jueves, 10 de junio de 2010

Valladolid, un baño de Arte (y 4º)



Y hay más arte en esta ciudad castellana y de muchos tipos...por ejemplo existe el Arte literario, desde el famoso Zorrilla al gran novelista Miguel Delibes al que la ciudad también recuerda...y especialmente a su libro "El hereje"



(pinchar en las fotos para ampliar)

Y también un importante Arte culinario, a juzgar por la exquisita comida que tomamos a la salida del Museo San Gregorio, justo enfrente, en el restaurante COCO (telf. 983 181 328), y como una imagen vale más que mil palabras ahí van las fotos que hice a los huevos rotos y al exquisito bonito...y me faltó hacérsela al postre de tarta de castañas... Tras la belleza del museo entrar en este lugar es un remate de cine...




Tan reconfortados quedamos que seguimos visitando cosas notables, como el Museo de Arte Contemporáneo Español...


Situado en el antiguo Monasterio de San Benito, fundado en el siglo XIV y que tras muchas peripecias ha devenido en un centro de Arte, muy diferente a San Gregorio, pero igualmente magnífico




Con su Patio Herreriano, uno de los tres Patios con que contaba el Monasterio, joya de la arquitectura renacentista, en torno al cual ha girado toda la remodelación del conjunto monástico; lo proyectó en 1582 Juan de Ribera Rada y tiene claras influencias del arquitecto renacentista italiano Palladio


En cuanto al contenido es más opinable

Tanto en los antiguos espacios que han podido conservarse como sucede en la Capilla de de los condes de Fuensaldaña


Como en el resto de las nuevas salas de exposiciones




Finalmente nos vamos muy contentos de esta ciudad en la que tantas cosas interesantes pueden verse y que se merece sobradamente una más larga estancia...



Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Viajar contigo, aunque sea a distancia, es un regalo para los sentidos. Tu capacidad de penetrar en el arte y, además, la habilidad para descubrir y disfrutar del maravilloso arte culinario. Gracias.

Avellaneda

Anónimo dijo...

Viajar contigo, aunque sea a distancia, es un regalo para los sentidos. Tu capacidad de penetrar en el arte y, además, la habilidad para descubrir y disfrutar del maravilloso arte culinario. Gracias.

Avellaneda