrió con un gran edificio que albergaba seis viviendas, de lo mejorcito de Madrid,  con todos los adelantos de la época. Construido por el arquitecto Juan José Sánchez Salvador (de 1842 a 1845) por encargo de don Santiago Alonso Cordero (de donde le vino el nombre a la casa) su fachada principal daba a la calle Mayor y la posterior  a una plaza recoleta, que ocupó el lugar del magnífico claustro de la iglesia y que se adornó con la Fuente que antes había estado en la Puerta del Sol y en la del Celenque.  

"En 1849 se instaló en esta Plaza la Fuente dedicada al Corregidor de Madrid don Joaquín Vízcaíno, Marqués Viudo de Pontejos. Se rehabilitó y recuperó el ámbito urbano en 1994, siendo alcade de Madrid don José María Álvarez del Manzano y López del Hierro"




 Y todo se dedicó al Marqués Viudo de Pontejos, don Joaquin Vizcaino (1790.1840), alcalde y corregidor de Madrid, de 1834 al 36, que introdujo  mejoras tan necesarias como la elaboración de un mapa topográfico de la Villa, la reforma de   la numeración de las calles abandonando el sistema de identificación por "manzanas", empedró muchas de las polvorientas calles, y se preocupó de sus habitantes más desfavorecidos. Todo un personaje que se merece mayor conocimiento por parte de los madrileños que, después de su muerte, le dedicaron una plaza, una calle, un busto en una fuente y una escultura de cuerpo entero en la PLaza de las Descalzas como fundador de la 1ª Caja de Ahorros de España inaugurada en 1839

Por entonces ya estaba allí, detrás de la Real Casa de Correos, la Real Casa de Postas,  proyectada en 1795, en estilo neoclásico,  por el arquitecto Juan Pedro Arnal. Más tarde quedó como servicio de telégrafos y se instaló el llamado Cuartel de Zaragoza... Actualmente pertenece a la Comunidad de Madrid

Se construyeron también en la plaza varios buenos edificios para vecinos, un hotel y las plantas bajas se poblaron de tiendas...que, finalmente, han sido las que le han otorgado una personalidad especial y le han hecho "famosa".




Porque a día de hoy si hay que comprar puntillas, tiras bordadas, guipures, tapacosturas, pasamanería, tapicería, borlas, flecos, galones, cordones, macramés, bistueria, broches,  botones de color y tamaño dificiles, revistas especializadas de ganchillo o encaje de bolillos, punto, o todo lo necesario para hacer un cuadro de punto de cruz o de petit point... Y todo ello a buen precio ¿A dónde ir?...Cualquier profesional de la costura o mujer "enterada" te dirá que "¡A Pontejos!"...y con eso está dicho todo...



Entrar en la tienda, tras contemplar sus escaparates de madera, tan afortunadamente conservados, es entrar en otro tiempo y volver a otra forma de comprar...pidiendo el número o la vez en sus largos mostradores y esperando paciente - con alguna que otra discusión por si alguien "se cuela"  - a que te toque el turno y entonces, ya situada en primera fila,  empezar a pedir, y entonces ves como los dependientes se mueven eficaces y veloces entre miles de cajitas, perfectamente numeradas, en estanterías organizadas con un increíble orden, y entre grandes albunes con puntillas, entredoses, tapacosturas, cintas, rodilleras, coderas... Es casi imposible no encontrar lo que buscas...



El sistema de cobro también es especial...te hacen la cuenta en el mismo papel del envoltorio y con un pequeño tike numerado vas a una de las dos cajas a pagar y recoger tu compra y te entregan el justificante del pago con todos los datos necesarios en otro pequeño tike, es decir sin desperdicio de papel... Todo funciona a la perfección...No hay ordenadores, al menos a la vista, cada empleado sabe sin una duda todo lo que hay, y eso es un encanto más... el vendedor y el cliente se miran y hablan sin máquinas por medio...aunque seguro que las oficinas estarán informatizadas para mover semejante volumen de compras y ventas...



¿Y qué decir de los botones en sus grandes ruedas giratorias de madera tan famosas, donde en perfecta formación encuentras desde del mas sencillo al mas sofisticado y en todos los colores...?


EL otro dia pregunté cuanto tiempo llevaba allí la tienda y me contestaron que el proximo dia 1 de mayo ha 100 años que se abrió al público...  Otro de los más eficaces dependientes comentaba que llevaba allí 30 y también se ven muchos jóvenes aprendiendo con todo afán a moverse por este mundo de productos que, en otros tiempos, se encuadraban dentro de la llamada "quincallería"...



Y como "todo está en los libros" consulto una de esas "joyas" que hacen entrañable mi biblioteca y leo en "Establecimientos tradicionales madrileños" (Tomo 1º segunda reimpresión de mayo 1981) editado por la Cámara Oficial de Comercio e industria de Madrid, un artículo de Sabina Luisa Diez Moreno, titulado "De compras por Pontejos"

Ella nos cuenta que  el primero mercero de esta Plaza fue don Ángel Caso  que puso en la fachada de su tienda "Casa fundada en 1860". Luego  animó a venir a su sobrino Antonio Ubillos, un joven guipuzcoano que llegó a Madrid para trabajar como aprendiz en la mercería de su tío. Ubillos de simple mozo de la tienda y a fuerza de trabajo  y tesón logró en 1911 instalarse por cuenta propia, en la misma plaza, enfrente de la tienda de su tio,  en un  local de la Casa Cordero, una taberna con fachada de madera.  Tras dos años de laboriosas obras surgió esta nueva tienda que se anunciaba como "Novedades, bordados y encajes". En el año 1914  Antonio Ubillos casó con una hija de Ángel Caso y el negocio se convirtió en comunidad familiar de propietarios y bienes y después en sociedad anónima. 

Don Antonio perdió a su único hijo en la guerra civil y decidió entonces dejar como sucesor a su yerno Máximo Rueda que mantuvo su nombre de Ubillos en la tienda del esquinazo, que es la que conserva la tradición y que ahora dirige otro Máximo Rueda nieto del fundador. Los otros establecientos de la plaza se han modernizado y aunque siguen siendo mercerías han cambiado sus sistemas de venta, lo cual, a mi gusto, les ha hecho perder encanto.



Y por si fuera poco, el mejor novelista que ha tenido Madrid, don Benito Pérez Galdós, situó en este lugar la casa de los Santa Cruz, donde vivía el hombre que robó el corazon y el sentido a Fortunata y a Jacinta... dos  mujeres muy diferentes  pero con una pasión común: el irresponsable,  egoista  y mujeriego Juanito Santa Cruz...

"Los de Santa Cruz vivían en su casa propia de la calle de Pontejos, dando frente a la plazuela del mismo nombre (...) Ocupaban los dueños el principal, que era inmenso, con doce balcones a la calle y mucha comodidad interior (...) Tan apegada era la buena señora al terruño de su arrabal nativo,  que para ella no vivía en Madrid quien no oyera por la mañana  el ruido cóncavo de las cubas de los aguadores de la fuente de Pontejos (...) quien no oyera las campanadas del reloj de la Casa de Correos, tan claras como si estuvieran dentro de la casa..." (cap. VI, III)



Esta era la casa de los Santa Cruz, y la planta "principal" es donde está el mirador
 

En los Episodios Nacionales, en el titulado Los Ayacuchos, que se desarrolla entre 1840 y 1843, en el capítulo XX, el protagonista Fernando Calpena, en una carta dirigida a su madre, le comenta que ha comido con  los Regentes (don Baldomero Espartero y su esposa) y que también estaba invitado don Santiago Alonso Cordero, a quien define como: "un hombre risueño y frescote, con cara de obispo, de maneras algo encogidas, en armonía con el traje castizo de su tierra, de hablar concreto, ceñido a los asuntos. Se enriqueció como usted sabe en el acarreo de suministros, y hoy es uno de los primeros capitalistas de Madrid. Ha comprado el solar de San Felipe, inmenso ejido polvoroso, para construir en él una casa que allá se irá con El Escorial en grandeza, y será la octava maravilla de la Corte. Da pena ver las tristes ruinas, el despedazado claustro, los escombros del mentidero y las covachas."

Antiguo grabado del desaparecido claustro del convento de San Felipe
Nota.. Ambos grabados de San Felipe se han obtenido del volumen 4 de "Madrid. Su historia, Sus gentes. Sus pueblos" de Espasa Calpe, S.A.. 1993.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

4 comentarios:

Churri dijo...

Hola Maria Rosa hacia tiempo que no te ponia ningún comentario aunque te sigo siempre a ti y a Mercedes y hoy me decido porque estas historias de barrio madrileñas me chiflan asi es que muchas gracias y enhorabuena.
bssssss Churri

Anónimo dijo...

¡¡la de veces que he ido a Pontejos con mi madre cuando era chico!!Gracias por devolverme los recuerdos ahora que estoy lejos

MariaRosa dijo...

Pues me alegro mucho de verte por aquí Churri y de que te gusten las historias de barrios madrileñas...estoy preparando la historia de otro que espero que también te guste.

Y también me alegro de que alguien que está lejos se acuerde de Pontejos y de las visitas con su madre gracias al blog.

Anónimo dijo...

lO QUE NO ESTÁ EN LOS LIROS ESTÁ EN EL BLOG DE MARIAROSA. ¡QUE PRECIOSIDAD!