domingo, 17 de abril de 2016

Jardines de La Granja de San Ildefonso

 Jardines de la Granja de san Ildefonso

 Vamos a pasear tranquilamente por un lugar encantador al que se llega por preciosos paisajes



Se trata de los Jardines del Palacio de la  Granja de San Ildefonso en la provincia de Segovia


Felipe V, primer Rey Borbón de España  mandó contruir un Palacio y unos jardines que le recordaran  los de Versalles y los de Marly, donde había sido educado a la sombra de su abuelo Luis XIV, el Rey Sol de Francia, y para ello eligió un precioso rincón segoviano a los pies de la Sierra de Guadarrama.

 

Años después de su llegada a España (en 1700) y aquejado de una melancolía que incluso le hizo abdicar del trono durante un tiempo, Felipe V y su segunda esposa la italiana Isabel de Farnesio, decidieron crear, entre 1721 y 1739,  un Palacio al gusto europeo de la época, rodeado de un espectacular jardín.

El lugar estaba cercano a Segovia y  de otro lugar llamado  Valsaín, que ya había sido elegido como espléndido cazadero por Enrique III (rey de Castilla entre 1390 y 1406)  con  una casa  conocida como "Casa del Bosque" que era un refugio de los monteros y, donde  más tarde, Felipe II levantó un espléndido Palacio primero de los Palacios Reales que se han construído en España y del que ahora sólo podemos apreciar unas tristes ruinas.


Palacio de Valsaín en 2014. Fotografía de Carlos García Fernández en Wikipedia
 Pero volvamos al siglo XV y a los Trastamara, cuando el príncipe Enrique (futuro Enrique IV) también gran aficionado a la caza en estos lugares tan bellos y recónditos hizo construir, en 1450, a unos 5 kilómetros de Valsaín una casa y una ermita consagrada a san Ildefonso, al parecer como agradecimiento por haberle salvado del ataque de una fiera.   Casi treinta años después, los Reyes Católicos donaron casa y santuario a los monjes jerónimos del Monasterio de El Parral de la ciudad de Segovia, los cuales, a mediados del XVII, levantaron sobre aquella sencilla donación una granja y una hospedería ... Así nació el lugar conocido como La Granja de San Ildefonso...que tres siglos después conoció, durante una jornada de caza Felipe V que, enamorado del lugar, se lo compró en 1720 a los jerónimos.

Los jardines

Otro dia visitaremos el Palacio pero hoy sólo vamos a pasear por sus jardines. Nada hubo en ellos de la tradición jardinera española, pues el rey francés y la reina italiana querían evocar en ellos los de los castillos de Francia y los de las villas de Italia. El jardín considerado como obra de arte, por la intervención del hombre sobre la naturaleza, es muy diferente según las distintas culturas. El jardín francés, por ejemplo, es como un salón palaciego al aire libre, y el italiano como un teatro en el cual las estatuas de piedra o metal representan escenas mitológicas, y son acariciadas por el agua,  sobre un fondo de árboles frondosos, como los álamos y los castaños de indias que en otoño  incendian de color  La Granja.

Se construyeron  bajo la direccion de Renato Carlier, escultor, y de Esteban Boutelou, Jardinero Mayor y principalmente por los escultores René Frémin y Jean Thierry, ambos franceses que habían trabajado en los jardines de Marly, otro de los bellos refugios del Rey Sol. El mármol era procedente de las canteras de Macael en la sierra de los Filabres (Almería)




 Nos van a sorprender en nuestro paseo 26 fuentes y 56 estatuas, unas de auténtico mármol y otras en plomo,  pintadas de blanco para imitarle, como las pequeñas esculturas de niños con diversos animales o esfinges, o  de color cobre para imitar el bronce, especialmente para  las que se encontraban más en contacto con el agua.  Periódicamente todas se restauraban y pintaban con un proceso muy laborioso.




Fuente de los Baños de Diana. De 1742, según planos de Santiago Bouseaux, ejecutados por Dumandré y Pitué

Se considera la obra maestra de la jardinería de San Ildefonso, conocido como "el Parterre de la Fama"
Estas  monumentales fuentes tienen nombres propios como "La carrera de caballos", "La cascada", "La fuente de los vientos", "La fama", "El canastillo", "Las ranas", "Los baños de Diana".. . todas con temas mitológicos como si de una representación teatral de los mitos se tratase.

 

 

San Ildefonso de La Granja es, en todas las época del año, un bello lugar para el descanso y el paseo pero hay un momento especialmente hermoso, cuando se recuperan los preciosos y originales juegos de agua con los que fueron dotadas sus fuentes. Como depende del caudal de agua disponible la frecuencia varía de un año a otro, con lo cual lo mejor es llamar previamente para informarse bien.

 Acariciadas y envueltas por el agua, las estatuas brillan como devueltas a la vida  en el sutil y transparente vapor que todo lo envuelve y el Arco Iris crea su mágico mundo de color. Es un espectáculo fascinante.

 Tanto amó el Rey este lugar que deseó ser enterrado en él y no en el Panteón Real del Monasterio de El  Escorial y así, podemos ver su sepulcro y el de su segunda esposa la Reina Isabel de Farnesio,  en la Colegiata que hay junto al Palacio.


 El lago y el laberinto

También, dentro de los románticos jardines, en la parte más elevada de los mismos, existe un precioso lago artificial, que es un gran depósito de agua para surtir las fuentes, que recibe, merecidamente, el nombre de "El Mar", el cual puede bordearse en un largo y tranquilo paseo que, aconsejamos, no perderse.

 



Y como todo jardín francés que se precie tiene también un gran "Laberinto"





Nota.- Para mayor información, el telé­fono del Patrimonio Nacional de La Granja es 921-47-00-19/20


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