viernes, 31 de diciembre de 2010

El deslumbrante Salón de Reinos




Hay temas que te obsesionan un poco y yo últimamente tengo varios...entre ellos el del Salón de Reinos del antiguo Palacio del Buen Retiro que el otro día tuve la suerte de poder visitar...Sólo queda de su pasado esplendor el fantástico techo pero es suficiente para entornar los ojos e imaginar lo que fue... Más para no limitarme a una evocación superficial quiero compartir los motivos que hubo para idearlo, que hechos de armas se representaron y a quien se ensalzaba con ellos y cuales fueron los artistas que intervinieron...

El siglo XVII en Europa

En toda Europa el siglo XVII fue un siglo muy duro, con grandes pestes y epidemias, incluso climáticamente fue muy adverso y, por si fuera poco, surgieron las destructivas guerras, llamadas "de religión", aunque encubrían otros variados motivos que asolaron el continente.

En España, en concreto, fue un siglo aciago, por los múltiples conflictos que se plantearon durante el reinado de Felipe IV (1621-1665), especialmente tras su decisión de incorporarse a la guerra europea, llamada posteriormente de "los 30 años", que así se insertó dentro de la que España mantenía con los Países Bajos y que también se conoce como “guerra de los 80 años".

La Paz de Wesfalia, con la que concluyeron ambas, puso fin al Imperio Español en Europa…España fue la gran derrotada en esa larga guerra, pues tuvo demasiados y difíciles frentes abiertos. Los muchos triunfos conseguidos - como el de la batalla de Nördlingen (1634), en la que los suecos fueron derrotados por el ejército español al mando del Cardenal Infante don Fernando, hermano de Felipe IV - desencadenaron la irrupción de Francia en contra de España en 1635 y eso cambió el rumbo de los acontecimientos y la guerra entró en su fase decisiva, tan desfavorable para España. Pero, no obstante, hubo un período brillante desde 1621 hasta 1636, en el cual fueron varias las victorias de las tropas gracias a sus invencibles Tercios.

Fragmento de La rendición de Breda por Ambrosio Spínola (Velázquez). Museo del Prado

Uno de estos momentos, el que tuvo lugar en 1625 en la flamenca ciudad de Breda, quedó inmortalizada por Velázquez, en un famosímo cuadro. En él se simboliza, no sólo una rendición histórica, sino una forma de entender la vida, es un enorme y psicológico retrato de una época, que va más allá de las personas para reflejar toda una sociedad.

El Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro.

En el Palacio del Buen Retiro de Madrid, mandado construir por el Conde Duque de Olivares para el descanso y distracción del Rey, fue pieza fundamental el “Salón de Reinos”, así llamado porque figuraban en él todos los escudos de los reinos pertenecientes en aquel momento a la corona, simbolizando la grandeza de la monarquía.

Concebido como lugar de recepción de los embajadores extranjeros, se decidió fuese el marco de una serie iconográfica, pintada por los ocho mejores artistas de la época, destinada a glorificar al Rey.

Colgaron de sus paredes diez grandes escenas mitológicas, que tenían por protagonista a Hércules (el musculoso hijo de Júpiter) en sus míticos trabajos, pintados por Zurbarán y, en justa correspondencia, doce grandes cuadros de los más notables hechos de armas acaecidos durante el reinado de Felipe IV… Pero en ellos, cosa insólita, el protagonista no era el Rey sino el General victorioso en cada una de ellas…

Así estaban representados entre otros don Gonzalo de Córdoba, biznieto del Gran Capitán; don Álvaro de Bazán y Benavides, segundo marqués de Santa Cruz; don Carlos Coloma noble valenciano, autor además de un texto sobre la guerra en los Países Bajos; el duque de Feria, don Gómez Suárez de Figueroa, presente en cuatro acciones y que, posteriormente, murió de pena al ser casi aniquilado su ejército en Alemania y el valeroso y anciano don Fernado Girón que salvó Cádiz… y por último el que eclipsó a todos, el genovés don Ambrosio de Spínola.

Los títulos de los cuadros, de sus protagonistas y de los pintores que lo realizaron son los siguientes:

• Defensa de Cádiz contra los ingleses: Fernando Girón (por Zurbarán)
• La rendición de Breda; Ambrosio Spínola (por Velázquez)
• La rendición de Jülich: Ambrosio Spínola (por Jusepe Leonardo)
• La victoria de Fleures: Gonzalo de Córdoba (Vicenzo Carducci)
• El socorro de Génova: Álvaro de Bazán, segundo marqués de Santa Cruz (por Antonio de Pereda)
• Recuperación de la Bahía del Brasil: Don Fadrique de Toledo (por Fray J. Bautista Maino)
• Reconquista de la isla de san Cristóbal: Don Fadrique de Toledo (por Félix Castello)
• Recuperación de san Juan de Puerto Rico: Don Juan de Haro (por Eugenio Cajés)
• Socorro de la Plaza de Constanza: Don Gómez Suárez de Figueroa, duque de Feria (por Vicenzo Carducci)
• Socorro de Brisach: Duque de Feria (por Jusepe Leonardo)
• Expugnación de Rheinfelden: Duque de Feria (por Vicenzo Carducci)
• Expulsión de los holandeses de la isla de San Martin: Don Lope Díaz de Armendáriz, marques de Cadereita (por E. Cajés)

La selección de triunfos, o hechos notables, demostraba la potencia de España y su presencia en todo el mundo, bajo el reinado del joven Rey, ya que todos habían sucedido en los primeros 14 años de su reinado…Y como nadie ignoraba, esta política bélica había sido inspirada por Olivares por lo que, también, eran una exaltación al tan controvertido valido.

Recuperación de la Bahía del Brasil por Don Fadrique de Toledo ( Fray J. Bautista Maino)Museo del Prado

Precisamente en el cuadro con que se iniciaba la serie, el primero que veían los visitantes, el del dominico Fray Bautista Maino (nacido en Pastrana), se glorificaba la reciente reconquista de la población brasileña de Bahía por españoles y portugueses de manos de los holandeses, (aunque el tema central del cuadro no era la lucha sino la magnanimidad del vencedor y la solicitud por los heridos) , puede verse, en el ángulo inferior derecho, un tapiz con la figura de Felipe IV y su valido, ambos con brillantes armaduras, pisando dos monstruos que son el Engaño y la Herejía, mientras Olivares ayudado por la Diosa Minerva está coronando al Rey con corona de laurel… Ante el citado tapiz, el almirante don Fadrique explica a un grupo de súbditos de su Majestad, arrodillados y en actitud de dar las gracias a tan grandes personajes, el significado de la escena.

Eran grandes cuadros, pero los mejores sin duda el de Maino y el magnífico de Velázquez. Además el conjunto se completaba con cinco bellísmos retratos ecuestres de la Familia Real, también pintados por Velázquez: Felipe III y su esposa Margarita de Austria; Felipe IV y su primera esposa Isabel de Borbón y el del jovencísimo y malogrado Príncipe heredero, Baltasar Carlos...

Un salón para deslumbrar.

Nota: Precisamente
uno de los pintores del Salón de Reinos, Félix Castello, es motivo de un muy interesante post en el blog de Artedemadrid: http://artedemadrid.wordpress.com/2010/12/29/felix-castello/

Fuente principal de datos: el libro de Carl Justi "Velázquez y su siglo". Ediciones Istmo. Madrid 1999

2 comentarios:

Mercedes dijo...

Gracias María Rosa, por la lección de historia, era necesario contar todo sobre este fascinante lugar, y tu nos cuentas lo más importante, el porqué.
Volví a visitar la expo el jueves, y descubrí cosas nuevas, como tu dices es deslumbrante.
¡y gracias una vez más por la mención!
y feliz Año Nuevo

Anónimo dijo...

No sé si eres historiadora pero mereces serlo porque cuentas las historias con claridad y da gusto leerlas. Siempre leo lo que escribes con mucho interés. Luis