jueves, 31 de mayo de 2007

Por Palencia y Cantabria (7ª y última parte)


En el mismo día que se visitan Támara y Santoyo, se pueden ver, apurando el tiempo, Frómista, con una de las mejores esclusas del Canal de Castilla, y el pueblo de Astudillo, pero... siguiendo nuestro lema de viajar tranquilamente lo mejor es hacerlo, si es posible, en dos días.
Así que lo mejor es hacer otra ruta desde Casa Florencio hacia Frómista. En este lugar se cruzan, materialmente, el Camino de Santiago con el Canal de Castilla,
es decir, podría decirse que se cruzan la Fe y la Ciencia. Una espectacular sucesión de cuatro esclusas unidas que salvan un desnivel de 14,20 m. está junto al Camino que se dirige hacia Villalcázar de Sirga rumbo a Santiago, muy cerca de la perfecta Iglesia de San Martín primera obra maestra del románico en Castilla, erigida en el 1066.

Esta obra titánica del Canal, fue iniciada en 1753, finalizada en 1849 y en 1860 se inició su decadencia por la aparición del ferrocarril. La gesta de su realización, es una página gloriosa de la epopeya industrial española en tiempos de la Ilustración que conjugó belleza y eficacia. Sus restos son, ahora, pura arqueología industrial, dignos de respeto y recuperación, como sus Fábricas de Harina y los llanos y sombreados caminos que lo bordean, llamados caminos de parva o de sirga que era por donde los mulos arrastraban con cadenas las gabarras o barcazas que transportaban los cereales desde el interior de Castilla.

En Frómista podemos ver una de las más conocidas referencias del románico, la Iglesia de San Martín de Frómista, demasiado restaurada a juicio de algunos críticos pero, de cualquier forma, perfecta en sus armoniosas proporciones y en su austera desnudez interior. Emociona pensar que ocupa el mismo espacio desde el remoto año 1066

Y también están, aunque eclipsadas por la fama de San Martín, las bellas Iglesias de Santa María del Castillo y de San Pedro, ambas ya en la tradición gótica, que no deben dejar de visitarse.
Paradójicamente, el santo patrón de los pescadores, marinos y navegantes de la mar, San Telmo, nació en 1184 en esta tierra de campos de Frómista y su estatua aparece en el centro de la villa, sobre olas de bronce y sosteniendo un barco en su mano.
Y ahora toca ir a comer a Astudillo.
En el Mesón Los Carros hay una buen atención y un riquísimo cordero
y después nos vamos al convento de Las Claras donde tenemos la suerte de conectar con sor Pilar que hace de la visita un placer al narrarnos las aventuras que, una cincuentena de monjas metidas a restauradoras, arqueólogas y peones de albañil, vivieron entre estos muros hace varios años, hasta que consiguieron rescatar esta íntima maravilla que es el Palacio de don Pedro I (para unos cruel para otros justiciero) y de su amante y luego esposa doña María de Padilla que aquí murió…
Sor Pilar nos hace un recorrido muy interesante y artístico, que pronto se va a ampliar con otras salas en las plantas superiores. Sor Pilar tiene 75 años pero conserva la vitalidad y el entusiasmo de cuando entro joven en el convento y se enfrentó a una ingente tarea de la que ahora se siente tan orgullosa.
Y también nos habla de los conciertos de verano en la preciosa iglesia junto al convento...¡definitivamente vamos a tener que volver por aquí en verano!

2 comentarios:

Pedro Miguel dijo...

¡Caramba!... llevaba cierto tiempo sin visitar el Blog de María Rosa. Felicidades nuevamente. En cuanto me descuido, llegan novedades, más fotos estupendas, y una detallada exposición de recorridos y visitas. Como viene siendo habitual, nuestra autora nos deleita con su prosa; o lo que es mejor, con esas bellas fotos insertadas en este cuaderno de bitácora... porque seguro va a ser de utilidad para otros navegantes en la Red de redes; por supuesto también para quienes prefieren echarse a la carretera, y conocer esos preciosos rincones que nos pone al alcance de nuestros ojos; o tanto como decir, al alcance de nuestros corazones. Adelante.

Anónimo dijo...

Con tu blog haces que a todos tus lectores nos entren ganas de viaje. Y lo que es más maravilloso, conocer los rincones más bellos de nuestro país..., tú nos haces disfrutar de rincones y lugares que están al alcance de nuestra mano..., sólo hace falta unos cuantos kilometros y encuentras un lugar donde desconectar. No sólo deleitas con buenas fotografías sino que aportas restaurantes, visitas interesantes y nos metes en el espíritu y vida de las aldeas que visitas.
Recuerdas el placer de disfrutar de las pequeñas cosas. Y, nos recuerdas, que somos unos pequeños privllegiados.
Gracias por tus viajes tranquilos
Isabel
Con mucho cariño