viernes, 31 de diciembre de 2010

El deslumbrante Salón de Reinos




Hay temas que te obsesionan un poco y yo últimamente tengo varios...entre ellos el del Salón de Reinos del antiguo Palacio del Buen Retiro que el otro día tuve la suerte de poder visitar...Sólo queda de su pasado esplendor el fantástico techo pero es suficiente para entornar los ojos e imaginar lo que fue... Más para no limitarme a una evocación superficial quiero compartir los motivos que hubo para idearlo, que hechos de armas se representaron y a quien se ensalzaba con ellos y cuales fueron los artistas que intervinieron...

El siglo XVII en Europa

En toda Europa el siglo XVII fue un siglo muy duro, con grandes pestes y epidemias, incluso climáticamente fue muy adverso y, por si fuera poco, surgieron las destructivas guerras, llamadas "de religión", aunque encubrían otros variados motivos que asolaron el continente.

En España, en concreto, fue un siglo aciago, por los múltiples conflictos que se plantearon durante el reinado de Felipe IV (1621-1665), especialmente tras su decisión de incorporarse a la guerra europea, llamada posteriormente de "los 30 años", que así se insertó dentro de la que España mantenía con los Países Bajos y que también se conoce como “guerra de los 80 años".

La Paz de Wesfalia, con la que concluyeron ambas, puso fin al Imperio Español en Europa…España fue la gran derrotada en esa larga guerra, pues tuvo demasiados y difíciles frentes abiertos. Los muchos triunfos conseguidos - como el de la batalla de Nördlingen (1634), en la que los suecos fueron derrotados por el ejército español al mando del Cardenal Infante don Fernando, hermano de Felipe IV - desencadenaron la irrupción de Francia en contra de España en 1635 y eso cambió el rumbo de los acontecimientos y la guerra entró en su fase decisiva, tan desfavorable para España. Pero, no obstante, hubo un período brillante desde 1621 hasta 1636, en el cual fueron varias las victorias de las tropas gracias a sus invencibles Tercios.

Fragmento de La rendición de Breda por Ambrosio Spínola (Velázquez). Museo del Prado

Uno de estos momentos, el que tuvo lugar en 1625 en la flamenca ciudad de Breda, quedó inmortalizada por Velázquez, en un famosímo cuadro. En él se simboliza, no sólo una rendición histórica, sino una forma de entender la vida, es un enorme y psicológico retrato de una época, que va más allá de las personas para reflejar toda una sociedad.

El Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro.

En el Palacio del Buen Retiro de Madrid, mandado construir por el Conde Duque de Olivares para el descanso y distracción del Rey, fue pieza fundamental el “Salón de Reinos”, así llamado porque figuraban en él todos los escudos de los reinos pertenecientes en aquel momento a la corona, simbolizando la grandeza de la monarquía.

Concebido como lugar de recepción de los embajadores extranjeros, se decidió fuese el marco de una serie iconográfica, pintada por los ocho mejores artistas de la época, destinada a glorificar al Rey.

Colgaron de sus paredes diez grandes escenas mitológicas, que tenían por protagonista a Hércules (el musculoso hijo de Júpiter) en sus míticos trabajos, pintados por Zurbarán y, en justa correspondencia, doce grandes cuadros de los más notables hechos de armas acaecidos durante el reinado de Felipe IV… Pero en ellos, cosa insólita, el protagonista no era el Rey sino el General victorioso en cada una de ellas…

Así estaban representados entre otros don Gonzalo de Córdoba, biznieto del Gran Capitán; don Álvaro de Bazán y Benavides, segundo marqués de Santa Cruz; don Carlos Coloma noble valenciano, autor además de un texto sobre la guerra en los Países Bajos; el duque de Feria, don Gómez Suárez de Figueroa, presente en cuatro acciones y que, posteriormente, murió de pena al ser casi aniquilado su ejército en Alemania y el valeroso y anciano don Fernado Girón que salvó Cádiz… y por último el que eclipsó a todos, el genovés don Ambrosio de Spínola.

Los títulos de los cuadros, de sus protagonistas y de los pintores que lo realizaron son los siguientes:

• Defensa de Cádiz contra los ingleses: Fernando Girón (por Zurbarán)
• La rendición de Breda; Ambrosio Spínola (por Velázquez)
• La rendición de Jülich: Ambrosio Spínola (por Jusepe Leonardo)
• La victoria de Fleures: Gonzalo de Córdoba (Vicenzo Carducci)
• El socorro de Génova: Álvaro de Bazán, segundo marqués de Santa Cruz (por Antonio de Pereda)
• Recuperación de la Bahía del Brasil: Don Fadrique de Toledo (por Fray J. Bautista Maino)
• Reconquista de la isla de san Cristóbal: Don Fadrique de Toledo (por Félix Castello)
• Recuperación de san Juan de Puerto Rico: Don Juan de Haro (por Eugenio Cajés)
• Socorro de la Plaza de Constanza: Don Gómez Suárez de Figueroa, duque de Feria (por Vicenzo Carducci)
• Socorro de Brisach: Duque de Feria (por Jusepe Leonardo)
• Expugnación de Rheinfelden: Duque de Feria (por Vicenzo Carducci)
• Expulsión de los holandeses de la isla de San Martin: Don Lope Díaz de Armendáriz, marques de Cadereita (por E. Cajés)

La selección de triunfos, o hechos notables, demostraba la potencia de España y su presencia en todo el mundo, bajo el reinado del joven Rey, ya que todos habían sucedido en los primeros 14 años de su reinado…Y como nadie ignoraba, esta política bélica había sido inspirada por Olivares por lo que, también, eran una exaltación al tan controvertido valido.

Recuperación de la Bahía del Brasil por Don Fadrique de Toledo ( Fray J. Bautista Maino)Museo del Prado

Precisamente en el cuadro con que se iniciaba la serie, el primero que veían los visitantes, el del dominico Fray Bautista Maino (nacido en Pastrana), se glorificaba la reciente reconquista de la población brasileña de Bahía por españoles y portugueses de manos de los holandeses, (aunque el tema central del cuadro no era la lucha sino la magnanimidad del vencedor y la solicitud por los heridos) , puede verse, en el ángulo inferior derecho, un tapiz con la figura de Felipe IV y su valido, ambos con brillantes armaduras, pisando dos monstruos que son el Engaño y la Herejía, mientras Olivares ayudado por la Diosa Minerva está coronando al Rey con corona de laurel… Ante el citado tapiz, el almirante don Fadrique explica a un grupo de súbditos de su Majestad, arrodillados y en actitud de dar las gracias a tan grandes personajes, el significado de la escena.

Eran grandes cuadros, pero los mejores sin duda el de Maino y el magnífico de Velázquez. Además el conjunto se completaba con cinco bellísmos retratos ecuestres de la Familia Real, también pintados por Velázquez: Felipe III y su esposa Margarita de Austria; Felipe IV y su primera esposa Isabel de Borbón y el del jovencísimo y malogrado Príncipe heredero, Baltasar Carlos...

Un salón para deslumbrar.

Nota: Precisamente
uno de los pintores del Salón de Reinos, Félix Castello, es motivo de un muy interesante post en el blog de Artedemadrid: http://artedemadrid.wordpress.com/2010/12/29/felix-castello/

Fuente principal de datos: el libro de Carl Justi "Velázquez y su siglo". Ediciones Istmo. Madrid 1999

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Las Estatuas del Palacio Real de Madrid



¿Qué sucedió con las estatuas destinadas al Palacio Real de Madrid?

 Ayer por la tarde fui a visitar la exposición inaugurada dentro del edificio del antiguo Palacio del Buen Retiro y que ha albergado con gran dignidad durante muchos años al Museo del Ejército...Ahora lleva vacío mas de una década y al parecer sin destino ...Una de esas cosas que no son fáciles de entender por los ciudadanos que no comprendemos porque lo vaciaron sin que fuese necesario por otro objetivo inminente... ¡Tantas cosas sin respuesta...!
 El magnífico Salón de Reinos. Actualmente muestra la exposición "DOMUSae. Espacios para la cultura".


La exposición me resultó muy sorprendente ... Pero inicé la sorpresa en la fachada principal (por la que hacía muchísimo tiempo que no pasaba) al descubrir algunas de las estatuas a las que me refería el otro día al hablar de  la de Moctezuma en el Palacio Real de Madrid.

 

Efectivamente allí me estaban esperando en el lluvioso atardecer madrileño y como por fortuna llevaba mi pequeña máquina pude hacer algunas fotografías para no olvidarlas...Luego he recordado que prometí contar cual fue la razón de tantas estatuas así que aprovecho el día tan lluvioso para hacerlo.
 

En 1743, con Felipe V aún en el trono se encargó al muy culto benedictino Fray Martín Sarmiento (1695-1772), que elaborara un programa iconografico de la Historia de España para la decoración exterior del Palacio...Se trataba de ilustrar toda la historia de España, a través de sus Reyes, desde los inicios de su Historia hasta aquellos momentos de mediados del siglo XVIII.
 Plaza de Oriente de Madrid

El encargo fue cumplido, esculpiendo a toda la monarquía hispana desde los reyes godos hasta los Borbones: Felipe V y Fernando VI, pasando por los monarcas asturianos, leoneses, castellanos, los Trástamara y los Austrias... Y también otros grandes personajes vinculados a España como los emperadores de México y Perú...Dicen que eran 108 estatuas con sus nombres, fechas de nacimiento, reinado y muerte en sus pedestales. Su destino, coronar las cuatro fachadas del Palacio Real, no se cumplió pues Carlos III mandó retirarlas probablemente por su peso (tres toneladas cada una) que lo hacía muy peligroso y además recargaban excesivamente la decoración del Palacio...
 

Palacio de Oriente de Madrid

Tras estar mucho tiempo almacenadas se las empezó a adjudicar "destinos" cambiando su lógica ordenación y con ello el sentido de su meditado programa...algunas se perdieron, otras fueron cambiadas de sus pedestales y ya no se sabe de quien son... Ahora solas o en grupos ocupan lugares públicos donde la mayoría de las veces se ignora su verdadero origen.

Plaza de Oriente de Madrid

Parque del Retiro, Paseo de las Estatuas. Madrid

Jardines de Sabatini, Madrid

Su valor artístico es muy variado dependiendo del escultor al que se le encargó. Las realizadas por Felipe de Castro , Olivieri y Luis Salvador Carmona son sin duda las mejores.

Y precisamente una de Carmona, y de las mejores entre todas, está en la fachada principal de este antiguo Palacio del Buen Retiro y ex-Museo del Ejército. Se trata de Felipe IV aunque, curiosamente, su nombre ha sido borrado del pedestal.

 
Cualquier espectador curioso se sorprenderá por ver un rostro de mujer en el escudo del rey... y enseguida verá que es algo común a toda la serie de estatuas de los reyes. Doña Mariana de Austria, segunda esposa de Felipe IV

Y se preguntará, si de verdad es curioso, que significa esto... Yo tuve la suerte de averiguarlo al leer un gran trabajo de María Luisa Tárraga Baldó en las Actas de las VIII Jornadas de Arte del Centro de Estudios Históricos del C.S.I.C. , de 1997, titulado "La imagen de las reinas de España a través de esculturas y relieves de siglo XVIII"

Por ella me enteré que una de las más curiosas iconografías que el Padre Sarmiento ordenó para esta serie real fue en relación con las reinas... cuyo rostro sólo aparece en los escudos... En primer lugar, sólo eran representadas las que fueron madres de herederos de la corona y en este caso los escudos están a la izquierda del rey y pegados a su cuerpo. Si el heredero no era el hijo legítimo el escudo del rey quedaba sin labrar y en él no aparecía el rostro de su esposa. Y si el escudo se sitúa a la derecha y no pegado a su cuerpo significa que ninguno de los cónyuges eran los padres del sucesor del trono...

  Parque de la Florida en la ciudad de Vitoria

Este fue el caso de Ataulfo y Galla Placidia, otra de las mejores estatuas que, actualmente, se encuentra en Vitoria

 Pero además este caso fue muy especial pues gracias a Galla Placidia se unió la monarquía española al Imperio Romano ya que ella era emperatriz, hija del emperador de Occidente Teodosio y hermana de Honorio... por eso el padre Sarmiento encargó su escudo más grande y aparece de medio cuerpo. Su autor fue Felipe de Castro, uno de los dos directores, junto a Olivieri, del taller real donde se realizaron las esculturas.

Pero hay otra excepción, y es que las reinas que por razón de herencia, matrimonio o cesión, conseguían la unión de dos coronas o el dominio de ambas, sus estatuas eran labradas en bulto redondo y con todo detalle... Así doña Sancha, doña Urraca, doña Berenguela, Isabel la Católica, doña Juana la Loca, doña María Luisa de Saboya y doña Bárbara de Braganza

 Doña Sancha en la Plaza de Oriente de Madrid, de Salvador Carmona

Y la bella doña Berenguela, en el Paseo de las Estatuas del Retiro, de Alfonso de Grana

Y dentro de estas estatuas especiales de las reinas aún hay otra excepción... La de doña Urraca, altanera y orgullosa, que es la única que muestra en un escudo a su esposo, el Conde Ramón de Borgoña...con otra curiosa "curiosidad" y es que así como las reinas sólo presentan su rostro, el Conde es representado de cuerpo entero...


Doña Urraca, en el Parque del Retiro, de Juan Pascual de Mena



Y su esposo el Conde de Ramón de Borgoña

En diversos viajes "tranquilos" por España he ido fotografiando algunas de estas estatuas que viajaron lejos de Madrid, por ejemplo:


Alfonso VI junto a las murallas de Toledo

Y doña Constanza su esposa

Alfonso VII "el emperador" en Toledo, cerca del Hospital de Tavera


Y doña Berenguela su esposa

En el precioso Paseo del Espolón de Burgos también hay varias estatuas procedentes del Palacio, entre ellas otra de Alfonso VI "el de la jura" (dice en su pedestal) como en Toledo... y yo no sé cual es la auténtica...


Cada uno de estos personajes nos podría contar una parte de la historia de España...

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Camino Real y Baños de la Isabela (I)


Real Sitio de la Isabela junto al rio Guadiela.
En el interesante Blog artedemadrid que varias veces he alabado desde aquí, se hablaba el otro día de los edificios que en Madrid fueron, y alguno aún es, Casas de Baños... Y esto me ha traído a la memoria otro tipo de Baños, los de aguas medicinales que desde tiempos antiguos alivian los males del cuerpo y que luego fueron por unas causas u otras abandonados... y entre todos ellos hay uno que siempre ha llamado mi atención y he estudiado con detenimiento por su larga, curiosa historia e inesperado final...

Por eso voy a hacer otro paréntesis en la serie de México y España para contar la historia del Camino Real y los Baños de la Isabela. El Camino partía de Madrid (y aún se conservan tramos en su Comunidad) y conducía a los Baños del mismo nombre junto a Sacedón...

1. Su remoto descubrimiento y fama

En Sacedón, en la provincia de Guadalajara, en uno de los valles del río Guadiela, existen unos manantiales de aguas medicinales de gran poder curativo, que fueron al parecer muy conocidas y apreciadas por las tribus celtíberas que las llamaron Santovar (aguas santas); los romanos, se beneficiaron de ellas y las denominaron Thérmidas, en referencia a la temperatura de sus aguas y los árabes las apreciaron tanto que las llamaron Salam-bir, que quiere decir "Pozo de salud".

El doctor Mariano Pizzi (de la Corte de Madrid) tradujo y publicó, en 1761, un controvertido manuscrito árabe que trataba de las aguas medicinales de Salam-Bir, atribuído a un médico de Toledo llamado Agmer-Ben-Ab-Dala del año 1054. Para los musulmanes los baños, en el sentido de higiene y rito, eran de una gran necesidad física y moral; la limpieza del cuerpo y la purificación del alma, constituían una preocupación y así, toda persona pudiente tenía un baño en su casa, y para las clases humildes había baños públicos, igual que había sucedido en Roma.

El rey cristiano, Alfonso VI, achacando la causa de la decadencia tanto romana como árabe al debilitamiento de la raza por los baños y los abusos que en ellos se cometían, dispuso que los cristianos no siguieran tan perniciosas costumbres y probablemente mandó quemar Salam-bir, al igual que había hecho con todas las termas de las tierras reconquistadas.

Tras siglos de abandono, renació la fama curativa de estas aguas a partir de que sus bondades fueran apreciadas por el Gran Capitán que, cerca de ellas, en el Castillo de Santiver, sufría, además del destierro de la Corte fuertes dolores de reuma, para cuyo remedio un pastor, llamado Vengala, le aconsejó bañarse en ellas… Su notoria curación hizo que a partir de ese momento empezaron a ser nuevamente conocidas y valoradas, y se denominó el lugar como Baños de Sacedón, por ser éste el pueblo más cercano.

En 1676 el doctor Infante escribió, Teatro de la Salud. Baños de Sacedón, aclarando que, en ese momento, eran propiedad del Marqués de Montealegre, el cual los había reconstruido para agradecer así la curación obtenida en ellos por un hermano suyo. En la citada obra desarrolló un estudio completo de las propiedades de las aguas y del Balneario en sí. Como el doctor Infante era a la vez médico de la Reina doña Mariana de Austria (madre del monarca Carlos II), aconsejó la utilización de las aguas de Sacedón a la soberana y, al parecer, le fueron muy eficaces aunque el doctor, sin duda por secreto profesional, no nos dice cual era la dolencia.

Otros doctores, don Miguel Ballesteros y don Juan Gayán, por ejemplo, también escribieron sobre las virtudes medicinales de los Baños de Sacedón, pero el espaldarazo definitivo fue su reconocimiento en la obra más fundamental de la hidrología médica del Siglo de Oro español, el libro del doctor Alfonso Limón Montero, catedrático de medicina de la Universidad de Alcalá de Henares, titulado Espejo cristalino de las aguas de España, publicado en 1697 en Alcalá de Henares, aunque había sido finalizado diecisiete años antes.


En esa época el lugar carecía de toda comodidad y las personas que acudían a los baños iban todos los días desde la villa de Sacedón distante legua y media , o desde los pueblos colindantes de Córcoles, Buendía o Huete, en carruajes o a lomos de caballerías.

2. El siglo XIX. El Real Sitio


Y así llega el siglo XIX cuando la villa de Huete, a la que pertenecían en ese momento todos los terrenos que rodeaban los Baños, los cede en propiedad y a perpetuidad a Fernando VII. El monarca había acudido a ellos, en 1814 por primera vez, para tratar su rebelde mal de gota que ya le aquejaba a pesar de su juventud (tenía 29 años), animado por su tío paterno, el Infante don Antonio, que acudía con frecuencia a Sacedón, donde se alojaba, para hacer su cura de aguas. La Gaceta de Madrid, del 30 de julio de 1816, comenta la noticia del buen estado de salud del que gozan Fernando VII y el infante don Antonio en los baños de Sacedón.

A partir de aquí cambió el destino de los Baños, que pasaron a ser Reales y se llamaron de La Isabela, como homenaje póstumo a una reina, de breve reinado y lo que es peor, de breve vida, que fue sobrina y segunda esposa de Fernando VII, doña Isabel de Braganza. Tan bien habían sentado a la reina estas aguas y baños sedantes, y tanto admiró la belleza del paisaje, que convenció a su real esposo para que hiciera un palacio , rodeado de jardines, fuentes y paseos, y un poblado para ochenta colonos que dieran vida y cuidaran las huertas. Las obras se iniciaron en 1817. Pero nada pudo disfrutar doña Isabel de sus resultados, pues murió en diciembre de 1818, de un mal parto, cuando contaba 21 años. Las obras fueron suspendidas, no se reiniciaron hasta octubre de 1824 y finalizadas en enero de 1826 se dio una Real Orden titulando el lugar como Real Sitio de La Isabela.


3. El Real Camino de La Isabela

El Camino que conducía a ellos, también titulado Real Camino de La Isabela, partía de Madrid, desde la Puerta de Alcalá por más señas y pasaba por las Ventas del Espíritu Santo, por los puentes del Arroyo Abroñigal y de Viveros sobre el río Jarama. En Torrejón de Ardoz, por un puente de madera llamado del Marquesito o del Arzobispo, cruzaba el Henares y penetraba en el valle de este río, cruzando numerosos pueblos, hasta llegar al Real Sitio de la Isabela.

Las Diligencias llamadas "Primitivas" de don Ramón Carsi (cuyo despacho estaba en la calle Alcalá nº 32) iban a la Isabela desde aquí los días impares a las doce de la noche y salían del Real Sitio los impares a las dos de la madrugada; las de don José Arpa salían de la Corte un día sí y otro no a las tres de la tarde y llegaba al Real Sitio a las dos de la tarde del siguiente día... Y también estaban las de "Remigio Viñas" que iban a Sacedón y paraban en la Posada del Peine...
La antigua Posada del Peine convertida hoy en hotel junto a la Plaza Mayor


Veinte piedras llamadas "miliarias" (por marcar distancias de mil pasos) señalaban todo el Camino Real marcando en leguas su distancia a Madrid. La última, frente a la casa de Baños, marcaba 19 leguas y media (aproximadamente 105 km).


Siguiendo las indicaciones reales, se construyó un palacete cerca de la casa de Baños, una Capilla, casas de oficios para la servidumbre, caballerizas y una colonia organizada en simétricas manzanas de casas para alojar a labradores y veraneantes, todo rodeado de paseos con frondosos árboles que no permitían pasar la luz del sol, jardines, fuentes y huertas. Un lugar encantador en torno a unas aguas tan beneficiosas que, Manuel Soria, entusiasta escritor alcarreño, en 1758 lo denominó como “tesoro de virtudes sepultado”, en una frase que resultó más premonitoria de lo que él podía imaginarse.

4. Los cuadros de La Isabela

De la belleza y amenidad del lugar dan buena cuenta tres cuadros pertenecientes al Real Patrimonio, que estuvieron en el Real Monasterio de El Escorial pero que, actualmente, se encuentran dos en el palacio de la Zarzuela y otro en el del Pardo. Son de Fernando Brambila, pintor de Fernando VII, y se titulan respectivamente: Vista de la nueva población llamada de La Isabela y de los baños, Vista de la nueva población llamada de La Isabela tomada de la parte de Levante y Vista de la huerta de la nueva población llamada de La Isabela.



5. Fernando VII y el Código Balneario.

Cuentan que en la primavera de 1816, cuando pasaba el Rey unos días en los baños de Arnedillo (Logroño), resbaló en los famosos lodos que allí manan, accidente que a punto estuvo de acabar con la vida del "Deseado". De regreso a Palacio, y todavía pálido del susto, decidió crear por R.D de 29 de junio, el Cuerpo de Médicos de Baños, al que se ingresaba por oposición, haciéndoles responsables de las aguas minerales y de los lodos. Las disposiciones del llamado Código Balneario permanecieron vigentes durante más de medio siglo. Fernando VII tuvo siempre mucha fe en la cura hidrológica y se rodeó de buenos profesionales en esta rama médica, lo cual estimuló el interés científico por ella.

La cuarta esposa del rey Fernando, la reina María Cristina, también acudió a La Isabela llevando a su pequeña hija, la futura Isabel II , buscando alivio para el eczema que tenía en las manos. Debió quedar a la soberana un buen recuerdo de la placidez y belleza del lugar pues, a doña María Cristina Muñoz y Borbón nacida el 19 de abril de 1840, quinto fruto de su morganático matrimonio con don Fernando Muñoz y Sánchez, le concedió el título de marquesa de La Isabela.

6. Otras descripciones de La Isabela

En el año 1846 Don Basilio-Sebastián Castellanos, escribió un entrañable y delicioso libro titulado La Isabela. Manual del bañista, que se vendía a cinco reales en los despachos de las diligencias de la empresa Carsi de Madrid y en Real Sitio y que, entre otros muchas curiosidades, describe el camino de La Isabela, y detalla los emplazamientos de las veinte piedras, que él denomina miliarias, e incluye un romance que, recitaba y vendía en la propia Isabela, un ciego de Huete, llamado Pedro Soriano, en el que se da razón de su origen y fundación, así como de la excelencia de sus aguas y las enfermedades que curaban...En otra entrada lo incluiré pues es digno de conocerse.

Y también contamos con la pormenorizada descripción hecha por don Pascual Madoz en su famoso Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España en 1847.

En el año 1876, según reflejan las Memorias anuales (los médicos de los Baños tenían obligación de elaborar Memorias científicas y estadísticas de cada temporada; de La Isabela hay unas 50 Memorias), los Baños pertenecían a don José de Fontagno y Gargollo que los reformó totalmente, haciéndoles de hierro esmaltado e individuales, editando incluso publicidad para darlos a conocer. También modernizó el alojamiento y facilitó, por medio de coches, combinados con el ferrocarril, el viaje de Madrid a la Isabela.

Consecuencia de ello es sin duda la cifra de 959 bañistas señalados por la estadística del año 1878, predominando las personas afectadas de problemas del sistema nervioso. Las propiedades sedantes de las termas están suficientemente probadas por ser sus aguas radioactivas.

A partir de este año se va iniciando un lento y paulatino descenso de la concurrencia a los baños que, no obstante, aún guardan el suficiente encanto para lograr que Don Gregorio Marañón se refiera con entusiasmo a ellos en el prólogo a la obra del marqués de la Vega Inclán, nuevo propietario de los baños que, en 1931, publicó un folleto muy cuidado sobre La Isabela. El prólogo del doctor Marañón por sí solo, constituye un magnífico ensayo: Sobre la necesaria reconstrucción de los balnearios de España.

Dice el doctor Marañón:
me es grato volver sobre este tema predilecto a propósito de las aguas de La Isabela, por las que de antiguo he mostrado especial predilección (...). Están a un paso de Madrid, su emplazamiento es delicioso, con esa delicia aguda del oasis, tan frecuente en España (...). Yo he pasado horas de paz inolvidables bajo los negrillos de La Isabela y quisiera que la recobrasen allí cuantos la han de menester, que son tantos y tantos”.

 
7. El siglo XX. El final

Llegó desgraciadamente la guerra civil en julio de 1936. Las instalaciones de La Isabela se convirtieron en cuarteles y alojamientos para evacuados del ejército de la República y cuando terminó la contienda ya nadie pensó en reconstruir aquel deteriorado “pozo de salud”: según los planes de la Confederación Hidrográfica del Tajo, todos aquellos terrenos se iban a expropiar para ser anegados por un gran embalse que, bajo muchos metros de agua, sepultaría, para siempre, el pueblo de Santa María de Poyos, y el Real Sitio de La Isabela con su rico manantial.

Se aprobó el proyecto en diciembre de 1941 y se iniciaron las obras en 1946. En 1950, los últimos habitantes de aquel lugar único tuvieron que abandonarlo, es fácil imaginar que con el corazón destrozado. El profesor Castillo de Lucas en su imprescindible obra titulada: Thermidas, Salmbir, Sacedón, La Isabela, en 1955, nos relata que fueron despedidos por las autoridades y acompañados por el propio gobernador civil de Guadalajara, don Juan Casas, hasta el nuevo punto de residencia, dispuesto por el Instituto de Colonización, en el coto de San Bernardo, partido judicial de Peñafiel, provincia de Valladolid.

Así desaparecieron sus habitantes y unos años después, en 1958, todo el encantador lugar de La Isabela quedó definitivamente sepultado bajo 30 m. de agua.

La portada de ABC del martes 15 de julio de 1958 estuvo dedicada a la inauguración del sistema Entrepeñas-Buendía


Pinchar dos veces para ampliar

El Camino Real, poco a poco, por falta de utilización también quedó sepultado en el olvido. Sólo un pueblo, Villalbilla, de la Comunidad de Madrid ha conservado su nombre, su trazado, y la piedra marcada en leguas: exactamente 6 leguas y 1/2.




8. El Real Sitio en la actualidad

Cuando bajan las aguas del Pantano de Buendía aparecen los restos del Real Sitio...Y yo he tenido la gran suerte de poderlos visitar, de andar entre sus piedras varias veces y os aseguro que es una emocionante experiencia...

Fue muy difícil su localización en 2002... Primero hubo que encontrar el monumento fotografiado en 1958 en el ABC y que ahora está prácticamente oculto por los árboles y con su entorno en estado de abandono


Desde allí parte un largo camino en cuyo inicio una oculta piedra señala su destino




Cuando ya desesperas de encontrarlo aparece como un sueño, casi no te lo crees... treinta metros de agua por encima durante casi cincuenta años no han podido borrar del todo sus huellas,





ni la de los frondosos árboles que hacían tan amenos sus paseos y jardines

En el año 2006 que fue la última vez que estuvimos por allí ya encontramos pescadores que nos indicaron donde seguía brotando el manantial de las aguas curativas...¡¡y hasta bebimos de ellas con toda ilusión y nos sentaron muy bien!!






En otra ocasión ya contaré mas cosas del tramo del camino que aún existe y que se sigue llamando "Camino de la Isabela" y de otras curiosidades de esta singular historia...


Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Mexico en España: Moctezuma





El pasado lunes 29 de Noviembre el País adjuntó una separata con motivo de los Bicentenarios de América dedicado a México, subtitulado: 200 años de Independencia, 100 años de Revolución mexicana.

Entre otras muchas cosas puede leerse en él:
"Con una superficie de 1.972.559 Km2. cuatro veces el tamaño de España, es obvio que México es un país muy grande. Y también es un gran país".
Y reproducía una frase de Francisco Luzón, presidente
del BBVA,
"México es mucho más grande que sus problemas".

Recordaban que es uno de los países de América con más Patrimonio reconocido por la UNESCO y no sólo el de sus ciudades y monumentos pues también ha iniciado con fuerza su gran Patrimonio Inmaterial como la asombrosa danza ritual de los hombres voladores

y muy recientemente (el pasado 16 de noviembre) el de su cocina tradicional: una verdadera delicia...
Los "chiles en nogada", cuenta la tradición que fueron las monjas del convento de Santa Mónica de Puebla las que idearon este plato cuya presentación final simboliza los colores de la bandera nacional: el verde (esperanza) se representa con el chile; el blanco (la religión) con la salsa de nuez de Castilla, la nogada; el rojo (unión) con la granada. En fin, yo que soy gran admiradora de México y de su gente, sigo buscando huellas que en Madrid nos hablen de México (de momento no he buscado en otros lugares de España pero seguro que las hay) y de las que allí he ido encontrando de España...

En esta ocasión me voy a situar frente al Palacio Real de Madrid, frente a su monumental fachada y voy a buscar... Voy a buscar una estatua que, cómo todas las que se crearon para este gran Palacio obedece a un programa muy cuidado y estudiado y que, no obstante, muy poca gente conoce...


Como es bien conocido el Alcázar de los Austrias se incendió en 1734 unos años después de la llegado al trono del primer rey Borbón, Felipe V, e inmediatamente se inició la construcción de un nuevo palacio, en el mismo emplazamiento pero totalmente distinto...La finalización de las obras correspondió al siguiente rey,
su hijo Fernando VI, pero el primer rey que lo ocupó y que hizo muchas modificaciones y aportaciones fue otro hijo de su segundo matrimonio, el rey Carlos III que subió al trono en 1759.

En 1743, con Felipe V
aún reinando, se encargó al muy culto benedictino Fray Martín Sarmiento (1695-1772) nacido al parecer en León (en Villafranca del Bierzo) pero muy vinculado a Galicia, que elaborara una iconografia de la Historia de España para la decoración exterior del Palacio...Se trataba de ilustrar toda la historia de España a través de sus Reyes desde los inicios de su Historia hasta aquellos momentos de mediados del siglo XVIII

EL padre Sarmiento llevó a cabo su tarea a la perfección y el resultado fueron mas de cien estatuas en piedra blanca realizadas por los mejores escultores del momento...


La historia y la iconografia de estas estatuas serán motivo de un próximo post, pero ahora me voy a centrar en la que nos recuerda a México...En la fachada principal del Palacio, la que da a la Iglesia de la Almudena y a la izquierda de la puerta principal, se yergue la imagen del Emperador Moctezuma, al que en el año 4 de Casas de la Octava Gavilla de la era mexicana (1509 de nuestra era) le tocó vivir las profecías que obsesionaban a su pueblo y que le hicieron equivocadamente creer que los Dioses habían vuelto... (pinchar para ampliar)Hubo sin duda un momento mágico en la historia y Salvador de Madariaga (La Coruña 1886-Locarno [Suiza] 1978) lo recrea muy bellamente en su obra "De Colón a Bolívar" ...

" Cortés se apeó del caballo y avanzó sonriente hacia el gran Emperador. Y entonces, por primera vez, se miraron a los ojos. Eran las dos puntas de lanza de dos civilizaciones mutuamente extrañas, frente a frente por primera vez después de siglos enteros de historia separada. Tras de cada uno de aquellos dos hombres se extendía un mundo de espíritu humano apartado del otro mucho mas hondamente que por el mero accidente del lenguaje (...)"

Gracias a Bernal Díaz del Castillo, testigo y gran cronista de los hechos, en su "Historia verdadera de la conquista de la Nueva España" tenemos un "retrato" muy completo de Moctezuma:

"Sería el gran Moctezuma de edad de hasta cuarenta años y de buena estatura y bien proporcionado, y cenceño y pocas carnes, y la color no muy morena, sino propia color y matiz de indio, y traía los cabellos no muy largos, sino cuanto le cubrían las orejas, y pocas barbas, prietas y bien puestas y ralas, y el rostro algo largo y alegre, los ojos de buena manera, y mostraba en su persona en el mirar por un cabo amor, y cuando era menester gravedad. Era muy pulido y limpio, bañándose cada día una vez en la tarde; (...)"

Ahora él nos contempla en Madrid y es justo que cuando visitemos el Palacio o paseemos por su gran explanada podamos saludarle.

Nota.- Salvador de Madariaga escribió también una novela en la que podemos introducirnos en aquellos momentos y conocer mas a fondo el mundo de Moctezuma, se llama "El corazón de piedra verde" y actualmente en el Teatro Madrid (junto a la Vaguada) se está representando una versión de la misma por el Ballet Nacional de España


También, a la derecha de la puerta se levanta la estatua de Atahualpa, último Emperador del Imperio Inca. Seguro que ambos tienen mucho que contarse.
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