martes, 14 de marzo de 2017

San Baudelio de Berlanga

En la provincia de Soria, donde tantas joyas se encuentran, nos detenemos en la ermita de San Baudelio de Berlanga, una ermita mozárabe cerca de la aldea de Casillas de Berlanga. Su sencillo exterior no hace suponer la riqueza interior que aún la embellece... de las que su esbelta "palmera" es la más notable... pero de las pinturas románicas, que materialmente la cubrieron, sólo quedan restos. 





 Es una visita ineludible para completar la que. antes o despues, deberiamos hacer al Museo del Prado, donde se trasladaron una pequeña parte de sus pinturas murales...Es una historia real pero que parece de ficción...

San Baudelio de Berlanga en el Museo del Prado 

De lo más antiguo del medievo que podemos contemplar en el Museo del Prado, son las pinturas murales del siglo XII, de dos humildes iglesias, una de Soria dedicada a San Baudelio de Berlanga, y la otra de Maderuelo en Segovia, dedicada a la Santa Cruz.

Ermita de la Santa Cruz de Maderuelo, desde 1947 rodeada por el pantano de Linares
En esta ocasión vamos a conocer las de San Baudelio de Berlanga

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Los frescos de esta iglesia llegaron al Prado hacia1960, como depósito, por tiempo indefinido, del Museo Metropolitano de Nueva York

 ¿Cómo es esto posible? nos preguntaremos...Pues he aquí la respuesta:

 En 1922, siendo la ermita propiedad de varios vecinos de Casillas de Berlanga, veintitrés de los frescos de San Baudelio fueron vendidos por 65.000 pesetas al anticuario Leone Levi, por cuenta del marchante de arte estadounidense Gabriel Dereppe que trabajaba para Demotte and Co. de París. Técnicos especialistas se apresuraron a arrancar las pinturas para su transporte. Las protestas que provocó esta venta consiguieron la inmovilización de las pinturas arrancadas, hasta que lamentablemente los compradores consiguieron que el Tribunal Supremo español sentenciara el 12 de febrero de 1925 que no era posible anular la venta libre de las pinturas, siendo imposible así prolongar la retención de las pinturas. Esto significó la inmediata salida de las mismas de España, una vez autorizada por el Director General de Bellas Artes, por imperativo legal. Las pinturas pasaron seguramente por Londres, en donde fueron fijadas en lienzo. El marchante Dereppe vendió las pinturas a su vez a diversos museos de arte de varias ciudades de EE. UU.: Museo de Cincinnati, sección de claustros del Museo Metropolitano de Nueva York (The Cloisters Museum), Museo de Arte de Indianapolis y Museo de Bellas Artes de Boston. Por ejemplo, Dereppe vendió el fresco Tres mártires en el sepulcro por 75 000 dólares. (datos obtenidos en Wikipedia)
 El Museo Metroplitano, cedió seis fragmentos a España...a cambio de que se le prestara, igualmente por tiempo indefinido, el ábside románico de un templo dedicado a San Martín del pueblo de Fuentidueña de Segovia.  

Este despojo de obras de arte corresponde a insólitas historias que no todo el mundo conoce. Monasterios o edificios civiles (o las partes más notables de ellos), que se construyeron en nuestras tierras y que han terminado trasladados, piedra a piedra, al otro lado del Atlántico. El dinero  "poderoso caballero" en manos de entidades o particulares extranjeros tocados de la fiebre del coleccionismo, y el poco apego de los  nativos hacia nuestro artístico patrimonio cultural, unido a la gran permisividad oficial  fueron los causantes, en el pasado siglo XX,  de este largo y desolador viaje de nuestros monumentos. Hablaremos muy pronto de algunos de ellos.


La caza de las liebres, en el Museo del Prado

 Son unas pinturas, las que contemplamos en el Prado, muy originales y vivas y además, pese a estar dentro de una iglesia, son de temas profanos, como la caza y la guerra. Entre las primeras están la caza del ciervo y la de las liebres y un extraño oso; las que parecen de guerra son el elefante con un castillete encima y la de un soldado armado de lanza y escudo.

San Baudelio

Este santo del siglo IV d.C. fue, según la tradición, un diácono martirizado y finalmente decapitado con un hacha, por negarse a adorar a los ídolos en tiempos del emperador Juliano el Apóstata (331-363 d.C.), en la ciudad francesa de Nimes. En su iconografía suele aparecer con el hacha de su martirio y un laurel a su lado que, al parecer, creció junto a su tumba y que producía milagrosas curaciones, sobre todo en casos de hernia, mal del que es abogado. 

A finales del siglo X en estas tierras sorianas se fundó un monasterio a su nombre, pues posiblemente hasta él llegaron algunas de sus reliquias. La actual ermita es lo único que ha sobrevivido del monasterio, del cual sería probablemente la pequeña iglesia...

 Al traspasar el umbral nuestros ojos se centran, con admiración, en esta insólita pilastra-palmera, que sostiene la bóveda formada por ocho arcos de herradura, elemento que recuerda la arquitectura islámica de Al-Ándalus. Sobre esta pilastra se situa una pequeña e inaccesible cámara cubierta por una cupulilla, que pudiera tratarse de una especie de ostensorio que custodiara en el pasado una reliquia de San Baudelio, o tal vez textos sagrados.

Fue la imagen de las Edades del Hombre de 2009 en Soria, bajo el lema de "Paisaje interior"

Esta palmera nos eleva y emociona…¡cuanta imaginación y belleza en un espacio tan pequeño y con una envoltura tan sobria!…¿a quién se le ocurriría la idea, quién la levantaría, en nombre de quién y, sobre todo, quién diseñaría la decoración interior tan magistralmente?...

A los pies del templo estos arcos de herradura apoyados en sencillas columnas forman algo semejante a una pequeña mezquita de cinco angostas naves. 

Al coro, situado en la parte superior de esta tribuna, se accede por una escalera adosada al muro contrario al de la puerta de entrada, formada por peldaños incrustados en la pared. En la actualidad está prohibido el acceso al coro por razones de seguridad.

En el ábside, se encuentran pintados San Nicolás de Bari y San Baudelio, a ambos lados de una representación de la paloma del Espíritu Santo en la clave de la pequeña ventana.
Todo nos produce asombro, y dolor por la pérdida de tanta belleza


 Junto a las pinturas más profanas, y las geométricas estaban las puramente religiosas, en la franja superior, bóvedas, tribuna y cabecera lo representado era un verdadero Evangelio pintado,  en que se contaba la infancia y la pasión de Jesús.  Prevalecen en las pinturas el color ocre rojizo, el amarillo y también el blanco.

 

 La ermita fue declarada Monumento Nacional, según real orden de 24 de agosto de 1917, que evitó que volviera a caer en el abandono pues había sido utilizada incluso como lugar para guardar rebaños de ovejas... Pero dicha Declaración no la libró, como hemos visto del expolio de 1922...¡¡que vergüenza!!

Afortunadamente en 1949 fue adquirida por la Fundación Lázaro Galdiano y donada al Estado. Para recuperar lo que de ella quedaba fue necesario una larga y cuidadosa restauración que ahora nos permite gozar de lo que en ella vemos...y de lo que imaginamos hubo...

 El poeta cántabro Gerardo Diego (Santander 1896-Madrid 1987) perteneciente a la llamada Generación del 27.  Catedrático de Lengua y Literatura desde 1920,  profesor de instituto en distintas ciudades españolas, entre ellas Soria, Premio Cervantes en 1979, impresionado por la ermita y por la historia del expolio que había sufrido, nos dejó este poema.

—Que no.
—Que sí madre, que sí.
Que yo los vi.
Cuatro elefantes
a la sombra de una palma.
Los elefantes, gigantes.
—¿Y la palma?
—Pequeñita.
—¿Y qué más?
¿Un quiosco de malaquita?
—Y una ermita.
—Una patraña,
Tu ermita y tus elefantes.
Ya sería una cabaña
con ovejas trashumantes.
—No, más bien una mezquita,
Tan chiquitita.
La palma
me llevó el alma.
—Fue solo un sueño, hijo mío.
—Que no, que estaban allí,
Yo los vi,
los elefantes.
Ya no están y estaban antes.
(Y se los llevó un judío,
perfil de maravedí).


Necrópolis rupestre medieval de San Baudelio

Detrás del ábside de la ermita se encuentra una necrópolis que ha sido exhumada, en su práctica totalidad, tras varias campañas. Podemos ver una treintena de tumbas, toscamente talladas. Algunos investigadores lo relacionan con un posible monasterio aunque arqueologicamente no está demostrado, y otros consideran pertenecientes a un poblado próximo. Lo datan entre los siglos XI y XIII.





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